jueves, 23 de diciembre de 2010

UNA RESPUESTA OBLIGADA

Juan Carlos Zuleta Calderón
jczuleta@gmail.com

En un intento inútil por mostrar lo que no hay, el Gerente General de Recursos Evaporíticos – COMIBOL acaba de publicar un agresivo artículo con el que pretende hacer creer a la opinión pública nacional que el proyecto piloto de litio navega en una taza de leche, cumpliendo a cabalidad todas sus promesas y marchando de acuerdo al cronograma planteado en abril de 2008, cuando el Presidente de la por entonces República de Bolivia anunció en la ciudad de Potosí – en ocasión del festejo de la fundación de la Villa Imperial - el inicio de operaciones de uno de los proyectos más estratégicos de la historia de Bolivia.

A continuación, tengo a bien abordar los principales puntos de desencuentro con el máximo responsable del citado proyecto con el único propósito de presentar al país "la otra cara de la medalla", para que sea el pueblo boliviano el que finalmente juzgue sobre la veracidad de los hechos. Los comentarios que siguen responden principalmente a algunas alusiones a mi trabajo intelectual, enmarcado en la defensa intransigente de los recursos evaporíticos del Salar de Uyuni desde hace cerca de 20 años.

I. LA ESTRATEGIA NACIONAL DE INDUSTRIALIZACIÓN

Bajo el título precedente, el Gerente de Recursos Evaporíticos describe en realidad un Plan de Inversiones que adolece de las siguientes fallas conceptuales:

En primer lugar, estrategia es un conjunto de pasos para alcanzar un objetivo específico; no es simplemente un deseo de cómo hacer las cosas. En este sentido, la repetición hasta el cansancio de que las dos primeras fases de industrialización se realizarán a partir de un esfuerzo "100% estatal" o que la tercera fase permitirá el establecimiento de "alianzas estratégicas con socios poseedores de tecnologías" no es suficiente para definir la estrategia del litio si esta orientación no especifica las acciones que se emprenderán para lograr el objetivo final, cual es el aprovechamiento (extracción y procesamiento) del litio y los demás recursos evaporíticos para la transformación de estas materias primas en bienes diferentes, generando no sólo mayor valor agregado en la minería sino también efectos multiplicadores en otros sectores de la economía nacional. El gerente general de recursos evaporíticos se esfuerza por explicar que la primera fase "en ejecución" fue todo un éxito, a pesar del retraso de más de un año y el incremento del costo de la planta piloto en más de un 200%. Es más, insiste en que el "proceso descubierto" para obtener el carbonato de litio va más allá del proceso clásico o del campo de la biscofita, constituyendo un "salto cualitativo con la introducción de combinaciones químicas que permiten alcanzar niveles superiores de recuperación y eficiencia metalúrgica". Sin embargo, no proporciona mayores evidencias científico-tecnológicas acerca de los logros alcanzados, con lo que nos deja una sensación de que en los últimos dos años y medio el país, en efecto, sólo habría perdido importantes recursos financieros y su valioso tiempo en "reinventar la rueda". Resulta importante señalar que aun en el caso de que el "proceso boliviano" fuera realmente diferente al utilizado en Chile, no representa ningún avance tecnológico de gran factura toda vez que estaría enmarcado en los esquemas tradicionales que utilizan procesos de evaporación por energía solar con un ciclo de producción de carbonato de litio que dura entre 14 y 18 meses. Esta tecnología desarrollada en el país del Mapocho y virtualmente transferida por un grupo de técnicos chilenos que actualmente se encontrarían trabajando en el proyecto piloto boliviano podría considerarse obsoleta si se tienen en cuenta los niveles proyectados de demanda de litio para los siguientes años, que requerirán, con seguridad, procesos de producción del codiciado metal cada vez más ágiles y sofisticados. Me pregunto cuál es la estrategia del proyecto piloto sobre este tema.

