viernes, 25 de marzo de 2011

Comentando ¿VALDRÁ LA PENA?

Alvaro Jordan Medrano
ajordan@entelnet.bo

Sobre el Editorial publicado en la edición 42 de la revista Campo Agropecuario

Es deprimente, a estas alturas del partido, leer supuestos aportes al pensamiento político como el que nos ha llegado con el título de: ¿VALDRÁ LA PENA? Hace seis años ya sabíamos lo que se estaba cocinando en la mollera de los teóricos del Movimiento al Socialismo y se puede entender que, la insuficiente formación teórica de los más conocidos todólogos, pusieran en duda las intensiones del flamante ejecutivo del poderoso estado que se hacía cargo del gobierno de Bolivia. El hecho de que después de seis años de ejercicio práctico de un arrogante poder ejecutivo, que hasta las Naciones Unidas critica por la parcialidad de la justicia, así como por el atropello a los derechos humanos, todavía sigan apareciendo estos artículos que lo único que logran es reconocer el derecho a la duda a un ejecutivo que incluso el pueblo, con toda su sencillez, le ha retirado su confianza.

Nuestro preocupado pensador nos pregunta con esperanza y también con desesperanza si "¿valdrá la pena ir a conversar con el gobierna nacional?, en relación con prometedores encuentros…" Un defensor de la democracia debe saber que en los espacios del diálogo no deben haber dudas, es más hay que obligar al gobierno a sentarse en las mesas de reflexión colectiva, por supuesto el demócrata debe tener claro que está sólidamente respaldado con propuestas que benefician a la mayoría, las que deben ser difundidas profusamente antes del diálogo. Si el gobierno se atreviera a rechazarlas vendrá una difusión todavía más intensa del rechazo del gobierno a la voluntad del pueblo.

Continúa nuestro preocupado pensador, de nuevo con esperanzas y desesperanzas, si "¿valdrá la pena confiar en sus buenas intensiones?". La verdad es que hay que tener cuero de anta para hacerse esta pregunta después de seis torturantes años de un gobierno que no ha dudado en inventarse acciones terroristas, con muertos entremedio, para consolidar su poder al margen de toda consideración legal y humana o desconocer la voluntad democrática consagrada en la elección de sus autoridades, sólo para dar dos ejemplos.

Lo que ya resulta insoportable es la esperanzada y desesperanzada pregunta que se hace nuestro preocupado pensador cuando se cuestiona si "¿Valdrá la pena tomar como un lapsus que un dignatario de Estado haya dicho que querían a Santa Cruz pero sin cambas…?" Esta afrenta a los derechos elementales de todo un pueblo de dos tercios del País, si éste hubiera estado conciencialmente formado, habría sido motivo de un duelo a muerte.

Los abusos selectivos contra los pueblos de los valles y llanos amazónico y platense son pruebas más que suficientes de que no se trata de un lapsus del jefe del poder centralista. Es todo una política de carácter colonial que se expresa en los afanes de apoderamiento de nuestras tierras, dejando en la miseria a nuestros nativos y campesinos, ver denuncia de la central ayorea ante las Naciones Unidas publicada el día de ayer. La apropiación de nuestras riquezas naturales, como son el Petróleo, el gas, el oro de san Ramón, etc., denuncia una parte de la colonización económica de nuestros pueblos. La masacre de Pananti junto con el atropello a la dignidad de los hermanos pandinos, así como la invasión de Santa Cruz por 20.000 mercenarios, acompañado de la persecución política a los opositores al verticalismo masista, así como el control permanente mediante interventores ya sea como fiscales, funcionarios policiales y muchos otros interventores de los ministerios son apenas un pálido reflejo de que no ha habido ningún lapsus, sino de que se trata de una consolidada política colonial contra los sectores sometidos de los valles y llanos amazónicos y platense (Kandire).