martes, 26 de abril de 2011

El saqueo de Bolivia continúa

Nelson Vila Santos / Mirko Orgáz García
mirko7777777@hotmail.com

Durante la primera gestión de Evo Morales (2006-2009) las mineras exportaron por un valor de $us 5139 millones y dejaron al país 170 millones de dólares por regalías. En la gestión 2010 se exportó $us 2300 y las regalías totalizaron $us. 120 millones. Se proyecta para el 2011 $us 4 mil millones de exportación de los cuales sólo 200 millones de dólares se quedarán por este concepto en los municipios y departamentos productores. Esto es saquear a un país empobrecido. Marcelo Quiroga Santa Cruz, señalaba insistentemente que el reconocimiento del enemigo principal, las transnacionales, propicia la unidad para recuperar y retener el excedente económico, base de la liberación nacional.

El poder transnacional minero en Bolivia, personifi cado por Gonzalo Sánchez de Lozada, mantiene inalterable el irracional e inmisericorde saqueo de nuestros recursos mineralógicos cuya exportación como materia prima, sin industrializar, significará en la gestión 2011 $us 4 mil mi llones de los cuáles sólo el 5 por ciento por concepto de regalías, 200 millones como máximo, se quedarán en Bolivia, mientras el país enfrenta una profunda crisis económica, energética y alimentaria, cuya solución planea ser cargada por el gobierno de Evo Morales a los estómagos y espaldas de la empobrecida na ción boliviana, ya sea vía "gasolinazos" e "impuestazos".

La aritmética del gobierno suma 500 millones de dólares para la gestión 2011 entre regalías ($us. 200) e impuestos ($us. 300), pero la cifra no logra ocultar el saqueo inmisericorde de los recursos naturales de Bolivia por las multinacionales mineras.

¿Hasta cuando la explotación y saqueo de nuestros minerales?

En el caso de la minería, las transnacionales lograron invisibilizarse y conseguir la protección de un hábil cerco mediático, intelectual y social, que le impide ver a la nación boliviana la magnitud del saqueo minero.

Cabe decir que la minería ha superado las exportacio nes de hidrocarburos y concentró su pode río económico en San Cristóbal, la mina de plata más grande del mundo de propie dad de la japonesa Sumimoto.

En esta dirección, una de las tareas pendientes de la "Guerra del gas" de octubre de 2003 es visibilizar al otro pilar de nuestro empo­brecimiento: la minería.

Marcelo Quiroga Santa Cruz, señalaba insistentemente que el reconocimiento del enemigo principal (las transnacionales) propicia la unidad de gobernantes y gobernados para recuperar y retener el excedente económico de las empresas transnacionales.

Para el caso, el país exige mínima mente la creación del Impuesto Directo a la Minería (IDM) de un 50 por ciento, como en hidrocarburos, o pasar di rectamente a la nacionalización e industria lización de los minerales como exige la "agenda de octubre" de 2003, cuya validez y pertinencia histórica, apuntó en pri mer término a los hidrocarburos y se extiende naturalmente a la minería y todos nuestros recursos naturales.

Datos escalofriantes del saqueo

Durante la primera gestión de Evo Morales (2006-2009) las mineras exportaron por un valor de $us 5139 millones y dejaron al país 170 millones de dólares por regalías. En la gestión 2010 se exportó $us 2300 y las regalías totalizaron $us. 120 millones. Se proyecta para el 2011 $us 4 mil millones de exportación de los cuales sólo 200 millones de dólares se quedarán en los municipios y departamentos productores. Esto es saquear a un país empobrecido.

Esta situación colonial no le preocupa al gobierno "del cambio".

Ante los pedidos de aumento salarial, el viceministro de Coordinación con Movimientos Sociales, César Nava rro, argumentó que cada aumento adicional del cinco por ciento al salario, que exigía la COB, demandaría 150 millo nes de dólares.

Si comparamos ambos datos, sólo doblando las rega lías mineras de 5 al 10%, habría la cantidad suficiente de recursos para satisfacer la exigencia de los asalariados. Más aún, con la aplicación de un IDM de alrededor del 45% se ten dría el excedente básico para transformar el país con proce sos de industrialización de las materias primas.

Sin embargo, la propuesta gubernamental de modifi cación de la Ley de Minería apunta a incrementar las re galías a un siete por ciento como máximo que no llegará a recaudar ni siquiera 100 millones de dólares adicionales, consolidando las extraordinarias ganancias a las mineras.

Surca un sudor helado en la cabeza de nuestros go bernantes cuando San Cristóbal pierde $us 3 millones por cada día de paro, como ocurrió recientemente, pero no se les mueve ni un pelo cuando la empobrecida nación boliviana en justicia exige cambiar su destino y mejores condiciones de vida. Nos preguntamos: ¿los accionistas de la Sumito mo propietario de mina San Cristóbal sufren lo que el boliviano de a pie? La respuesta es por supuesto que no. Los primeros son multimillonarios que pecan de avaricia y no son como el pueblo boliviano que vive el día a día y sólo sueña con un futuro diferente para sus hijos.

Chile ambiciona más que el gobierno de Bolivia, pues busca subir del 4 al 9 por ciento las regalías a las empre sas transnacionales para recaudar $us 1000 millones en un trienio para financiar la reconstrucción de las poblaciones afectadas con el terremoto y tsunami del año pasado. Noso tros fuimos azotados por los efectos del cambio climático y desde el poder se ciega a la población para no afectar los intereses transnacionales.

Fiscalización e industrialización

A pesar de los exorbitantes excedentes declarados ofi cialmente en la minería de exportación, se añade otro ele mento increíble, ninguna autoridad ni institución realiza la fiscalización sobre el contenido y cantidad de concentrados de mineral que se exportan anualmente.

La norma establece que debemos confiar en la buena fe de las empresas que firman una declaración jurada sobre el volumen y calidad de sus exportaciones.

Publicaciones especializadas en el exte rior e incluso revelaciones de algunas ex-au toridades del sector, señalan que las transna­cionales sólo reportan el 50 por ciento de sus ventas en el exterior. Es decir, si el gobierno informó, en su reciente pasado periodo, expor taciones por $us 5 mil millones, debemos con tabilizar los mismos como 10 mil millones.

Mientras el pueblo se debate en la pobreza y la desesperanza, el poder multinacional en frenta y confunde al país con el discurso político del plurinacionalis mo que no es más que el fundamento ideológi co del neocolonialismo.

Concentrados, otro engaño descomunal

Aún más, si la cantidad de la exportación de minerales es un engaño descomunal, el con tenido de los concentrados es otro gigantesco misterio que expertos de la Unión Nacional de Defensores de los Recursos Naturales de Bo livia (UNADERENA), están revelando. Por ejemplo, es el caso del zinc, producto estrella de la actividad minera.

Actualmente, las empresas pagan entre 300 y 400 dólares por tone­lada, pero si cobráramos por el indio, estaño, plomo y cobre entre otros que contienen los concentrados de zinc, podría mos percibir unos 2000 dólares adicionales por tonelada. Es decir, de $us 1800 millones que recibimos hoy por el zinc, nuestros ingresos se multiplicarían a 10.000 millo nes.

En otras palabras tenemos dos opciones: mejorar la fiscalización a cada molécula de mineral que exportan las mineras o comenzar con la industrialización de los mismos en el país para generar fuentes adicionales de recursos, empleos, co nocimiento, tecnología y valor agregado.

En este contexto, al pueblo y a su dirigencia esclare cida no le queda otro camino que luchar por su liberación y felicidad, nacionalizando e industrializando sus recursos naturales, o mantenerse en la desesperanza y tristeza.