viernes, 8 de abril de 2011

La derecha diciendo

Lorenzo Choquehuanca Müller
choqueh@gmail.com

Desde donde escribo escucho los dinamitazos y los petardos. Es como si el tiempo no pasara y en lugar de Evo en el gobierno estuviese Mesa, o Goni, o Tuto, o Banzer, o Paz, o el otro Paz, o Síles. Es la historia de siempre. Nos aseguró el año 2005 el ahora vicepresidente que con el MAS ya no habría marchas ni bloqueos, porque ellos "eran" las organizaciones sociales. Ahora con la ciudad paralizada, qué dira, a quién le echarán la culpa. El gobierno ya no es popular, ni democrático, ni de izquierda ni del campo ni de la ciudad. Las campanas suenan a rebato por este gobierno que es el gobierno de los burócratas con sigla, de los burócratas que han pasado por el PCB, o por el PS1 o por las ONG, o por el MRTK, o por la ASP, pero burócratas al fin, soñando (igual que los burócratas del pasado) con la movilidad oficial, con los viajes al exterior, con tener un buen sueldo al fin de mes gracias al dinero público. Sueñan con conseguir un ítem para la cuñada o para el sobrino de la amante. Sueñan con que el gobierno no se caiga nunca y que el hermano Evo les garantice durante 100 años más la secretaria, el sueldo a fin de mes, el viaje al interior, los viáticos, las reuniones en la Casa Campestre.

Desde diciembre este gobierno no ha tenido ni una sóla buena noticia. Ni una. Todas han sido malas nuevas. La suerte se ha ido a otro lado. La pachamama se ha cansado de que usen su nombre en vano. Pero apenas estamos empezando. Lo que viene de aqui en adelante es una lenta podredumbre, una descomposición silenciosa pero impostergable. Estan pagando la factura de cinco años de pensar que eran eternos y que no importaba qué hicieran porque todo lo hacían bien. Ya se lo advertimos pero se reían. La derecha diciendo. Estan pagando la factura de creer que Evo sí era el Sol de América y que todo era posible. Ahora con las vacas flacas ya no es lo mismo. Con el estómago vacío a nadie le importan los discursos y las promesas. A nadie le importa el compañero Qananchiri ni la CONALCAM ni el ALBA ni la lucha antimperialista ni la solidaridad del pueblo iraní. El gobierno podrá salir de los problemas de ahora, seguramente lo hará, pero ya nunca más será lo mismo. Está herido de muerte. Todavía no lo saben. Creen que con hacer las mismas cosas que hicieron contra los prefectos cobardes o contra los Comités Cívicos de la media Luna saldrán del embrollo. Lo que no entienden es que ahora no son cuatro terratenientes emputados por sus tierras, que ahora no son los cambas (tan extraordinarios para los negocios y para las mises y tan analfabertos para la política) que ahora son sus propias bases los que están emputadas y en pie de guerra. Eso ya no tiene remedio porque al gobierno sólo se le ocurre hacer las mismas cosas que hacían los otros: meter gas y reprimir y decir que no hay paro y que la huelga es un fracaso, que son cuatro dirigentes con ganas de joder.