miércoles, 5 de enero de 2011

DEL DISCURSO INDÍGENA AL DISCURSO DE LA FORMA

Luis Fernando Ortiz Daza
ufo69@yahoo.com

Parece que fue ayer que los sectores sociales hicieron la revolución democrática y cultural y depositaron en el actual gobierno el "mandar obedeciendo". Sin embargo, dentro del gobierno el chip neoliberal pudo más y se mandaron una desobediencia contra los sectores más golpeados por la crisis. Los grandes teólogos del capitalismo andino, los Wiraqochas, se equivocaron, no podían ser dioses y mandar en nombre del colonialismo.

La palabra Wiraqocha, vocablo quechua para designar a los blancos, ha confundido en ocasiones a bastantes personas induciéndolas a creer que los incas pensaron que los españoles eran dioses. Cierto es que Wiragocha era otro de los nombres de la deidad suprema, Pachakamaq. Pero los asesores (Wiraqochas), pensaron que el neoliberalismo es la única salida a la crisis que golpea más que nunca a las clases desposeídas del país, esas clases sociales que hoy gracias al Pachacuti, entran a un restaurante y piden la comida que deseen sin preguntar el precio, porque estamos muy bien.

Para entender el fracaso del decreto del gasolinazo y su posterior abrogación, no es necesario un sesudo análisis politiquero, ni tampoco echar la culpa a partidos políticos que organizaron y subvencionaron el descontento popular. (¿Necesita subvención el descontento popular?). A confesión de partes relevo de pruebas podría decirse intencionalmente si consideramos la revuelta del 2003, que para los excluidos – los indígenas- fue el fin y el inicio de un PachaKuti.

Para entender es bueno saber y para conocer que mejor que leer a Ronald Wright, en su obra Continentes Robados, que es la historia contada a través de la mirada indígena. Wright, nos dice, es decir nos dice que dijeron los pueblos de América que la historia es cíclica, que siempre habrá un nuevo orden y que siempre los pueblos reclamarán por su autodeterminación y su territorio, y para que entiendan la realidad transcribo textualmente sobre el PachaKuti.

"Los incas creían que la historia consistía en una sucesión de eras separadas entre sí por un periodo de cataclismo – un Pachakuti -, esto es un "derrumbamiento del mundo". Esta conmoción invertía la polaridad de las mitades: lo que correspondía a la parte de arriba se convertía en algo de la parte de abajo y viceversa. El Pachakuti anterior había acarreado la formación del propio imperio por un Inca que se llamó Pachakuti. En cuanto fueron manifiestas todas las implicaciones de la conquista española, los años que comenzaron con la viruela y terminaron en un gobierno extranjero fueron considerados como el Pachakuti siguiente."

Al igual que los mayas utilizaron la profecía para contener y derrocar la invasión, los incas emplearon su esquema de eras giratorias para argüir que el nuevo orden – antinatural y destructivo desde el punto de vista andino – no podía ser aceptado y un día sería invertido. Y es que el orden pasado no es irrevocable. Permanece latente en el mundo de los muertos, esperando un retorno: un Pachakuti exige otro.

Y este Pachakuti exige otro, uno que sea congruente con la defensa del medio ambiente por ejemplo, que al igual que hace 500 años, el mismo orden antinatural y destructivo debe ser invertido. Esa pobreza lacerante y despojo de los alteños que hicieron posible la entronización de algunos Wiraqochas, es la causa de las revueltas que no hacen más que comenzar, el ama sua, ama qella y ama llulla, son ignorados en todos los discursos y en todos los hechos.

En Bolivia, pese al discurso del cambio, en el mismo estilo de todos los anteriores gobiernos, los personeros del gobierno actual dijeron insistentemente que no habría incremento de costos de los hidrocarburos, y nosotros les creímos. La forma de hacer las cosas es muy importante y es fundamental en las ciencias y el pensamiento humano para designar modos de comprender y de interpretar el mundo.

No habrá convivencia social, mientras no se expliquen los verdaderos motivos que llevan a los gobernantes a tomar determinadas acciones y mucho menos será posible vivir en paz si no se hace lo que se promete, si seguimos con el discurso de demoler al adversario aprovechando coyunturas, el fin estará cerca y ese mismo fin no justificará los miedos. Al Presidente Morales, le espera la tarea de concertar con las bases y con los gobiernos locales y departamentales, la salida a la subvención de los carburantes.