viernes, 11 de marzo de 2011

Gracias Alcalde

Gracias Alcalde por que hace 10 días cuando empezó esta catástrofe para miles de corazones que teníamos puestas todas nuestras esperanzas e inversiones en la zona del mega deslizamiento - en mi caso: Callapa – usted y todo su ejercito de chalecos amarillos y naranjas han estado con nosotros.

Cuando el domingo 27 estábamos –mi esposo, mi hija y yo- de traslado a nuestra residencia en Callapa, donde además funcionaba nuestra industria de productos alimenticios- nos encontramos con el puente que une Irpavi II con Callapa cerrado y era una humareda de tierra, polvo e incredulidad lo que empezamos a vivir, como la película que antecede a los pronósticos del 2012. Nos pasamos el día entero en plena lluvia y lodo mirando este mal sueño, pero ya los soldad@s del GMLP estaban como hormigas trabajando y como efecto de ello, una cuadrilla de chalecos amarillos pusieron nuestros bienes en medio del terreno para precautelarlos de la caída de los muros. Llovió toda la noche del domingo.

Volvimos el lunes temprano por la mañana – había sol – y pese que la tierra se seguía derrumbando mi esposo y mi querida trabajadora del hogar subieron hasta nuestro terreno, donde encontraron grietas de hasta 5 mts de profundidad, pisos levantados, paredes caídas, vidrios rotos, techos derrumbados – pese que hace 9 años, cuando compramos el terreno, especialistas hicieron estudios de suelo, donde el informe establece la óptima calidad del mismo – y sacaron el 95% de nuestras cosas hasta la plaza de Callapa, esperando que una cuadrilla las recogiera y las bajara caminando - por el lapso de 20 minutos - hasta el puente de Irpavi II–Callapa.

En tanto yo, estando al otro lado del puente, tomé un espacio para esperar mis enseres. Parecía Saigón, un mundo de gente que subía y bajaba moviendo sus cosas, los niños llevaban sus perritos en sus bolsillos, otros sus gatos en sus cuellos, las carretillas eran el vehículo más valioso de transporte, pasaba todo y todos por el puente de metal porque el de concreto ya había colapsado. Pero la tierra que seguía moviéndose empezó a tapar el agua del rio, y entró un chaleco amarillo en su tractor para devolverle su curso al agua. Y de tanto subir y bajar por el puente de metal, éste se separó de la tierra, y entró otro chaleco amarillo en su tractor – haciendo una trancadera humana tal que las personas no podían dar un solo paso – y trabajó como rayo para llenar de tierra y pedrones ese vacío. Así nos pasamos el día, en una tolerancia solidaria.

A las 6 de la tarde, cuando los enseres y maquinaria llegaron a mi poder, varias cuadrillas del Ejercito boliviano nos ordenaron - a mis vecinas de vereda y a mí – desalojar el lugar ya que esta calle estaba empezando a hundirse. Tomé la palabra a la cuadrilla y con la ayuda de 20 soldados llevamos mis cosas a la casa de una amiga en Irpavi II. En tanto mi amiga y sus vecinas estaban teniendo reunión de evaluación con los geólogos de chalecos amarillos.

A las 10 de la noche, mi esposo en un camión pequeño del GMLP y 9 aguerridas mujeres de chaleco amarillo y naranja trajeron de vuelta nuestras cosas. Tod@s estábamos exhaustos!

El martes 1º de marzo, a primera hora volvimos a recoger el saldo de nuestros enseres y sorpresa: los geólogos de chalecos amarillos habían dado orden a mi amiga y a sus vecinos de desalojar sus viviendas. En cuanto a nosotros, una vez más el camioncito del GMLP con mujeres sonrientes nos ayudaron en nuestro último traslado.

Ese mismo martes en la mañana, lo escuché a Ud. En una entrevista en radio Panamericana, donde nos solicitaba - a los damnificad@s que estamos fuera de los hospedajes de emergencia - anotarnos en las listas del GMLP. Caminando por la zona horrorosa, encontré a otro chaleco amarillo, quién me dio el número de celular del Director del COE y éste amablemente me anotó en las listas por teléfono, Así es su gente Alcalde: efectiva, sencilla y profesional.

Sabemos que, con la eficiencia que lo caracteriza encontraré una compensación justa a esta pérdida personal y empresarial ya que además de tener un crédito bancario, soy una paceña que paga impuestos anuales al GMLP y emito facturas y descargos mensuales al SIN como efecto de las ventas de productos alimenticios.

Como no podría ser de otra manera Alcalde, con ese ejercito técnico y humano que Ud dirige, el resultado es que todos hemos salido vivos de ese mega infierno. Gracias otra vez!