En segundo lugar, conviene aclarar que las dos primeras "fases de industrialización", en las cuales no se hará otra cosa que extraer y procesar minerales - de inicio a nivel piloto y después a nivel industrial - no pueden ser concebidas como parte de una "estrategia de industrialización" sencillamente porque industrializar significa utilizar materias primas para transformarlas en otros productos semi-elaborados o terminados. En este sentido, si bien el aprovechamiento de las salmueras del Salar de Uyuni con vistas a obtener carbonato de litio e incluso litio metálico tendrán la virtud de generar algún valor agregado - más allá de la entrega a título gratuito de las mismas a potencias extranjeras para que realicen investigaciones de alta tecnología que resulten en patentes excluyentes del Estado boliviano - , el mencionado encargado del proyecto piloto no debería confundir aquello con industrialización, que sólo puede referirse a procesos de transformación de carbonato de litio (o algún otro compuesto químico derivado) o litio metálico en productos intermedios o finales de cerámica, vidrio, lubricantes, aleaciones, baterías, etc.

En estas circunstancias, sería bueno saber de qué estrategia de industrialización se puede hablar si no se tiene claridad en el manejo de los conceptos más básicos. El gerente de recursos evaporíticos, en su afán de justificar lo injustificable ha optado esta vez por lanzar toda su diatriba contra todo aquél que ose criticar las acciones del proyecto a su cargo, pero se olvida de que en el mundo de las ideas los que vencen no siempre son los que gozan de los favores del poder político coyuntural o vociferan más fuerte. Las inconsistencias y contradicciones en sus argumentos desnudan la pobreza de su planteamiento cuando, por ejemplo, el mencionado señor sostiene que a los "detractores" del proyecto piloto "no les preocupa el saqueo de nuestras riquezas". Me pregunto si no habrá mayor saqueo de nuestros recursos naturales que el que se mantiene al amparo del actual Código Minero neoliberal vigente desde 1997, apenas maquillado por el actual gobierno que, entre otras cosas, asegura que "la renta minera" que recibe el país sea menos de la mitad de la "renta petrolera". ¿Es que el actual gerente de recursos evaporíticos y ex ministro de minería y metalurgia nos quiere hacer creer que el petróleo y el gas son más importantes que los minerales? Me pregunto: ¿Por qué no se hace justicia con Potosí, el departamento que en la actualidad exporta más del 96% de los minerales bolivianos, homologando las regalías mineras a las petroleras y gasíferas?

II. OTROS ARGUMENTOS FALACES

En otro intento de desinformar a la opinión pública, el gerente de recursos evaporíticos dice que "los detractores" del proyecto piloto "no conocen … que ninguna de las empresas líderes tiene certificado un proceso para la obtención de sales de litio, a partir de las salmueras del Salar de Uyuni, una de las más complejas del mundo". Sin embargo, se olvida de señalar que la empresa Kores de Corea del Sur ha mostrado ya en agosto de 2010 cuatro procesos de extracción y procesamiento del litio y otros recursos evaporíticos desarrollados a partir de las salmueras del Salar de Uyuni con resultados excepcionalmente superiores a los logrados por el "proceso boliviano", habiendo inclusive patentado el más sofisticado de ellos. Dichos procesos tienen la virtud de ir más allá de la utilización de energía solar en procesos de evaporación, más allá de procesos de evaporación y, finalmente, más allá de la obtención de carbonato de litio como tal, pasando directamente a la fabricación de cátodos para su uso en baterías de iones de litio. El actual responsable de recursos evaporíticos en una reciente reunión de expertos en litio celebrada en Santiago de Chile ha argumentado que los resultados obtenidos por la investigación surcoreana son sólo primeras aproximaciones sobre las que el proyecto piloto ya se ha pronunciado. Al respecto, por una parte, resulta difícil creer que, por ejemplo, el proceso desarrollado que culminó en la obtención de una patente sea una aproximación preliminar. Es más, la delegación surcoreana en su presentación oficial en la reunión de Chile nunca aceptó aquello. Por otra, llama enormemente la atención que hasta la fecha el proyecto piloto no haya difundido los memorándums de entendimiento suscritos con las diferentes potencias extranjeras y menos informe sobre las propuestas de cada una de ellas, así como las supuestas observaciones a dichas propuestas realizadas por el proyecto piloto. ¿Es que se pretende tapar el sol con un dedo? Respecto al tiempo de al menos dos años que "todas las propuestas recibidas de estas empresas, sin excepción" plantean para realizar la investigación y ensayos necesarios en el Salar de Uyuni, el encargado de recursos evaporíticos se olvida deliberadamente de señalar que ésta es una muestra más de que todas esas propuestas contemplan el inicio de sus respectivos proyectos esencialmente de cero, desconociendo de plano todos los supuestos avances del "proceso boliviano". Por tanto, mientras el proyecto piloto no demuestre que el "proceso boliviano" es en verdad un proceso no solamente diferente al utilizado en Chile sino además lo suficientemente competitivo frente a potenciales competidores, seguiré pensando que únicamente se pretendió "redescubrir el agua tibia".

