martes, 22 de marzo de 2011

LA "BOLIVIANIZACION" DE LA ECONOMIA RESPONDE A CRITERIOR IDEOLÓGICOS

Eduardo Campos Velasco
eduardocamposdc@yahoo.es

(La valorización del boliviano respecto del dólar, alienta las importaciones y perjudica las exportaciones)

Las constates valorizaciones del boliviano respecto al dólar, que sistemáticamente implementa el gobierno, antes que resguardar y estabilizar la economía boliviana, lo que hace es exponer a la ya débil capacidad exportadora del país y fomenta una tendencia importadora que hará cada vez mas dependiente el valor de los bienes - principalmente de consumo - a las fluctuaciones del mercado internacional.

El gobierno, motivado por su ideario político ideológico, impulsa lo que denominan ellos mimos, la "bolivianizacion" de la economía, sin reparar que por esa vía, lo que están ocasionando, es la destrucción de débil aparato productivo del país, que se ve fuertemente afectado por la importación de productos (principalmente alimenticios) consolidándose de esa manera, un circulo vicioso que desalienta la producción interna y perjudica las exportaciones.

Este error del gobierno en el manejo de la política cambiaria, que pretender ser justificado debido a la mayor utilización de la moneda nacional en los últimos años, no se debe a una mayor confianza de los ciudadanos en la moneda nacional, sino fundamentalmente, a la diferencia del tipo de cambio en la compra y venta de la moneda que incentiva el propio gobierno, ocasionado una inmensa transferencia de recursos de los sectores de menores ingresos, hacia el sistema financiero.

Sino, como explica el gobierno que en diciembre del 2010, ante la promulgación del famoso "gasolinazo" la ciudadanía haya reaccionado retirando sus depósitos? Datos oficiales del Banco Central, señalan que la corrida de depósitos en ese par de días, superaron los 300 millones de dólares, mismos que, pese al retiro de la medida a los pocos días, no retornaron en más del 50% al sistema financiero.

Las medias de apreciación de la moneda nacional, antes que robustecer el aparato productivo del país y por ende la generación de empleos y divisas que debieran ser la prioridad para una economía tan pequeña como la nuestra, lo que hace es resolver los problemas del gobierno relacionados con la tendencia alsista que se ha instalado en la economía nacional, producto de sus errores al emitir y luego retirar su gasolinazo. Claramente lo que les preocupa es controlar la inflación, abaratando las importaciones de alimentos como el azúcar, el maíz, la harina y otros, que se han dejado de producir en nuestro país en los volúmenes necesarios, precisamente por el desincentivo a las exportaciones que el propio gobierno ha implementado, hace un par de años.

Ese, es el círculo vicioso en el que hoy se encuentra atrapada la economía nacional. Por una parte, se produce menos que antes, provocando desabastecimiento, principalmente de alimentos y la pérdida de empleos en ese sector, ocasionándose ante la elevación del precio de esos productos de primera necesidad, una perdida del poder adquisitivo de los ingresos de los bolivianos, instalándose en la economía nacional una tendencia alsista de incertidumbre y; por otra, se asesta un duro golpe a la capacidad exportadora del país, fundamentalmente de productos con valor agregado, que son los que general empleos sostenibles, divisas, impuestos y - como nos dice el sentido común - debiera ser la prioridad de cualquier economía que pretenda robustecerse y crecer.

Con esa ecuación - que como hemos visto - responde a los idearios políticos e ideológicos de los hombres fuertes del gobierno (el vicepresidente y los responsables del manejo de la economía nacional) todos acaban perdiendo. Pierden los empresarios que reciben cada vez menos por sus exportaciones; pierde el gobierno, que controla el mayor volumen de exportaciones de gas y minerales - y lo que es peor - pierden los sectores más vulnerables de la sociedad boliviana que ven como su capacidad adquisitiva se esfuma.

La ceguera político-ideológica que gobierna sus decisiones, creo que les ha hecho perder de vista que la economía (así como la democracia), son imprescindibles y fundamentales en cualquier sociedad, para superar con éxito los retos del desarrollo. Bolivia, para resolver sus problemas de pobreza y desigualdad, debe impulsar con la mayor decisión su capacidad productiva y su inserción a los circuitos económicos mundiales. No hacerlo y pero aún, fomentar las importaciones - como está sucediendo - nos llevará inevitablemente a mayores grados de dependencia externa, que paradójicamente dicen ellos combatir.