martes, 5 de julio de 2011

El cambio… que no cambió nada.

Eduardo Campos Velazco
eduardocamposdc@yahoo.es

Hace algunos días hemos conocido un manifiesto firmado por varios militantes y ex jerarcas del partido de gobierno, entre ellos: Raúl Prada, Alejandro Almaraz y Gustavo Guzmán. La primera impresión del pronunciamiento, es que se trata de un "ajuste de cuentas ideológico" entre camaradas socialistas. Sin embargo, mirando con más cuidado las explicaciones y datos que se incluyen, es posible advertir que se trata de una confesión "involuntaria" (llamémosla así) del fracaso del "proceso de cambio" que en sus días enamoró a todos – o casi todos – los bolivianos. Se trata de observaciones muy fuertes que desnudan las inconsistencias de la "revolución democrática y social" encabezada por Evo Morales, de la que en su momento, fueron soldados incondicionales, los firmantes del manifiesto.

También, no hace mucho tiempo atrás, hemos conocido un balance efectuado por el vicepresidente García Linera, en referencia al curso que sigue el proyecto político ideológico que implementan y sus perspectivas de futuro. En este otro documento, que en realidad se trata de una entrevista ofrecida por el principal líder ideológico del gobierno al periodista Santiago O'Donnell, se sostiene que se estuvieran implementando "invariablemente" las etapas del proceso revolucionario.

Vayamos por partes. ¿Qué nos dice Álvaro García Linera?

Él considera que se han avanzado 5 etapas en la consolidación de la "revolución democrática y cultural" que impulsan y, creé que se encuentran en un momento en que ante la falta de una oposición efectiva en términos políticos e ideológicos, lo que se viene, es una confrontación al interior del instrumento político. Él considera que éste es, el momento de la puja y el debate al interior del bloque.

García Linera dice: "después de la consolidación de la revolución plurinacional, el gobierno de Evo Morales enfrenta demandas redistributivas de sectores aliados. En esta etapa hay que resistir la tentación populista y afianzar los logros". Para él, hace un año y medio el proceso revolucionario hubiera entrado en un cambio de fase, encontrándose actualmente en la quinta etapa.
Según su análisis, en la última década las 5 etapas del proceso revolucionario, serian las siguientes: El momento que se gesta la coalición y unificación de los sectores subalternos, entre 1998 y 2002; la objetivización del proyecto – propuesta y liderazgo, entre 2003 y 2008; la victoria electoral, en el que la fuerza nueva se convierte en gobierno; la fase heroica - denominada por él mismo como robespierreiana - en el que se intenta asesinar al presidente y dividir Bolivia y; finalmente la quinta fase, el momento de la institucionalización y de la consolidación de lo logrado, de la consolidación del bloque de poder. Para García Linera, hoy hay un proyecto de país en marcha que tiene la responsabilidad de implementar la descolonización, la desconcentración y la industrialización del país. Desaparecida la confrontación de bloques, dice: "lo que emerge ahora son las contradicciones en el seno de bloque". Para él, es algo inevitable, necesario y predecible. Este es un momento maoísta o leninista del proceso, sostiene; "este es el momento en que consolidado el bloque, vienen los debates, por lo tanto hay tensiones de cómo fortalecer y profundizar el proceso de cambio".

En lo económico, García Linera considera que en el fondo, la economía es política concentrada y hace referencia a los debates de Lenin sobre la nueva economía política de 1921, señalando que lo fundamental para el proceso revolucionario, en una etapa como en la que nos encontramos, lo fundamental es garantizar el bienestar de la gente. El dice: "Ahora que ha triunfado la revolución frente a la lógica neoliberal del mercado y las privatizaciones, las demandas de la gente deben ser resueltas por el debate de los propios sectores interesados". Por eso sostiene que no hay que distribuir todo el excedente, que hay que aguantarse los salarios para industrializar el país. Según su percepción, en unos 3 años, la industria del litio nos dará unos mil millones de dólares y la industria petroquímica, unos mil quinientos millones de dólares y recién cuando eso salga, se podrá mejorar el salario. De manera sintética dice: "Vamos a semiindustrializar nuestro país en cinco años: hidrocarburos, litio, minería, energía eléctrica y algo de agricultura".

