sábado, 13 de agosto de 2011

PROYECCIONES DE LA CONFEDERACIÓN PERÚ BOLIVIANA

Marcelo Arduz Ruiz
maretimologias@hotmail.com

HITO EN LA INTEGRACIÓN DE LA PATRIA GRANDE (Primera parte)

Tras la cruenta guerra de la emancipación americana, los países de la región habían alcanzado su independencia, pero inmediatamente después les correspondería emprender la segunda y más dura de las batallas, como era la de conseguir su independencia política, social y económica.

Y, ya en épocas de paz, los instrumentos más apropiados para tal fin que el Libertador pudo encontrar fueron los principios de la Integración. Al ver frustrados los resultados del Congreso de Panamá, no se desalienta en su afán de promover la unidad e independencia de la región para neutralizar la injerencia ya creciente de las potencias

Frente al poderío del imperio brasileño, consideraba que las demás naciones formarían bloques hasta conformar un gran mosaico de Libertad sudamericano. De re establecerse la "Gran Colombia" integrada por Venezuela, Colombia y Ecuador; la alianza entre Argentina, Uruguay y Paraguay; y con la posible unión de Perú y Bolivia con Chile, sin duda, se hubiera alcanzado en el mapa geopolítico de la época un equilibrio natural de fuerzas.

Encontrándose como Presidente Vitalicio del Perú, primero proyecta la reunificación del antiguo imperio incaico –es decir el Bajo y Alto Perú- como ejemplo para lograr acuerdos confederativos entre otras naciones; propósito que no pudo culminar debido a su alejamiento del gobierno del Perú, dejando la difícil tarea a uno de sus más fieles colaboradores en las campañas libertarias, el Mariscal Andrés de Santa Cruz…

En ese tiempo, mientras en las naciones latinoamericanas reinaba la anarquía tras la prolongada guerra de 15 años; luego de ocupar sucesivamente la Presidencia de Perú y Bolivia, Santa Cruz logró sentar las bases de la organización política, administrativa y jurídica de ambas naciones, consolidando una unión que se convirtió en aliada de Europa en la economía y el comercio de ultramar.

La tarea se facilitaría pues entre ambas naciones existían ya innumerables lazos de hermandad, sangre e historia compartida a través de los siglos. Como él mismo sentenciara, en todo el continente americano no se daban tantos factores y elementos naturales tan coincidentes e integradores, como los que unían estos pueblos, de ahí es que desde Lima emite el 20 de octubre de 1836, el célebre Decreto de Confederación.

Sobre la importancia que muy pronto consiguió alcanzar la nueva organización política, el historiador Alfonso Crespo en su obra "El Cóndor Indio" (México 1944) apunta lo siguiente: "fue durante una época fugaz la más poderosa, organizada y temida del continente austral. Sus ejércitos pasearon victoriosos desde el Ecuador hasta la Argentina y suyas fueron las leyes más avanzadas de América"…

Sin embargo, precisamente aquella situación expectable sería la causa de su ruina, pues los países vecinos viendo en su rápido fortalecimiento una amenaza, terminaron aliándose en su contra. El primer vecino en reaccionar fue el propio Chile, con el cual abrigaba esperanzas de lograr acuerdos de integración, consiguiendo aliarse con Argentina y el Ecuador, que a último momento desiste por considerar al Mariscal Santa Cruz Co- libertador en la batalla de Pichincha.

Así, mientras tropas chilenas atacan por la costa peruana, el dictador argentino Rosas ordena la invasión del sur de Bolivia. El ejército Crucista resiste el embate en Tarija y hace retroceder a las tropas argentinas hasta el extremo sur de Catamarca. Mientras avanza victorioso, diversos pueblos lo aclaman y piden su anexión a la Confederación, pero en lugar de ocupar territorios recibe órdenes de repliegue, como una muestra más de respeto a la integridad territorial que propugnaba la Confederación…

Idéntica actitud adopta en relación al ejército chileno, que derrotado en Paucarpata (Arequipa-Perú), firma su rendición y un Tratado de no agresión permanente. El Mariscal devolviendo sus pertrechos de guerra lo despide con honores en sus barcos, pero al retornar a Chile el Congreso desconoce dicho Tratado y autoriza una nueva incursión por el norte peruano. Santa Cruz persigue a los invasores hasta Yungay y cuando los tenía acorralados, una conjura de caudillos peruanos divide su bando.

