miércoles, 17 de agosto de 2011

CONSTRUYAMOS UNA ALTERNATIVA (I)

Moises Revollo
<moisesrevollo@yahoo.es>

El ciclo de gobiernos llamados populistas parece que será bastante largo por lo visto en Argentina con el aplastante triunfo de Cristina Kishner en elecciones primarias, sobre una esmirriada oposición.

Lo mismo ocurre en Venezuela, Ecuador, Nicaragua, y Uruguay por ejemplo, con sus propios matices o idiosincrasia.

Así como están las cosas, también existe evismo para rato, porque más allá de los múltiples errores y desvaríos, el apoyo mayoritario al único partido en funcionamiento, es superior en mucho porcentaje al que recibirían por sí solas agrupaciones o remedos de partidos políticos que sueñan con construir una alternativa, aislados unos de otros como ocurrió catastróficamente en Argentina recientemente.

A casi un año y medio del segundo periodo presidencial, de un gobierno para un estado plurinacional inédito, que amenaza con extenderse otro periodo, vulnerando la propia constitución forzada por el aparato masista, los que decimos ser opositores lo primero que tenemos que hacer es poner nuestros pies sobre la tierra.

La increíble hegemonía del actual gobierno, merece ser enfrentada y contrastada con absoluto realismo despojándonos de rencores, ilusiones, ideologías, diferencias personales e intereses de diferente índole.

Cuando faltan todavía tres años y medio, que parece mucho tiempo pero que pasa muy rápido, para que concluya este segundo periodo evista, deberíamos empezar gradualmente a construir la alternativa sin exclusiones, para recuperar dignamente y por la vía democrática la República con libertad y un proyecto sin retroceso de lo avanzado a favor de los más humildes, donde pensemos y trabajemos para igualarnos hacia arriba y no abajo como propone ahora el socialismo del siglo XXI.

Debemos merecer ser escuchados por el gobierno y la comunidad internacional, demostrando coherencia en nuestro planteamiento ciudadano, poniendo en evidencia los abusos evidentes que parecen un simple anecdotario como el resumen de las 100 evadas, cuando en juego está la vida y la libertad de los bolivianos que no creen en este modelo de gobierno amorfo que siempre hace lo contrario de lo que predica.

Los malos cálculos políticos de los "profesionales" de la política como en el caso de referéndum revocatorio y otros en desigualdad de condiciones, deben servir como mala experiencia para no repetir errores con consecuencias mortales que hoy padecen bolivianos encarcelados o perseguidos, mientras los culpables de uno y otro lado mantienen una indiferencia desesperante.
Hoy el gobierno evista ejerce un fascismo andino que solo responde con impotencia algún sector de la prensa todavía no amordazada totalmente. Todos los poderes están subordinados al gobierno, incluyendo el control electoral, por lo que es ilusorio pensar en elecciones transparentes.

Todos los opositores podemos pensar que peor no puede ser, pero estaríamos equivocados porque con seguridad que todo será peor, cada vez más y más sino actuamos con responsabilidad y valentía para defender entre todos, nuestros derechos sin dejar de cumplir nuestras obligaciones.

Bolivia es nuestra Patria, es la que nos legaron nuestros mayores y la mayoría no pensamos irnos nunca, porque la amamos y respetamos como nuestros hijos y nietos.

Seamos conscientes de que los marginados de ayer que hoy lograron políticamente mejorar su situación social y económica, son tan bolivianos como nosotros y que en igualdad de condiciones, como ciudadanos tienen todos los derechos de acceder a todas las oportunidades de acuerdo a su formación y capacidad.

Pero que gobiernen los mejores, desechando la improvisación y mediocridad que son más que evidentes en el gobierno actual, cuyos miembros inclusive tienen temor de avanzar en la gestión por las normas desconocidas y por su ignorancia de administración de la cosa pública.

Nos propondremos construir una alternativa real, sin ambages ni descalificaciones a otro ciudadano opositor, porque todos tenemos el derecho y también obligación de participar en la conformación de un instrumento político con pragmatismo y patriotismo, hombres y mujeres, de todas las edades, religiones, profesiones y oficios.

La tarea no es nada fácil, conociendo nuestras características de apatía y crítica generalmente destructiva. La situación nos impone más de un sacrificio y renunciamiento, porque de lo contrario, tarde serán y no servirán los arrepentimientos.