jueves, 18 de agosto de 2011

LOS SIN DUEÑO

Luis Fernando Ortiz Daza
lufo69@yahoo.com

¿Quién soy?, soy alguien sin dueño, soy libre y no soy uno solo. Es el mensaje que nos dejan quienes en la marcha por el TIPNIS recorren kilómetros para ser escuchados. Un pequeño es bautizado como Iyambae que en guaraní significa sin dueño. El nombre no es casual, es un símbolo de quienes se auto identifican como indígenas. Son consecuentes, se la tomaron en serio el papel de guardianes del territorio y medio ambiente consagrado en nuestra Ley de leyes.

En este punto de encuentro y de quiebre como, se presenta el fenómeno de la interculturalidad, que se refiere a la interacción entre culturas, de una forma respetuosa, donde se concibe que ningún grupo cultural esté por encima del otro, favoreciendo en todo momento la integración y convivencia, allí están, mojeños, trinitarios, chimanes, yuracares, guaranís, quechuas, en fin todos, inclusive los que no fueron, pero que los esperan en el camino.

¿Qué pretende en primera instancia la vinculación de los pueblos?. Precisamente lo que se está produciendo ahora de manera voluntaria. La integración, como un fenómeno de transculturación que ocurre cuando un grupo social recibe y adopta las formas culturales que provienen de otro grupo. La comunidad, por lo tanto, puede terminar sustituyendo en mayor o menor medida sus propias prácticas culturales. Pero, ¿qué pasa si la transculturación es impuesta?, ¿si madereros, campesinos, cocaleros y otros grupos de mayor poder económico se imponen en un territorio?. Se produce el fenómeno de la aculturación.

Aculturación se refiere al resultado de un proceso en el cual una persona o un grupo de ellas adquieren una nueva cultura (o aspectos de la misma), generalmente a expensas de la cultura propia y de forma involuntaria. Una de las causas externas tradicionales ha sido la colonización. En la aculturación intervienen diferentes niveles de destrucción, supervivencia, dominación, resistencia.

En este mundo globalizado, que se cae a pedazos, no existe una cultura que se pueda decir pura, la sociedad y la cultura han sido influidas por el paradigma del liberalismo económico y por qué no por el proceso de transformaciones psíquicas de un modo de producción neoliberal, que ha producido un "hombre nuevo" egoísta y consumista. Así como en nuestra sociedad occidental colonizada somos parte del sistema, pretendemos con nuestro bagaje de "conocimientos" influir para que otras sociedades, otras culturas, adopten nuestras formas de desarrollo. Para ello hay que construir carreteras que permitan el saqueo de materias primas útiles para la reproducción del sistema.

Sin embargo, es necesaria la integración física de pueblos (culturas) mediante la interculturalidad, que es respetando usos y costumbres y garantizando la reproducción de su propia cultura, no imponiendo la cultura del colonizador, tanto criollo, como los victoriosos de la guerra después del empate catastrófico. La mentalidad del guerrero es la misma: En la victoria impone sus símbolos con todo su potencial cultural.

Lo anterior viene a colación a raíz de ver con curiosidad la bandera blanca con el patujú, como símbolo de los pueblos indígenas del oriente y como símbolo de paz, tal como la wiphala, fue el símbolo de occidente en la confrontación ideológica y racial de quechuas y aymaras contra el sistema de exclusión y racismo vigente hasta entonces. Hoy la wiphala, de estandarte se ha transformado por obra y gracia de la Constitución en un símbolo que es la madre de todas las banderas. Sin embargo intrínsecamente y de manera latente y casi manifiesta se está transformando en el símbolo de la imposición de una cultura sobre las demás indígenas, originario campesinas.

En cuanto a la auto identificación a consecuencia de subirse a la victoria, muchos se dicen originario de cualquier etnia, sin haber siquiera conocido o aprehendido los usos y costumbres de con quienes se identifican, por ejemplo, los tacanas son cooptados por colonizadores, con el fin de apoderarse de las tierras comunitarias de origen.

En conclusión, creemos que se debe ser consecuente y honesto, serlo es parte de una cultura de respeto al otro. La CPE destaca Elementos Positivos Como los Conceptos de lo democrático, intercultural y descentralizado, al tiempo de plantear la prohibición de toda forma de discriminación y la consulta vinculante (quiérase o no) para la intervención en territorios indígenas. No tenemos dueños es el mensaje de los indígenas que marchan por el TIPNIS, eso lo dice Iyambae y los kereimba iyambae (guerreros sin dueño) que marchan por otro tipo de progreso.