jueves, 19 de mayo de 2011

EL MAS, ALBÓ Y LOS YURACARE/MOXEÑOS

Carlos Hugo Laruta Bustillos
chlaruta@hotmail.com

Lo leí en la prensa y no supe definir si era el desgaste político o la chochez/senectud de algunos. Albó y Romero, tratando de apoyar las intenciones del MAS para defenestrar la institucionalidad de la Asamblea Departamental cruceña, hablaban de una identidad étnica cultural llamada yuracaré-moxeña. Y, sin estar de acuerdo con sus intenciones políticas, grité ¡hurra! Por fin los fundamentalistas reconocían -aunque tímidamente y para un solo caso que les interesa políticamente- la interculturalidad, el mestizaje, la mezcla, el sincretismo, la combinación, articulación, o como quiera llamársele. ¡Reconocían que las identidades articuladas son resultado de la convivencia de la gente en décadas o siglos! Así no mas había sido la vida señores ¡

Pero la mezquindad del fundamentalismo niega otras realidades masivas hoy observables para quienes conocemos la patria profunda. Y como la vecindad de las gentes, sean indígenas o no, se concretiza en relaciones de afecto, matrimonios y negocios diversos que no dependen de las creencias radicales de Albó y Romero o de la nueva Constitución (¡imagínense si así fuera!), veamos lo que ocurre alegremente en la realidad de la vida ayer y hoy:

1) En el área de Covendo y Palos Blancos la mezcla interétnica e intercultural produce mosetenes/aymaras o mosetenes/quechuas y otras mezclas imaginables.

2) Desde hace siglos, se sabe que los moxeños tienen 3 variantes: moxeño/trinitario, moxeño/ignaciano y moxeño/borjano, y ahora moxeño/yuracaré, y luego ¡yuracaré/cocalero!.

3) El borjano, es una mezcla poco diferenciable de moxeño/ignaciano/chiman/moseten/árabe libanés y movima. Imagínese semejante mezcla ¡

4) En la caldera de Yucumo, en la provincia Ballivián y donde comienza la pampa beniana en la carretera que va de La Paz a Rurrenabaque, la relación interétnica e intercultural produce chimanes/quechuas, aymaras/chimanes, borjano/aymaras y otras identidades indescifrables.

5) En el área de Apolo, muchos que llevan una gota de sangre indígena y hablan 4 palabras del idioma regional, se consideran Lecos, pero hablan sólo castellano y envían a sus hijos al CBA en La Paz.

6) En la provincia Ingavi, los municipios de Viacha, Guaqui, Tiahuanacu, Taraco, Desaguadero y Jesús de Machaca, tienen encima de 80 % de población autoidentificada como aymara, y muchos hablan este idioma. Pero solo a Jesús de Machaca, con 15.000 habitantes de más de 150.000 que tiene la provincia, se le ocurrió definirse como Autonomía Indígena.

7) En Sud Yungas, cantón Laza, los hijos de criollos y mestizos se mezclan alegremente con los afrodescendientes traídos en la Colonia temprana a la mina de oro de El Encanto y su resultado es el Laceño, mientras que en Chicaloma hay dos asociaciones de saya: los puros afros y la saya afro/aymara ¡ No hay vuelta que darle a las identidades combinadas, ché ¡

¡Vaya pureza de las gentes, que ven sólo los ojos de los fundamentalistas étnicos!. Y las identidades articuladas (como la yuracaré/moxeña) valen para los 9 departamentos, los 337 municipios y las 11 autonomías indígenas. La relación cultural abierta y compleja asume formas de matrimonios interétnicos y flujos culturales de intercambio entre culturas de base y la cultura boliviana e incluso la cultura mundial, sus procesos y sus productos, en mayor o menor grado. Eso forja la identidad de la cultura nacional boliviana.

Entonces, señores fundamentalistas, no hay que exagerar las diferencias culturales ni reconocer con intereses subalternos alguna identidad para convertirla en instrumento de estrategia política para aplastar a los demás o judicializar la política (el presidente de la Asamblea cruceña, Samuel, el Gobernador del Beni). Llevar al extremo las diferencias culturales es irresponsable e incluso diabólico (del griego dia/bolos, de división artificial y engañosa de las personas) y lo otro es jugar sucio ante los ojos del pueblo.

Pero quizá más de uno debiera ir ante un sacerdote católico –o quizá preferirían algún sacerdote amautico inepto para el matrimonio propio pero casamentero de ùltima hora y proveedor de vivienda- y deba confesarse de sus pecadillos dia-bolicos para tener la fortaleza suficiente que impida acaparar el poder instrumentalizando la alegre interculturalidad e interetnicidad de la gente real de carne y hueso, que impida perseguir ciudadanos inocentes y que evite destruir la institucionalidad de la autoridad democráticamente electa.