martes, 7 de junio de 2011

El miedo de los administradores de Justicia

Rolando Morales Anaya
rolando@entelnet.bo

Estudios realizados en diferentes latitudes del mundo concluyen que el miedo al castigo no es un elemento suficiente para desincentivar la comisión de delitos. Este artículo se refiere al miedo que podrían tener los administradores de justicia de recibir algún castigo al adoptar decisiones injustas. La preocupación emerge de la situación actual donde los actos de muchos jueces y fiscales (no de todos) pecan por su falta de ecuanimidad y/o el irrespeto a leyes y procedimientos. A este respecto, se puede hacer mención a múltiples casos. Por ejemplo, hay algunos procesos en los cuáles porque los acusados no reciben la simpatía ciudadana, los administradores de justicia piensan que pueden violar las normas vigentes (casos Rosza, Porvenir y otros). En Trinidad, las lágrimas de una jueza, víctima de presiones de todo tipo, brotaron desde su conciencia cuando ordenó la detención injusta de la esposa de un acusado. El Presidente del Comité Cívico de Santa Cruz ha sido enviado a Palmasola por no haber dado curso al reconocimiento de la representante cochabambina de un grupo indígena desconocido en ese departamento. Samuel Doria Medina es acusado de varios actos, ninguno de los cuales merece la calificación de delito ni mucho menos. A lo largo y ancho del país, Alcaldes y Gobernadores han sido acusados de faltas diversas sin fundamentos suficientes. Como una forma de amedrentarlos, todos los líderes de oposición tienen procesos pendientes con la justicia. No sólo ellos, también lo están dirigentes del propio partido de gobierno entrados en desgracia frente a uno u otro cacique como solía verse en tiempos de Hitler.

Algunos fiscales y jueces asumen hoy en día el papel que en otras épocas correspondía a los agentes de represión política. La interrogante de este artículo es ¿no tendrán miedo que algún día se encuentren ellos en el banquillo de los acusados? Puede ser que se comete violaciones a la ley en un ambiente de despreocupación del posible castigo. Puede ser también que los infractores piensen que el castigo, si se da algún día, será cuando sean viejos y poco les importe la vida como en los casos de Klaus Barbie, García Mesa y Arce Gómez. Por otra parte, puede haber una circunstancia que los evite considerar el problema del posible castigo: el desconocimiento de lo que es legal y lo que es ilegal o peor todavía, el no tener claro los conceptos de lo que está bien o de lo que está mal.-También podría pensarse que el miedo presente se sobrepone al miedo de lo que ocurrirá en el futuro. Esta última reflexión viene a propósito de la presión que desde el Poder Ejecutivo se ejerce sobre fiscales y jueces, amedrentándoles de diversas formas. El miedo es tratado como un justificativo lógico y suficiente para adoptar actitudes moralmente inadmisibles

En poco tiempo más, la ciudadanía será convocada a elegir a las principales autoridades del Poder Judicial. Se trata de una innovación constitucional muy interesante. En principio, si el pueblo escoge, se evitará el uso de la justicia como instrumento de represión política, a no ser que se pida a los ciudadanos elegir libremente a sus verdugos. Muchos compatriotas temen que el Congreso, con mayoría oficialista, escoja candidatos entre los actuales represores o entre otros aún no conocidos que cumplan sus designios. Mas, abstenerse del voto es dar carta blanca para que ello ocurra.

Me imagino que debe ser difícil ser abogado pues las contradicciones morales asociadas a la profesión deben ser grandes. Muchos abogados tienen que defender a criminales, es el papel que la sociedad les pide asumir. Pero, nadie les pide ser artífices de la represión política ni que vendan sus conciencias dañando al prójimo.

Enfrentados a la alternativa de ir o no a votar, lo adecuado es asistir a los comicios apoyando a los candidatos que resulten ser los más probos. La prensa tendrá que asumir la responsabilidad importante de hacerlos conocer. Pero, más que eso, la población, hasta ahora muy pasiva, debe manifestar su INDIGNACIÓN sobre el estado actual de la administración de justicia para evitar que esta situación se prolongue al infinito.