Para lograr ello, señala: se cuenta con cuatro fuentes de ingresos que garantizaran la inversión. La primera, los recursos de la nacionalización; la segunda, las reservas internacionales; la tercera, los créditos de organismos internacionales y; la cuarta, la inversión extranjera. Reconoce que la economía del país es y seguirá siendo extractivista, pero sostiene que se pretende entrar a un segundo nivel, de la semi-industrialización de materias primas en este quinquenio. Queremos un shock de crecimiento, dice y sostiene que los primeros efectos importantes, en crecimiento, en más excedentes y en empleo de las inversiones que se han hecho, se producirán entre 2013 y 1014.

¿Que dicen los disidentes firmantes del manifiesto, que sostienen que se debe recuperar el proceso de cambio, porque lo hecho hasta ahora, no fue a favor de los sectores sociales que representa el MAS?

Ellos dice: "el país no ha cambiado nada" y piden recuperar el proceso que se inició el 2006. El autoritarismo, la represión, las violaciones a la constitución política del estado, la falta de independencia de poderes, el modelo extractivista y la situación de pobreza y precariedad de la población, son la característica de los cinco años de gobierno.

Afirman que hoy la gran mayoría del pueblo boliviano se encuentra básicamente en la misma situación de pobreza, precariedad y angustia en la que estuvo siempre. Pareciera – dicen – "que los que más mejoraron, son los que siempre estuvieron bien": los banqueros, las transnacionales petroleras y mineras, los contrabandistas y los narcotraficantes. Según ellos, el gasolinazo de diciembre de 2010, evidenció que la gestión económica del gobierno está dirigida a reproducir y restaurar viejas estructuras que mantuvieron históricamente al país en la pobreza y la opresión y no a la construcción de otras, nuevas, justas y liberadoras, como demanda el pueblo boliviano.

La nacionalización de los hidrocarburos, decretada el 1 de mayo de 2006, dicen: "se redujo a la sola recuperación de los sectores secundarios del transporte y la refinación"; mientras que YPFB no opera, salvo alguna posible excepción irrelevante, ningún campo hidrocarburífero en producción, y no muestra la voluntad de imponer su estrategia, ni hacer prevalecer los intereses nacionales frente a las empresas contratistas, como correspondería en ejercicio del inalienable derecho propietario del Estado boliviano, honrando el discurso de "socios no patrones".

Hacen referencia a las reservas internacionales, que alcanzan a 10.700 millones de dólares, mismas que antes que beneficiar al país y en particular a los sectores sociales mayoritarios, están siendo aprovechados por el capital financiero internacional. Señalan que una parte importante de las reservas se ha destinado a la compra de bonos de bancos y gobiernos extranjeros, como es el caso de los EE UU y Portugal. El 2010, Bolivia invirtió 734 millones de dólares en bonos del tesoro de los EE UU, con un interés de 2%; Asimismo, se compraron bonos del banco Bilbao Viscaya – Argentina de España, por un valor de 1.290 millones de dólares a un interés de 0,25%. Hechos inadmisibles, cuando el país recibe créditos concesionales del Banco Mundial, la CAF y Venezuela a tasas de interés de 0,50% , 2,5% y 2%, respetivamente.

Para los disidentes del MAS, esto es inadmisible porque el gobierno de Evo Morales, emplea el ahorro del pueblo boliviano en otorgar créditos concesionales a la banca transnacional, con intereses mucho menores a los que recibe de la cooperación internacional. El manifiesto sostiene que el gobierno con un altisonante discurso anticapitalista y antiimperialista, está financiado a países ricos y la banca transnacional con más de 2.500 millones de dólares, mismos que provienen del sacrificado ahorro nacional.

Consideran insignificantes e insuficientes los recursos públicos invertidos en los sectores productivos del país y, producto de esa manera de administrar los recursos de los bolivianos, la deuda interna y externa se incrementaron significativamente en los últimos 5 años. El año 2011, indican, los créditos de agencias multilaterales y de otros países alcanzaron los 1.500 millones de dólares de endeudamiento neto. A fines del 2010, la deuda externa del país se acercaba a los 3.000 millones de dólares. En cuanto a la deuda interna, señalan que ha experimentado un crecimiento que supera los 4.500 millones de dólares al 2010. En términos generales, la deuda del estado boliviano hubiera superado los 7.500 millones de dólares al presente.

