domingo, 19 de diciembre de 2010

EL RETORNO DE LA INFLACION

Armando Méndez Morales
amendezmo@yahoo.es

El comportamiento de la economía nacional del año que acaba conlleva los siguientes rasgos distintivos: Un crecimiento económico del orden del 4 por ciento, algo superior al del año anterior que estuvo en 3.4 por ciento, con una taza de inflación que supera el 6 por ciento, cuando el año 2009 acabó sin inflación. El crecimiento de la economía que se muestra para este año es el potencial que tiene la economía boliviana, no da para más, dadas sus fundamentos y su estructura económica. Otro hecho importante es que las exportaciones se recuperaron luego de una drástica caída que se vivió durante el año 2009, tanto en valor como en volumen. El año 2009 las exportaciones habían caído en un significativo 23 por ciento y es probable que para diciembre del año 2010 esta situación hubiese sido completamente revertida. Las importaciones que habían caído en un 12 por ciento el año 2009 ya para septiembre del año 2010 esta tasa se había invertido.

El comportamiento externo siempre ha sido decisivo para la economía boliviana. Cuando su sector externo está bien lo mismo sucede internamente, de tal modo que la recuperación vista el año 2010 con relación al 2009 es un hecho destacable. A pesar de la caída de las exportaciones durante el año 2009 Bolivia mantuvo un superávit comercial que lo vino presentando ya desde el año 2004, el mismo que otra vez creció durante el año 2010. Todo este panorama económico señala que la situación de balanza de pagos en su componente corriente es superavitário por octavo año consecutivo, y muy significativo en el periodo 2006-2008, lo que también está acompañado con un superávit total en balanza de pagos..

El panorama económico descrito señala que Bolivia está gozando de un ciclo económico ascendente, un "boom económico", que está durando bastante tiempo, que no ha podido ni siquiera ser contrarrestado por la crisis económica mundial que generó recesión económica para el año 2009, pero no para Bolivia.

Este periodo expansivo del sector externo de la economía boliviana que dura ya ocho años se expresa en el inusitado aumento de las reservas internacionales que administra el Banco Central, las mismas que para fines del año 2010 estarán en el orden de lo 9,200 millones de dólares lo que representa más del 50 por ciento del PIB. Como contraparte a este hecho viene la continua expansión de la emisión de dinero que realiza el Banco Central de Bolivia, que estimamos se ubica en un 15 por del PIB, indicador que triplica lo que se tenía en los primeros años de este siglo.

El sistema financiero boliviano está boyante, un crecimiento del 10 por ciento en su cartera de crédito el año 2009 y sube al 20 por ciento para el año 2010. No hay por donde perderse, los indicadores sobre la economía boliviana son buenos. ¿Dónde está el problema? Está en el retorno de la inflación.

La inflación cerrará el año 2010 con una tasa anual mayor al 6 por ciento, tasa que estará en torno a la media latinoamericana. Cabe la pregunta: ¿es una tasa muy alta? La respuesta es no. Pero si esto es así ¿Por qué se ha posesionado tan fuerte el tema en los medios de comunicación y en la conversación de la gente? El problema radica en que el indicador de la inflación, que es un "promedio de promedios", es óptimo cuando los datos que se promedian no son tan dispersos, situación que no se presenta para el caso boliviano.

Mientras la tasa anual de inflación hasta el mes de noviembre es del 5,6 por ciento, si se considera sólo el rubro de alimentos se ve que es del doble. Pero si este indicador se lo ve de manera regional se tiene que en Potosí, Santa Cruz y Beni está en el orden del 15 por ciento. Aún más, si el indicador del grupo de alimentos se lo desglosa, por ejemplo, para la ciudad de La Paz, en los 102 ítems que componen el grupo, se tiene que hasta noviembre del año 2010 la papaya y el azúcar habían expandido su precio en casi un 30 por ciento anual, la papa y otras verduras en un 20 por ciento, y así veinte productos muestran una tasa igual o mayor al 10 por ciento. Esto es lo que ve la gente, por eso no cree cuando se dice que la tasa de inflación sólo es del 6 por ciento anual.

Si todos los precios estuvieran subiendo en torno al seis por ciento, el fenómeno sería menos problemático, en cambio como esto no es así quiere decir que la economía está enfrentando fuertes shocks de oferta junto a la expansión del gasto interno debido al muy buen contexto internacional. Aún más, lo observado indica que la economía boliviana está sufriendo barreras internas al libre movimiento de bienes, pero que son superadas cuando se trata del contrabando.