Cuando se refiere a las inversiones extranjeras en minería y metalurgia en países vecinos, el gerente de recursos evaporíticos se queja de que éstas sólo han generado exportaciones de materia prima. Luego añade que "a las transnacionales les interesa explotar materias primas que deben ser exportadas para su transformación industrial en sus propias factorías". Aquí, el ex ministro de minería y metalurgia quiere ser "más papista que el Papa" en relación con los asuntos de otros países, haciéndose nuevamente el desentendido respecto a lo que sucede en Bolivia con las diferentes empresas transnacionales mineras que actualmente operan en el país y realizan exactamente lo que, según el responsable de la planta piloto de litio, no se debería hacer. ¿Bajo qué argumentos, se puede justificar un tratamiento ultraparticular en el caso de litio mientras se deja las cosas tal como están cuando se trata de los demás minerales que se extraen en Bolivia? ¿Es que en opinión de la autoridad de la COMIBOL el litio es el único mineral valioso? ¿Qué nos puede decir de las miles de toneladas de zinc, plomo y plata que se siguen exportando en calidad de materias primas? Si el gerente de evaporíticos cree que puede tomar el pelo a todo un país con sus argumentos baladíes, lamento decirle que se equivoca de palmo a palmo.

III. EL PROYECTO NO AVANZA, TARDA MUCHO

Definitivamente, utilizar más de dos años y medio para obtener como único resultado un proceso básicamente emulado para la producción de carbonato de litio a nivel experimental me parece una gran pérdida de tiempo, máxime si se tiene que cuenta que la carrera del litio ya ha comenzado con el reciente lanzamiento al mercado de varios vehículos eléctricos producidos en serie, tales como el Leaf de Nissan (Japón), el Volt de General Motors (EEUU), el I-MIEV de Mitsubishi (Japón), el I-on de Peugout (Francia) y el Think City de Think (Noruega) con importantes seguidores seguros para los próximos 2 a 3 años (Toyota, Honda, Volkzwagen, Hyundai, Renault, Citroen, etc). Al parecer, atrás, pero muy atrás, habrían quedado los comentarios irresponsables, carentes de rigor y posiblemente plagados de intereses particulares realizados hace poco más de un año por el actual Secretario del Comité Científico de Recursos Evaporíticos del proyecto piloto en sentido de que el boom del litio no era más una "invención mediática". Si el responsable del proyecto más importante de Bolivia considera que una asociación estratégica con una o dos empresas extranjeras poseedoras de tecnologías de punta en la extracción de litio hubiera significado "la gestión encubierta para la penetración de las transnacionales para explotar nuestros recursos naturales" es su problema. Lo cierto es que esta actitud solamente denota una gran incapacidad para negociar en términos satisfactorios para el país con tales empresas, tal como lo hacen otros países (China y Vietnam incluidos) todos los días sin necesidad de quejarse de la voracidad del capital extranjero. Para su información, a principios de este año en mi presentación en la Conferencia de Oferta y Mercados de Litio organizada por la prestigiosa revista londinense "Industrial Minerals" he planteado que luego de identificar las reservas del Salar de Uyuni, el país negocie contratos de servicios de explotación de litio con empresas extranjeras poseedoras de tecnología de punta similares a los que ha suscrito en hidrocarburos. Me pregunto si ésta será también para el ex ministro una propuesta neoliberal.