En lo político, sostienen que el gobierno ha capitulado en la construcción de la democracia participativa, con profundas frustraciones para el proceso de cambio. Dicen: "Evo Morales a tomado una inocultable opción antidemocrática, violando reiteradamente la nueva constitución política del estado y cancelando la auténtica construcción del estado plurinacional". La transgresión al elemental principio democrático de la independencia de poderes, subordinando a la asamblea legislativa y el órgano judicial; el evidente giro autoritario frente al conjunto de la sociedad, desde una estrecha concentración del poder y las decisiones sobre el futuro colectivo; la eliminación de todos los espacios que permitían la efectiva participación social, limitándose a insignificantes simulacros protocolares; la descalificación, intimidación y la represión violenta antes las legitimas demandas y movilizaciones de los sectores populares en defensa de sus derechos e intereses; las conductas autoritarias y represivas que se combinan con antiguas prácticas prebéndales y distribución de cargos públicos que someten a las organizaciones sociales al envilecimiento de la servidumbre política.

Finalmente, el manifiesto señala que el gobierno a acabado agrediendo a la madre tierra, actitud que entra en tremenda contradicción con lo que el propio presidente Morales sostiene en los foros internacionales. Dicen: "como ningún gobierno del pasado reciente, ha asumido en su totalidad el papel subimperial del capitalismo brasileño para implementar mega proyectos de infraestructura inadecuados a las necesidades nacionales y locales".
¿Cuáles son nuestras conclusiones, desde fuera, desde una perspectiva democrática alternativa a lo que hace el MAS?
Primero. Las críticas que plantea el grupo de masistas disidentes, se fundan en gran parte en datos incontrastables que corroboran lo que venimos diciendo en estos últimos años. No es que ahora – producto de sus denuncias – Bolivia se entera como se maneja el gobierno en los diferentes ámbitos. El todo caso, el valor del manifiesto, está en que sean los propios masistas, quienes ratifiquen lo que desde las posturas democráticas se ha venido denunciado constantemente y que a estas alturas es indisimulable.

Segundo. Las observaciones puntuales y hasta anecdóticas de los disidentes, no dejan de tener como punto de referencia, la misma visión política e ideológica de los detentores del gobierno. Ambas visiones – diríamos - no han dejado de soñar con la posibilidad de hacer de la sociedad boliviana, una sociedad socialista. Tiene divergencias – eso es evidente - pero en el fondo, comparten las ideas de estatismo, centralismo, endogenismo y unipartidismo. Por eso los disidentes, hablan de recuperar el proceso de cambio y no de construir una sociedad democrática, plural, con equidad y desarrollo. Para ellos, lo que está mal, son los conductores del proceso, no el proceso en si mismo.

Tercero. Queda por demás evidente que el principal líder ideológico de la "revolución democrática y cultural", es Álvaro García Linera, quien - como hemos visto – "sueña" implementar un proceso similar al de la vieja URSS de Lenin o la china comunista de Mao. En síntesis, él nos dice: organización, movilización, insurgencia, toma del poder y planificación centralizada de la economía, son las fases que toda revolución debe cumplir y; en su balance de lo que sucede en Bolivia, "cree" que están en quinta fase.

Por supuesto que muchas cosas del proceso soviético, puede parecer que coinciden con lo que ha venido sucediendo en nuestro país; sin embargo, la semejanza de la NPE de Lenin, con las medidas económicas que toma el gobierno, es francamente arbitraria e inexacta. García Linera, no parece advertir que la economía boliviana aún se desenvuelve en el marco de un liberalismo salvaje, en el que se puede comprar y vender, desde estupefacientes, carros robados, medicamentos prohibidos, hasta ropa a medio uso y tecnología de punta; todo ello - sin que desde el gobierno - se hayan tomado las medidas pertinentes y necesarias para limitar e impedir que ese escenario de liberalismo económico irrestricto continúe y, por el contrario - más bien - facilitando que se fortalezca y consolide. ¿Cómo podemos catalogar la ley de legalización de autos chutos, por ejemplo?