Aquí tal vez convenga recordar que, cuando el más leal y valeroso de sus colaboradores, el general venezolano Trinidad Moran, requería con urgencia le impartiera la orden de ataque, Santa Cruz serenamente le instruía "Mañana Morán", y al reiterar el pedido, él le volvía a repetir: Mañana Morán, mañana", tal vez esperanzado en que a último momento el enemigo optara en resolver el conflicto de manera concertada; sin sospechar siquiera los siniestros planes que se habían urdido entre las sombras…

El resultado es por todos conocido, y cuando el Mariscal se disponía a llevar refuerzos desde Lima, en esa capital también lo habían traicionado y simultáneamente en Bolivia estalla una sublevación en su contra. Al ver los interventores el poderío de sus ejércitos adiestrados en la causa libertaria, buscaría aprovechar su fuerza interna para sembrar la discordia entre sus filas…

Santa Cruz es declarado "indigno" y la totalidad de sus bienes confiscados, siendo perseguido tanto en Bolivia como en el Perú. Luego de pasar algunos años en la clandestinidad, fue capturado en Perú y con el consentimiento boliviano entregado prisionero a Chile. Entre estos países se firma un Tratado Tripartito para deportarlo a Europa, prohibiéndole volver a pisar cualquier punto de tierras americanas; como en efecto lo hizo, falleciendo dos décadas más tarde en Francia.

Tendría que pasar mucho más de un siglo, para que con motivo del Bicentenario de su Nacimiento (1992), en un acto de reparación histórica, ambas naciones se reunieran para tributar un justiciero homenaje a su excelsa figura. Ese año, los Convenios para el libre uso de las instalaciones del puerto peruano de Ilo fueron solemnemente bautizados con su nombre…


Marcelo Arduz Ruiz
maretimologias@hotmail.com

HACIA "¿UNA NUEVA CONFEDERACIÓN PERÚ-BOLIVIANA?" (2da. Parte)

Bajo el epígrafe, seguramente motivado en las declaraciones del nuevo mandatario posesionado en el vecino país a fines del pasado mes, el rectorado de la Universidad Mayor de San Andrés hace poco patrocinó un Foro en torno al pasaje histórico que otrora uniera a nuestros pueblos, encontrándose entre los expositores invitados el ex presidente Carlos D. Mesa Gisbert.

Aunque los territorios del Alto y Bajo Perú, desde sus más remotos e inmemoriales orígenes, estuvieron unidos mediante vínculos de sangre e historia compartida a través de los siglos, principalmente costumbres y tradiciones que identifican a nuestros pueblos, el tema se presenta más complicado de lo que aparenta…

Además de tener como punto de partida necesarios y simultáneos Referéndum en ambos países, si tomamos únicamente como referencia la incorporación de España en 1986 a la entonces nominada Comunidad Europea, supuso un largo y penoso proceso de acercamiento y negociaciones, además de dos años previos de ajustes y adecuación, con la tácita renuncia española al alcance de sus leyes y soberanía para acogerse a la legislación comunitaria, determinada por una Política Exterior unitaria y, a largo plazo, la adopción de una sola moneda.

Toda ampliación adquiere para las partes el significado de asumir nuevos retos que influirán en las decisiones futuras, realizando un esfuerzo conjunto para identificar los inconvenientes que irán apareciendo, junto a la voluntad de resolverlos con un comportamiento solidario y justo. Igualmente, representa un compromiso de aceptar nuevos retos que permitirán fijar aún más las directrices y las metas en un futuro cercano.