El responsable del proyecto piloto confunde avance real en el proceso de extracción del litio y otros recursos evaporíticos del Salar de Uyuni con número de ensayos mineralógicos realizados y metros cuadrados construidos de infraestructura en la planta piloto; no alcanza a comprender que de lo que se trataba era de llevar adelante la cantidad de pruebas necesarias y suficientes para determinar el proceso de explotación más adecuado y competitivo para Bolivia para que en función de este hallazgo se procediera a construir una planta piloto que luego permitiera el escalamiento correspondiente a nivel industrial. En Llipi Llipi, lamentablemente, se decidió avanzar de manera paralela en la fase de experimentación y la construcción de la llamada planta piloto que nadie sabe para qué servirá pues su diseño no está respaldado en la identificación de las necesidades concretas y reales emergentes del proceso de experimentación. Ignora también que el proceso de experimentación piloto debe conducir a la fase de exploración donde es clave la determinación estimada de reservas de recursos evaporíticos en el Salar de Uyuni, no precisamente para inscribirlas en alguna bolsa de valores – que es lo que más parece preocupar al ex Ministro – sino para dar al mundo una muestra de la entereza y seriedad con que se viene encarando un proyecto que podría cambiar tanto la suerte de Bolivia como la del mundo entero, por lo que éste podría significar principalmente para la consolidación del proceso de transición a la propulsión eléctrica en la industria automotriz global. No termina de entender el ex ministro que de Bolivia depende la masificación del vehículo eléctrico y, por tanto, el inicio del sexto paradigma tecno-económico con el litio como su factor clave en el mundo, razón por la cual el país está obligado a dar las señales correctas al mercado del metal más electropositivo del planeta. De una manera totalmente irresponsable, el gerente de la planta piloto sostiene que la "evaluación geológica seria del yacimiento" no se la considera como "condición previa" debido a que "el potencial es de tal magnitud, que permite diseñar un proyecto sin el peligro de que el yacimiento se agote, antes del retorno de la inversión y la generación de los beneficios esperados". Esto no es para nada extraño si se tiene en cuenta que en una oportunidad anterior el mismo funcionario público habría manifestado que el Salar de Uyuni era demasiado grande como para hacer una prospección geológica detallada. Sin darse cuenta, la citada autoridad reconoce que la exorbitante cifra de reservas (100 MM TM suficientes para atender la demanda de la Tierra durante más de 5.000 años) proporcionada alrededor de 2 meses atrás nada menos que por el propio Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia al mundo entero carece de todo rigor técnico-científico.

Finalmente, el citado señor cierra su desafortunado artículo con una justificación totalmente inapropiada del tiempo previsto para avanzar en el proyecto piloto. Sostiene que el proyecto requerirá entre 5,5 y 6,5 años para alcanzar la producción industrial, tiempo que él considera adecuado dado el hecho de que todas las propuestas presentadas por las empresas extranjeras plantean entre 7 y 8 años para similar cometido. Otra vez, su análisis es meramente cuantitativo y no cualitativo por cuanto el proyecto piloto hasta ahora no ha publicado un solo reporte científico que demuestre los avances efectivos del proyecto, dando cuenta por ejemplo de porcentajes de pureza de los compuestos químicos a producir, tan importantes en una estrategia aparentemente dirigida a tomar una parte fundamental del mercado del carbonato de litio "grado batería". En un intento de explicar lo inexplicable, también cita el hecho de que las actuales empresas productoras de litio tardaron mucho más tiempo en desarrollar sus procesos de producción industrial, olvidándose de mencionar que el avance de esos proyectos se dio en circunstancias de mercado completamente diferentes. Hace tres lustros, por ejemplo, muy pocos sabían que en los siguientes años el mundo confrontaría un boom de litio. Por tanto, el ex ministro estaría comparando, en este caso, manzanas con naranjas.