lunes, 12 de septiembre de 2011

TIPNIS ENTRE EL ASEDIO Y EL ASALTO

Zambo Canuto
regiopaz@gmail.com

La gran crisis combinada de los centros capitalistas 2008 y 2011 pudo o ¿puede? asumirse en la periferia donde Bolivia se encuentra con dos aptitudes, de adaptación e inventiva. Hasta ahora tenemos que lamentar que lo primero, "pudo", en tiempo pasado. Como sellando al gobierno actual que gestiona desde el 2006 en las mismas taras de visión y prácticas de los gobiernos precedentes del ciclo anterior a Evo Morales.

Tan débil es la esperma del proclamado proceso de cambio que la variación de su índice de progreso, en los términos actuales del mercado polivalente para capitalistas globales, social demócratas, post socialistas y variantes posibles; es retrógrado en muchos aspectos. Las manufacturas y los alimentos se producen menos y frecuentemente bajando calidad, las materias primas planeando en los vientos más o menos favorables del mercado de precios, sin motor propio ni tablero de comando, la industrialización esperada ni siquiera ha aprendido a gatear a los 6 años y conlleva una afasia tecnológica que nos incomunica con el mundo, incluso en la propia región sudamericana.

Menos que menos para explorar, entonces, nuevas vías para el desarrollo alternativo al modelo catastrófico predominante.

El gobierno postrado así en su primera fase se lanza ahora a la aventura de la publicitada ley de revolución productiva agraria comunitaria y a una cruzada caricaturesca "occidental" sobre el Tipnis, sin otra potencia que diseminar los transgénicos de su ineptitud en nuevas tierras no agrícolas con el estandarte de la segunda fase y la letanía del "ahora es cuando".

El remedo corporativo de YPFB, la atrofia del Mutún y la mera exaltación del litio, debieran aconsejar autocrítica y prudencia, pero no, aquí se trata de escapar adelante, anunciando que están disponibles para un desarrollo acelerado de tabla rasa, los recursos renovables. Para ser operable la prestidigitación se intenta afirmar un grupo compatible en el centro de las decisiones de gobierno a costa de enfrentar crecientes corrientes adversas de movimientos sociales que se creían clientelarmente sujetos diktat oficial.
Y ahí están las columnas de marchistas indígenas del Isiboro – Sécure que se anticipan y dirigen en sentido inverso al trazo de la ABC para la carretera, que bien visto, es un corte de carnicería ambiental de 177 kilómetros en el área de intervención.

Los nubarrones del desmañado neocolonialismo que se esgrime sin consulta a nombre de aymaras y quechuas y se pretende imponer también inconsultamente a minorías primero y al país entero luego, sólo es discurso para socapar el atraso, el saqueo y la dependencia, que son las aguas servidas que salen de la alcantarilla del Palacio quemado, en estos momentos cruciales.

Del asedio al asalto del Tipnis hay trechos decisivos por donde la colectividad ciudadana de Bolivia marchará los días que vienen en el sentido regenerador de la historia y la preservación de la soberanía territorial del país en todas sus latitudes.