En el caso Perú-boliviano el proceso resultaría menos oneroso por tantos elementos naturales, coincidentes e integradores que se dan (a tal punto que el intelectual peruano Díaz Canseco los llama no solamente países hermanos, sino también "hermanos gemelos"), lo cual sin duda facilitaría enormemente las gestiones que se vayan a efectuar.

Además a la luz de los adelantos en la ciencia de la integración, el hecho de no constituir un mismo Estado en los términos legales y formales que hoy se conoce, ya no representa un escollo pues nuestros pueblos podrían mantener, inicialmente, una prudencial separación entre sus economías, sin privarse de los frutos de la integración y la apertura de nuevo mercados.

Por tanto, ante las disparidades que prevalecen en la actualidad (suficiente mencionar que únicamente Lima cuenta con una población mayor que todo el conjunto de Bolivia y que las exportaciones y cifras económicas peruanas superan cinco veces más a las nacionales), no habría inconveniente que ambos países prosigan su curso como hasta hoy, manteniendo sin riesgo además de las cifras económicas diferenciadas, señas de identidad y límites fronterizos actuales…

Pese a que en el devenir histórico, mezquinos intereses transnacionales impidieron que ambas naciones retornaran por los caminos de la integración, a inicios del presente siglo se abrió una excepcional perspectiva para que se pudiera establecer una nueva alianza aunque en terrenos netamente económicos y comerciales, precisamente en momentos que gobernaba el país Carlos Mesa, uno de los expositores en el Foro auspiciado por la UMSA.

Entonces, a mediados del 2005 se hizo el anuncio que con Perú se realizaban gestiones encaminadas a la exportación conjunta de las reservas gasíferas del Gran Chaco y las peruanas de Camisea, con miras a exportarlas por puertos peruanos al mercado norteamericano, México e inclusive el lejano Oriente...

Por la magnitud del volumen de las más grandes reservas (juntas) de todo el continente, se abrían posibilidades para que otros países se sumaran al proyecto, brindando las instalaciones en sus propios territorios para tender una gran red en la distribución del energético desde el corazón de América, formando de esta manera una comunidad entre países productores y consumidores que beneficiara a todos por igual.

De haberse concretado el proyecto, podría haber significado el nacimiento de la Comunidad Económica Perú Boliviana, que se iría ampliando paulatinamente a países vecinos como Argentina, Brasil y el mismo Chile, además de otros de la región liderados por Venezuela en el campo petrolífero, en un prometedor aliciente para reemprender la integración de la Patria Grande a base de la exportación de tan cotizado recurso estratégico.

Como se sabe, los afanes integracionistas deben estar siempre fundamentados en sólidos intereses económicos inmediatos a fin de garantizar su viabilidad. Basta recordar que la hoy Unión Europea fue establecida por un Convenio entre pocos países europeos para la explotación del carbón y acero, pero con la adhesión masiva de nuevos miembros pronto se convirtió en una gran potencia integradora.

Sin embargo, en la región andina no prosperó el proyecto, obstaculizado desde sus inicios por los intereses de las transnacionales petroleras, que al margen de él pensaban beneficiarse exclusivamente desviando dicha explotación mediante la utilización de los puertos chilenos de Patillos, Arica e Iquique, donde en cartas escondidas por el gobierno anterior (Sánchez de Lozada) ya se habían aprobado multimillonarias inversiones para la instalación en la costa no sólo de plantas de gas comprimido, sino también para la transformación en electricidad, e inclusive procesamiento de gasolina y diesel para el abastecimiento del mercado cautivo boliviano, como en efecto sucedió pocos días antes de fenecer la dictadura gonista. A causa de esos macabros planes, viendo nuevamente ultrajada su soberanía y autodeterminación sobre los recursos naturales, el pueblo boliviano se amotinó consiguiendo defenestrar al sátrapa apátrida, aunque a costa de más de un centenar entre muertos y heridos. Finalmente, la indignación popular que tales circunstancias había desencadenado propició la caída del sucesor cuando intentaba remediar la situación con la aplicación del Referéndum Vinculante. Pero el proyecto original ya se había revertido y la misma historia fallida se repitió una vez más…