miércoles, 14 de diciembre de 2011

Respuesta a Xavier Jordán

Señor
Federico Sabat Lara
Director Periódico Opinión
Cochabamba.-

De mi mayor consideración:

El día 11 de diciembre, en el suplemento "Ramona" del periódico que usted dirige, se publicó un "artículo" firmado por el Sr. Xavier Jordán intitulado "Amores Célebres".

En respuesta al mismo, solicito a usted muy cordialmente publicar el artículo adjunto que expresa la indignación provocada por dicho artículo en nosotras, mujeres bolivianas, que no estamos dispuestas a tolerar semejante tipo de alegato misógino y machista, peor aún si proviene de una autoridad del municipio del Cercado de Cochabamba o de cualesquier otra persona que ostente (o no) cargos de responsabilidad pública.

Espero tenga a bien tener en cuenta la crítica que mi artículo expresa con relación a su periódico, de manera abierta y democrática.
A la espera de su respuesta, reciba usted cordiales saludos,

Jenny Ybarnegaray Ortiz
jenny_ybar@yahoo.com
CI 2335810 LP

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Confieso que los misóginos me provocan cierta fascinación, son objetos de estudio muy interesantes por cierto, conservan en sí mismos, casi intacta, la filogenia cavernaria más antigua, por mucho que se esfuerzan en esconder sus míseros sentimientos en contra de las mujeres, se "les sale" o como señala un viejo amigo mío "se dejan vencer". Pero el sujeto del que hoy me ocupo, ni siquiera se esfuerza, no pretende ser "políticamente correcto", este hombre es muy sincero. Procuro imaginar las circunstancias que lo llevaron a escribir su ¿artículo? titulado "amores célebres" y no me alcanza, en mi extensa biblioteca de psicología tampoco encuentro una tipología en la que encaje porque en realidad viene a ser un sujeto que resume diversos síndromes anómalos y no tengo tiempo para ocuparme de su particular patología.

Si el sujeto en cuestión fuera un ebrio hablando babosadas en un bar de mala muerte quizás no merecería mi atención, pero sucede que funge como "Director de Comunicación" del Municipio del Cercado de Cochabamba, nada más ni nada menos. Quizás a ello se deba que el periódico "Opinión" de esa ciudad le haya dado cabida en "Ramona" para publicar sus dislates que, dicho sea de paso, conforman una cadena de adjetivos patéticamente vulgares. Pena por esa prensa mediocre que no tiene mejor cosa para divulgar que un ridículo alegato en procura de "demostrar" que fueron las mujeres de célebres hombres de mundo las culpables de sus infortunios. Incluso, a una de ellas "Yoko Ono", llega a culpar del asesinato de su marido, hipótesis que merecería la reapertura del caso si no fuera que el mundo sabe bien quién y por qué haló del gatillo para privarle de un hombre maravilloso como lo fue John Lennon.

Pero, ese no es el tema, ese es nada más el pretexto que encontró el sujeto en cuestión para dar rienda suelta a su rupestre misoginia, para expresar su airada cólera en contra de cualquier mujer que habita este planeta. Allá él con sus problemas de personalidad, con sus tristes frustraciones y su absoluta incapacidad de entendimiento para ubicarse en un mundo que hace mucho atrás ha puesto un alto a sujetos de su especie, enarbolando los derechos humanos de las mujeres. El tema que realmente preocupa es que sujetos como ese tengan cabida en altos cargos de responsabilidad pública. Si así se expresa el "Director de Comunicación" del municipio de Cochabamba ¿qué se puede suponer de lo que sucede en su entorno?, ¿será que esas expresiones circulan con la mayor naturalidad en las reuniones de la alta jerarquía municipal?, ¿qué se puede pensar del Alcalde que lo puso en ese cargo?, ¿será que comparte con su amigo esos sentimientos de intolerable desprecio por las mujeres? Y si así fuera ¿qué pueden esperar las cochabambinas de la gestión municipal?

Dirá quizás el sujeto que no odia a "todas las mujeres", sólo a las feas, a las que se destacan al lado de sus hombres o por encima de ellos. Traigo el asunto a colación porque entre los múltiples subterfugios que encuentra la misoginia para expresarse están excusas como esa y bueno es ponerlas al descubierto. La misoginia no tolera que las mujeres se destaquen en campo alguno, las quiere modositas y agachadas, serviles y sumisas, planchando camisas y sirviendo de peldaño a los "hacedores de la civilización", muchos de quienes pretextan su génesis animal para justificar aberraciones de cualquier tipo, porque son ellos mismos quienes se dan la libertad de colocar el instinto por encima de la razón cuando procuran explicar su indomable violencia.

Así, por ejemplo, el autor de semejante estropajo escrito, justifica la habitual violencia machista contra las mujeres diciendo "no descarto la posibilidad de que, oportuna y justamente, [Baudelaire] le haya cascado un par de porrazos ligeros [a Sahara]. Nada que no se merezca, digamos". Sepa el Director de Comunicación del municipio de Cochabamba "y su esposa e hijas, si las tuviera, pobrecitas ellas" que la violencia contra las mujeres es un delito penado por ley y que hacer apología de la misma constituye otro delito tipificado. No obstante, más allá de las normas que en nuestro país abundan para ser irrespetadas e incumplidas por la mayoría de la gente, peor aún si ostentan cargos de responsabilidad pública, están los principios básicos que sustentan la idea de este "proceso de cambio" del que ya poco podemos esperar, dirigido como está por tipos de su calaña.