Cuarto. Los disidentes, planteen la misma hipótesis de desarrollo que García Linera. Ellos – también – creen que de lo que se trata es de impulsar más y mejor a las empresas estatales, como YPFB y otras y no "alcanzan" a ver que éstas corresponden al periodo nacionalista del 52, modelo que en la teoría y en la práctica fue superado ampliamente y, que en definitiva, es parte de la crisis estructural de la economía boliviana. Por eso – deducimos – no se pronuncian sobre las relaciones económicas comerciales del país con su entorno, con la subregión, con el mundo. A ellos – también – no parece preocuparles mucho, las relaciones internacionales, particularmente las económico – comerciales. Claramente, no encuentran relación entre desarrollo económico social del país y las relaciones con su entorno.

Quinto. García Linera con mucho entusiasmo nos habla de 4 fuentes de financiamiento para la semiindustrialización del país. Él dice: tenemos los recursos de la nacionalización, las reservas internacionales, los créditos internacionales e incluso la inversión extranjera directa. Todo parece muy fácil y a la mano; sin embargo, la realidad es otra.
Los recursos de la famosa "nacionalización" que hoy todos sabemos que no fue tal, como lo corroboran los disientes, están comprometidos en los varios bonos que han otorgado, mismos que les ha permitido ganar tantas elecciones y que hoy, "penden de un hilo" de los precios internacionales del gas y los minerales. Entonces ¿de que inversión estamos hablando, cuando lo más probable es que se reduzcan los existentes?

Las reservas internacionales, como lo denuncian los disidentes, están ahí para garantizar la deuda interna y externa que tiene el país, misma que asciende a los 7.500 millones de dólares; de manera que se evidencia que no existen excedentes significativos para destinarlos a la inversión. Los recursos de las reservas netas internacionales que fueron entregados en fideicomiso a yacimientos, no fueron utilizados por falta de capacidad operativa de YPFB y cuando lo hicieron, fue para provocar experiencias como las del caso Santos Ramírez.

En este tema, los disidentes entran en una contradicción de análisis. Por un lado, señalan que la deuda del país, de 7.5000 millones de dólares, tendrían que ser cubiertos con las RNI y; por otro, demandan que esos "ahorros sacrificados del país" sean utilizados para impulsar un verdadero y profundo proceso de reactivación del aparato productivo estatal.

Los créditos de organismos internacionales, el FM, el BM, la CAF, y otros organismos financiadores, tiene sus prioridades y sus tasas de crédito y no es, ni nunca fue tan fácil como cree el vicepresidente de prestamos y ya. Solo tomen en cuenta la situación de la economía global, los casos de Grecia, Portugal, España y el propio EE UU. ¿Habrá plata, así de fácil para invertir aquí y allá, en Europa y en Bolivia? Lo que dice García Linera, no sólo es una ingenuidad, sino una falta de respeto a la triste situación de pobreza de nuestro país. Puede que sirva para contentar un tiempo más a los bolivianos que creyeron en el proyecto de cambio, pero no es una alternativa real para resolver la inversión destinada a la producción.

Cuando nos habla de la inversión extranjera directa (lo hace tan fácil) señalando que se han priorizado China y Corea para financiar mega proyectos como ferrocarriles, extracción de hierro y electricidad. ¿Creerá el vicepresidente que conseguir inversión extranjera es tan simple como enviar una delegación de su partido para hablar con sus pares de China o Corea?, ¿Considerará que ellos (los chinos y coreanos) no estudian la factibilidad y rentabilidad de sus inversiones?
De este tema, tampoco se ocupan mucho los disidentes y creo que dan por hecho que con buenas gestiones ante gobiernos amigos como los de Venezuela, Cuba e Irán, se pueden resolver los temas de financiamiento de las empresas estatales.

Sexto. En lo político, para García Linera, todo esta consumado. Ya no hay nada que hacer que no sea ponerse a planificar la nueva política económica al estilo de Lenin o Mao. El cree que estando en la quinta fase de su revolución y por lo tanto, las soluciones saldrán del debate y contradicción en el seno del bloque revolucionario, en un escenario de tranquilidad. No señala explícitamente que tienen pensado gobernar 50 años, pero creo que lo dan por descontado.

