miércoles, 1 de diciembre de 2010

HAY GOLPES EN LA VIDA

Luis Fernando Ortiz Daza
lufo69@yahoo.com

Cuántos golpes hacen falta para cambiar la mirada de un pueblo, que no entiende por qué se desune, que no sabe aún por qué el progreso está lejos, que el desarrollo con salud y educación son aún quimeras porque primero está el poder político. Cuántos golpes más, desde aquel supuesto golpe Cívico Prefectural o aquellos golpes de bloqueo a un parlamento de la ex República para aprobar la redacción de una constitución a gusto de las corporaciones sociales.

Golpes envolventes, de estrategia para copar todo el poder, golpes judiciales que no nos permiten ver la realidad, golpes que enmascaran la falta de atención a los problemas del departamento, golpes que nos dan y que se llevan muchas vidas, como la carretera Tarija - Potosí, que es una sonora bofetada a la integración con nuestros hermanos del Sur y norte de Bolivia.

Golpes de una Asamblea Departamental que se va a golpear a otros lares, porque aquí no puede soportar los golpes de realidad de una capital que es atacada inmisericordemente por el simple hecho de tener a autoridades legítimamente electas como opositoras. Así golpe a golpe, verso a verso, verso de los demagogos de siempre que a diferencia de César Vallejo, no se dan cuenta de los HERALDOS NEGROS, célebre poema que anuncia esos golpes en la vida, tan fuertes … Yo no sé.

Esos golpes como el odio de Dios, siguiendo a Vallejo, esos golpes…. Que "abren zanjas oscuras en el rostro más fiero y el lomo más fuerte. Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas; o los heraldos negros que nos manda la muerte".

Golpes que son la crónica de una muerte anunciada, como la de un seguro universal, con sus fallas, pero único y que debería ser modelo de implementación en los otros departamentos, son golpes sangrientos que son las crepitaciones de algún pan que se quema en la puerta del horno. Volver atrás para construir, es destruir el presente.
Y parafraseando a Vallejo nuevamente, y el chapaco (hombre)…. Pobre…. Pobre¡, vuelve los ojos, como cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; vuelve los ojos, y todo lo vivido se empoza, como charco de culpa, en la mirada. Así estamos con la culpa en nuestras espaldas, sin poder mirar el futuro, repartiéndonos fortunas, que serán migajas, en una tierra dividida por caciques cual heraldos negros anuncian el fin de una era que aún no comienza.

Son tantas cosas que hacen falta y desde dentro ¿qué tal un golpe de timón?, ¿Qué tal si vamos a luchar conjuntamente por todos?. Hace falta insisto, en un reencuentro departamental, hace falta que nos veamos las caras a partir de nuestras necesidades y sin egoísmos. Empezando por nuestros hermanos indígenas que quieren salvar el medio ambiente y el agua en sus territorios y no son escuchados, que piden ser tomados en cuenta en sus reclamos, que piden que se respete las consultas para la explotación de los recursos naturales.

La migración debido a las expectativas de vida y al índice de desarrollo humano, hace de las ciudades del departamento, cada vez más carentes de servicios básicos, los fenómenos naturales están afectando terriblemente la producción, la integración física departamental marcha lentamente, la erosión y así se podría enumerar muchas más problemáticas que urge tratarlas. Golpes de la naturaleza y golpes de la política nos hacen daño.

A esos golpes tan duros no seremos tan ingenuos de dar la otra mejilla, es hora que luchemos por la paz, la tolerancia, la integración y el desarrollo. Que se acabe la cancioncita "Golpe con golpe yo pago…………"