miércoles, 9 de marzo de 2011

LA OPOSICIÓN AL BORDE DE UN ATAQUE (DE NERVIOS)

Luis Fernando Ortiz Daza
lufo69@yahoo.com

Lo que es yo me opongo a todo, soy un opositor nato, me opongo a que haya oposición y me opongo a creer que sean otros los que tienen la culpa, es decir los opositores que se fueron. Así la oposición, para muchos, no existe, en una suerte de histeria colectiva. Aquellos que dicen no hay oposición, o son opositores en germen o sencillamente son conformistas con el statu quo, es decir criticones de salón que no ven que la oposición es el conjunto de organizaciones , grupos, fracciones o partidos políticos y personas en lo individual, que disienten y que critican o impugnan los actos de la fuerza política dominante, generalmente constituida en gobierno, que se oponen a su postura política y a las organizaciones de cualquier tipo y personas que la apoyan.

Parece que no se quiere ver la realidad y que se mira con los ojos del gobierno, que está seguro que han sepultado a la oposición allá por el 2008 en Porvenir, en La Calancha o en el Hotel Las Américas en Santa Cruz, hay quienes piensan que la oposición está o estuvo solamente con los injustamente perseguidos y que hoy afrontan procesos judiciales alejados de sus cargos sin sentencia ejecutoriada, es decir, sin haber demostrado su culpabilidad, porque aquí no se trata de demostrar la inocencia.

Ahora bien, se dice que han desaparecido decenas de partidos políticos en Bolivia y que caminamos hacia un Estado totalitario con partido único, la lectura puede ser correcta si es que no avizoramos una oposición de contrarios con los mismos fines, que son los de bienestar, empleo, salud y educación para todos, lejos de encasillamientos de izquierda y/o derecha que solamente sirve para crear división y de muletilla para el discurso oficialista que no sabe si es socialista, comunista o capitalista andino.

Las organizaciones sociales siguen vigentes, hay partidos políticos que se están organizando, hay oposición en grupos, en fracciones y hay oposición individual, y es tan buena la oposición, que aunque no lo crean obliga a mandar obedeciendo, hoy, mañana y siempre. Somos un país en conflicto y permanente desarrollo porque hay oposición, porque no nos callamos y no nos conformamos, los que se tenían que ir se fueron y está bien, pero si hay algunos más que se tengan que ir, será bueno que se vayan.

Tampoco hay que ser tan optimista y hay que empezar a analizar qué es lo que no respeta este gobierno y que efectivamente puede ser el principio del fin de la oposición. No hay independencia de los Poderes legalmente constituidos, la construcción de un nuevo Estado con Autonomías no avanza, la elección de las autoridades judiciales es un fraude antidemocrático, ya que serán candidatos que absolutamente ningún elector conocerá, además que serán seleccionados por otro poder del Estado. Imagínese, se prohíbe: Efectuar cualquier forma de campaña relativa a su postulación. Manifestar opinión o tratar temas vinculados a su postulación en foros públicos. Emitir opinión a su favor o a favor o en contra de otros postulantes en medios de comunicación. Acceder a entrevistas en medios relacionadas con el cargo al que postula y otras prohibiciones a los medios.

Existe una Constitución Política del Estado y es muy difícil que alguna oposición triunfe oponiéndose a ella, es la Constitución el arma fundamental para no permitir que un Gobierno sea totalitario, oposición es expresión de la controversia que tiene lugar en el proceso de formación de la voluntad política y de la adopción de decisiones y se entiende que ella actúa en un marco de respeto y de aceptación de "reglas consensuales" del juego político. Por ejemplo hubo consenso que no habría reelección por más de dos períodos, oposición está vinculada a otros conceptos o fenómenos de la política, como libertades o derechos políticos, pluralismo, alternancia en el poder, conflictos.

La forma más elaborada y efectiva de oposición, es la de los partidos políticos en los estados democráticos, pues en este caso la oposición no pretende la destrucción del Estado, sino exclusivamente su reforma dentro del cauce previamente acordado o menos aún, lo que persigue es formar el gobierno, es decir nombrar a los funcionarios públicos que lo dirigen.