En este tema, los disidentes son fuertemente críticos y manifiestan un conjunto de observaciones: señala al autoritarismo, la represión, las violaciones a la constitución política del estado, la falta de independencia de poderes, como los rasgos centrales de los últimos cinco años de gobierno. No se animan a señalar explícitamente que la democracia esté embargada y no cuestionan abiertamente el proceso de copamiento total del poder por el gobierno.

Séptimo. De la madre tierra, los pueblos indígenas, de la identidad cultural, García Linera hace referencia tan sólo a las alianzas, al sentido común de la historia. Señala que producto del debate interno en el seno del bloque revolucionario, pueblos indígenas de tierras bajas y de tierras altas se disputan la tenencia de la tierra; sin embargo él cree que con la intervención del estado, éstas confrontaciones encontrarán soluciones acertadas y justas. Por el contrario, los disidentes expresan en su manifiesto que el gobierno de Morales se sitúa discursivamente en la vanguardia en los foros internacionales por los derechos de la madre tierra y los indígenas, cuando en los hechos favorece las acciones depredadoras y destructivas del modelo extractivista.

Ambos, paradójicamente, le prestan muy poca atención a los temas de multiculturalidad y plurinacionalidad que irresponsablemente han desatado en el seno de la sociedad boliviana, base de sus triunfos electorales del pasado. Da la impresión que estos temas estuvieran superados, por el sólo hecho de que están inscritos en la constitución. Ni una palabra de los procesos de desagregación social que han provocado y menos de las maneras en las que se pueden superar las fricciones que se están produciendo en términos inter étnicos y culturales; menos de los procesos de integración económica que hacen falta para una autentica incorporación al desarrollo.

Decíamos al principio de esta nota, que el manifiesto tenía su mayor mérito porque se trata de una verdadera confesión del fracaso del famoso "proceso de cambio", mismo que contrastados con las explicaciones de García Linera, nos permiten concluir que ambas, están lejos de haber superado viejos paradigmas de la construcción colectiva de la sociedad.

Para los disidentes, todo se resuelve recuperando el proceso de cambio, es decir, cambiando de actores y manteniendo el proceso; para el gobierno (en palabras del vicepresidente), las cosas mejor no podían estar. Según él, sólo falta semi industrializar las actividades económicas extractivas del país, con lo que la revolución estaría en similar situación que sus referentes, Cuba, Venezuela y algún otro país socialista.

Finalizo este balance, haciendo referencia a dos conceptos contemporáneos de desarrollo. Por una parte, el discurso de Boutros Gali, secretario de las naciones unidas en los años 90, quien en un documento denominado "una agenda para el desarrollo" sostenía: Para lograrlo un proceso sostenible de desarrollo, hacen falta que se cumplan 5 factores fundamentales: La paz, escenario indispensable; la economía, factor del progreso y bienestar; el medio ambiente, base de la sostenibilidad de todo desarrollo; la justicia, base de la convivencia social y; la democracia, el buen gobierno. Por otra parte, Sergio Boisier, experto en desarrollo y planificación dice: El desarrollo, es la utopía social por excelencia; sin una visión compartida de futuro que aproveche eficientemente las condiciones internas y externas, no hay cambio posible en una sociedad. Ambos, nos ilustran como hace más de 20 años, fueron superados los viejos paradigmas clasistas, conflontacionistas, violentos, antidemocráticos, no plurales y sobre todo, inviables para enfrentar, con posibilidades de éxito, el futuro colectivo.

En ese contexto considero que la sociedad boliviana, antes que profundizar los factores que la dividen, debiera embarcarse en construir una sociedad en democracia, con equidad y desarrollo, vía por la cual podrá resolver sus problemas históricos y estructurales (pobreza, desigualdad, baja producción y productividad y, lejanía del mundo moderno). Eso en términos concretos, significa que es una urgencia construir el proyecto político concertado de desarrollo, que no tenemos y que en definitiva, es lo que puede hacer posible que el futuro que aspiramos, se convierta en realidad.