martes, 12 de abril de 2011

Distracciones maquiavélicas

Sergio Sánchez Armaza
sergiosanchezarmaza@yahoo.com

Dicen los maquiavélicos que el verdadero político es aquel que, cuando hace una pregunta o propone algo ante algún interlocutor, sabe que la respuesta, cual fuere, siempre lo favorecerá. En la jugada del lunes 11 de abril hay que reconocer la corona de político que lleva Evo Morales en sus actos.

La invitación a los expresidentes a conformar un comité consultivo para el tema marítimo es políticamente una movida magistral. Veamos, si alguno de los expresidentes no hubiera asistido a la convocatoria se expondría al vilipendio público en toda la cadena de medios de comunicación del gobierno y en los afines a su "proceso de cambio" (que requiere un cambio de proceso), en los que no hubiesen faltado los adjetivos de: antipatriota, seguramente además neoliberal, colonialista, pro chileno, traidor, opositor e incluso terrorista que quiere desestabilizar al gobierno. Una respuesta de estas características hubiese sido por demás execrable por el pueblo porque se refiere a la retórica marítima que convoca a ese boliviano que todos llevamos dentro. Por tanto, la inasistencia de alguno de los "ex" habría acrecentado la legitimidad popular de la demanda ante un tribunal internacional para la resolución arbitral del tema marítimo, y hubiera subido unos puntos la popularidad del presidente bastante venida a menos en estos días.

Un no como respuesta probablemente era una opción muy arriesgada para las desgastadas imágenes de los "ex". Así que la única respuesta posible era un sí, pero un sí, como el que usadamente conocemos: voluntariamente obligado. Sin embargo, en este marco la respuesta positiva le da al presidente la posibilidad de primero controlar y luego enterrar políticamente a estos personajes. Veamos nuevamente: dudo que Mesa o Rodríguez hayan tenido alguna idea verdaderamente seria de volver a la política así que resultan los menos damnificados, aunque su imagen académica posiblemente quede permanentemente dañada. Vildoso creo que estuvo ahí más por un reconocimiento de su aporte al retorno de la democracia en Bolivia, pues salvo este hecho mucho aporte en el tema no lo tuvo ni en su época, ni antes, ni después. De Paz Zamora no hablemos porque el presidente se encargó de lapidarlo en su discurso de posesión el 2006. Pero si Quiroga tenía alguna expectativa de volver a la política esta quedó sepultada al aceptar la convocatoria del presidente.

Los beneficios adicionales están en el perfil de demócrata y conciliador que el presidente muestra al pueblo que en su mayoría se sigue conmoviendo por la imagen y el discurso del caudillo.

Más allá del cambio de timón en la política marítima (que por ahí funciona), dudo de los resultados a los que se pueda arribar en el mediano plazo, que servirán para concentrar en los "ex" la responsabilidad de un mal asesoramiento en la política marítima.

Empero, cuando hablamos de los maquiavélicos (académicos o empíricos), también estamos hablando del poder y de las maneras de mantenerlo sin importar las consecuencias que se tiene para el bien común, en este caso para el país. Si el pueblo pide circo, hay que dárselo diría un emperador romano. Nuevamente la distracción de los temas cruciales es un recurso que funciona para sostener la legitimidad.

Seguramente el simbolismo de la reunión de quienes gobernaron el país con el presidente es un acto de "desprendimiento democrático", que nos hará olvidar temporalmente el conflicto con la Caja Nacional de Salud y con el magisterio, el cambio de la matriz productiva, los enfrentamientos limítrofes entre Oruro y Potosí, el esclarecimiento de la muerte en Yapacaní vinculada al narcotráfico, el caso terrorismo, el narcotráfico infiltrado en funcionarios como Sanabria, la inminente subida de los pasajes del transporte, el inminente levantamiento a la subvención de los hidrocarburos, la inflación, la retirada de los Países Bajos y de Dinamarca de Bolivia, la asfixia de las y los paceños y alteños ante tanto bloqueo, el cuidado de las fronteras para evitar el contrabando, el cumplimiento de la agenda del presidente que es la Constitución Política del Estado, ¿sigo? Las posibilidades del país están relacionadas a que el gobierno dé señales claras de resolución de los problemas fundamentales y no a la coyuntura que pretende capitalizar el presidente.

Mi abuelo murió sabiendo que para que este país mejore tenía que dejar de exportar materias primas y darle valor agregado a los productos para que generemos mayores ingresos. Ese cambio lo sigo esperando, pues no es motivo de orgullo (como lo anda soltando a los cuatro vientos la senadora Montaño) decir que en Bolivia una minoría de la población es asalariada y que el indicador no cambió en los últimos años. No vaya a pasarnos que el tema marítimo sea como el de la industrialización, que quede en la retórica de la esperanza: "ojalá mis nietos vayan a una playa boliviana".