domingo, 1 de mayo de 2011

¿La vida es bella?

Sergio Sánchez Armaza
sergiosanchezarmaza@yahoo.com

Más allá de la ternura que nos quiere transmitir Benigni en la película que puede llevar hasta el llanto a más de una persona, como lo quiso hacer Gibson con el pobre Cristo que parecía que tenía reservas inagotables de sangre, lo que más detesto de "La vida es bella" es que en el fondo se constituye en una parodia ante el holocausto. El hecho histórico nos da evidencias de una verdadera intencionalidad de genocidio del pueblo judío con más de 6 millones de muertos (¿parecido a lo ocurrido el 2003 en Bolivia?) y en contraposición el hecho cinematográfico nos muestra al payaso de las barracas que tiene que inventar las mentiras más increíbles para ocultar a su hijo la verdadera y cruda realidad.

Papá Evo, no es la excepción, tiene que inventar la comedia más ocurrente (ya calificada de circense por Puka Reyes Villa), para ocultar los elementos feos de este país-aje, pues hoy, 29 de abril, es el nunca antes imaginado "Día de la reivindicación marítima". Este día de dignidad nacional, digo plurinacional, servirá para que su hijo, el pueblo, piense que está en la Ciudad de Dios o en Pachamamopolis y no en la barraca de Sudamérica.

Pero papá Evo fue más lejos convenciendo a artistas del país vecino para que vengan a engalanar la parodia. Todo está dispuesto para el show: las y los funcionarios públicos deben ser parte de la escenificación para preservar sus trabajos, La Paz colapsada nuevamente por desfiles, otro medio día de feriado y "un contingente de entusiastas patriotas", como los calificó el Ministro de Trabajo, participando activamente de la función. Ahora me doy cuenta de la topografía estratégica de La Paz que al parecer el MAS ya había visto hace tiempo: las laderas son las graderías y el centro la arena de este nuevo coliseo gigantesco. Sólo falta que Evo desfile delante de los tanques como en la película.

Entonces sigamos a lo Benigni, ganando puntos con papá Evo ocultándonos de los guardias gruñones que son nuestros problemas y esperemos que así pasen de largo. Al mal tiempo, buena cara y a la inseguridad pública, armas para la ciudadanía (véase propuesta del Conamaq). Finalmente, ya que se puso de moda cambiar los nombres para designar lo mismo, cambiemos la letra de Orlando Rojas:

"Recuperemos nuestro mar,
con las armas del Conamaq,

Aunque Costas casi da la vida,
recuperemos el voto cautivo,
la ociosidad está presente,
el MAS del Evo, reclama el mar".