jueves, 13 de enero de 2011

La última fractura

Carlos Hugo Laruta
chlaruta@hotmail.com

Cuando el Gobierno del MAS aprobaba el Decreto del gasolinazo, me encontraba en el campo. Compartía con hermanos productores rurales en un evento deportivo en una Central Agraria yungueña.

A pesar de la alegría existente, los comunarios estaban muy molestos. No habían llegado desde La Paz sus familiares pues el pasaje terrestre había doblado su precio (de 30 a 60 Bs) y era casi imposible que los hijos, los nietos, los hermanos y hermanas pudiesen llegar a visitarles. En el mercado negro regional la gasolina se vendía entre 10 y 11 Bs. el litro, las tiendas se habían cerrado y se vendían sólo 3 panes por 2 Bs. El golpe del gasolinazo MASista había sido durísimo.

Y junto a los aplausos por los goles o las mejores jugadas, los dirigentes de los sindicatos agrarios de comunidad, de las subcentrales cantonales y de las centrales municipales, que actuaban con autonomía respecto del MAS, ya se ponían de acuerdo sobre el bloqueo de caminos que se alistaba hasta que Evo abrogue su Decreto. Ya se pensaba en los turnos para salir al bloqueo de caminos y marchar hacia La Paz.

Pero era notorio que los otros dirigentes agrarios, los provinciales y departamentales, cooptados por el MAS, se habían callado en 7 idiomas o se escondían para evitar la furia de sus representados ¿o estaban ya soñando con los casi 100 millones dólares que la CSUTCB había recibido de Evo para proyectos productivos "visibles" en el área rural?.

Y aparecía clara una ruptura. Desde abril y mayo de 2010, el bloque social MASista sufrió fisuras en su apoyo ciudadano en La Paz y el Alto donde la oposición logró importante votación para Gobernadores y Alcaldes. También sufrió fisuras con sectores sociales como los maestros y los fabriles de La Paz. Otra fisura fue la pugna con los indígenas de la CIDOB, la CPILAP y el CONAMAQ por los recursos naturales. El bloque victorioso de 2008 que obtuvo más del 67 % de respaldo electoral, había llegado a su tope máximo y comenzaba su bajada.

Pero faltaba la fisura final que llegó con el gasolinazo. La estructura de dirigentes MASistas de varias organizaciones sociales urbanas (COB, COR, FEJUVE) y rurales (CSUTCB, FDTC-LP, Colonizadores, etc.) de nivel nacional, departamental e incluso provincial, quedó en off side frente a sus bases. Esos dirigentes olvidaron que son sociedad civil y que deben defender los derechos de sus afiliados y no los intereses del Gobierno, y fueron rebasados por sus bases cuando el pueblo sintió el MASazo de la gasolina y el diesel.

Esta fisura final, la separación entre dirigentes provincial/departamentales cooptados y bases urbanas y rurales, se produjo en áreas estratégicas: el altiplano y los yungas paceños. El cerco al Gobierno estaba en camino. En el área urbana los que mejor expresaron eso fueron los alteños. Pasaron por encima de los dirigentes MASistas de la FEJUVE y de la COR. Por primera vez desde 2006, las bases populares pasaron por encima de esos dirigentes sindicales que rifaron la independencia sindical por un espejismo llamado "proceso de cambio".

El bloque social MASista tiene hoy muchos dirigentes departamentales y provinciales que o serán cambiados o serán rechazados por sus bases. La fisura final ya se produjo y se irá convirtiendo en fractura. El Gobierno hizo una mala jugada, metió gravemente la pata y liquidó su idilio con las bases populares sindicalizadas. Y desde ahora, cualquier medida gubernamental –minigasolinazo o o persecución de líderes políticos opositores- podría ser doble metida de pata y podría convertirse en tiro libre causante de gol.