viernes, 29 de abril de 2011

¿Se inflaron las reservas de gas?

Alberto Bonadona Cossío
abonadona2001@yahoo.es

Las compañías petroleras asociadas, Royal Dutch y Shell, recibieron una sanción por parte de la entidad reguladora de los Estados Unidos de 120 millones de dólares por informar en exceso sus reservas entre el 9 de enero y 24 de mayo de 2004. Estas empresas anunciaron una reclasificación de 4.470 millones de barriles de petróleo equivalente por encima de lo que realmente tenían; aproximadamente un 23% de lo que informaron anteriormente como reservas probadas. Esta operación le permitió al consorcio aumentar el valor de las cotizaciones de sus acciones en el mercado pero también le valió la posterior multa impuesta por el ente regulador. Este señaló que se imponía la multa en "aras de proteger al público contra la engañosa información financiera" exhibida por las empresas.

De acuerdo a la información del presidente de YPFB, Carlos Villegas, en Bolivia las empresas inflaron las reservas en cerca de 13 TCF de gas que, en barriles equivalentes, son 2.3 millones de millones de barriles, o sea, 500 veces más que la exageración de la Royal Dutch y la Shell. ¿Quién debe sancionar a las empresas causantes de semejante engaño y por cuántos millones de dólares?

La amplificación de las reservas es enorme y es muy difícil explicarla sólo por la inflación en el cálculo. Geólogos y otros expertos en hidrocarburos, aducen la caída de las reservas bolivianas de gas a una explotación irracional de los pozos. ¿Quién debió observar las anomalías? ¿O es que no hay empresa o entidad en Bolivia que cumpla esta tarea? Si es así, en Bolivia en cuanto a reservas y otros aspectos de la explotación del gas, cualquier empresa puede meter los dedos a las bocas de los bolivianos.

Frente a la inoperancia de autoridades y ausencia de fiscalización es posible que la reguladora de los Estados Unidos vuelva a intervenir en esta situación. No sólo el socio Estado boliviano fue engañado sino los accionistas de las empresas que evaluaron las reservas y las que operan explotando el gas en Bolivia con capitales norteamericanos. Esto puede romper todo sentido de soberanía pero este aspecto toca profundos intereses financieros y que, de otra manera, en Bolivia puede ser enterrado por siempre.

Para establecer con precisión que pasó efectivamente con las reservas de gas en Bolivia, es imprescindible conocer dos informes: el primero, el informe hace poco entregado por la Ryder Scott, para establecer las evidencias campo por campo y si existen contradicciones, insolvencias, descuidos, falta de mantenimiento de los pozos u otras causas que expliquen la tremenda caída de las reservas. El segundo es un informe de explicación por parte de YPFB de los porqués de la reducción y, si las empresas inflaron las cuantías, cómo lo hicieron, en qué campos y en qué cuantía cada campo.

YPFB no puede convertirse en cómplice al dejar en la impunidad a empresas transnacionales que, de acuerdo a las declaraciones de su presidente, inflaron las reservas y así engañaron al pueblo boliviano por miles de millones de dólares.