jueves, 23 de diciembre de 2010

2010: el año del rodillazo

Walter (Puka) Reyesvilla Méndez
aguadoble@yahoo.es

Si se me pidiera definir el años que termina, no dudaría en hacerlo como "el año del rodillazo", concepto que destaco a manera de título para esta última entrega de la menguante gestión, pues tengo la sensación de que más que una evaluación, lo que cabe es un recuento de daños y la metonimia empleada los grafica a la perfección.

Antes de entrar plenamente en materia, permítaseme hacer notar que, hasta hace no mucho, la recta final del año solía ser de tregua, de desarme; la publicación de estas líneas coincide con la víspera de Navidad y el régimen continúa en su empeño por enfrentarse a los(as) bolivianos(as). Que sea un Estado laico –cosa que, profesando el catolicismo, apoyo desde siempre- no tendría porqué ser instrumentalizado para violar un acuerdo tácito de tal raigambre. Definida por el poder, la "estrategia militar envolvente", no da lugar al texto de época, porque mientras unos estamos a la espera del nacimiento del Redentor, otros andan en plan de Herodes, degollando a cuanto ciudadano asomare su cabeza –no vaya ser que alguno de éstos resulte el líder del recambio-.

Si bien el rodillazo que el Jefe del Estado propinó a un eventual oponente deportivo en los testículos de éste no pasaría, como hecho aislado e inconexo con el contexto, de ser episódico, su extrapolación a la vida institucional del país no puede ser sino entendida como un rodillazo en los ovarios de la democracia para evitar su reproducción. Este es un régimen castrador de libertades.

Alain Touraine, sociólogo no sospechoso de neoliberal, primero muy apreciado entre los detentadores actuales del poder, hoy abandonado a favor de Gramsci y Negri, decía –cito de memoria- que no hay democracia sin la expresión de disenso político. Claramente, el régimen ha aplicado un rodillazo a la obra de Touraine.

Mediante el rodillo asambleario, el régimen ha distribuido rodillazos a diestra y siniestra a la sensibilidad de la ciudadanía democrática, una tautología que me permito usar para enfatizar el concepto.

Mediante el rodillo judicial, el régimen ha repartido rodillazos certeros contra autoridades legítimas, golpes propios de tiempos pasados con un barniz de "legalidad" que además se producen, ya hemos dicho el propósito central, con el copamiento, por asalto, de espacios no conquistados a través del voto popular.

Entiéndase bien; no se trata de apoyar a ciertas personas en su legitimidad como autoridades electas, se trata de seguir en democracia –residual, a estas alturas, pero recuperable- o permitir que el stalinismo nos la termine de arrebatar rodillazo a rodillazo hasta dejarla exánime.

En correspondencia con la época, sin embargo, una luz de esperanza ha comenzado a manifestarse: miríadas de ciudadanos democráticos (otra vez la tautología) pugnando por ser los primeros en firmar los libros a favor de la libertad de expresión, amenazada por dos artículos introducidos de estraperlo en una ley con propósitos supuestamente más nobles, o multitudes vecinales dispuestas a aportar en la colecta para evitar que se consume el golpe municipal en La Paz –con argumentos tan absurdos como temerarios-.

Hoy es Nochebuena

¡qué maravilla!

Basta de abusivas condenas

Pido de rodillas