miércoles, 1 de febrero de 2012

A celebrar en la "Casa de Gobierno"

Guillermo Capobianco Ribera
memocapobianco@gmail.com


Ese pareciera ser el objetivo estratégico del Proyecto comunitario indigenista instalado en Bolivia hace seis años.

Ocupar al fin la “Casa de Gobierno” situada en la Plaza 24 de Septiembre, en donde reside hasta hoy el Gobierno Departamental Autonómico de Santa Cruz.de la Sierra.

La militancia masista y los ministros más allegados al Presidente Evo Morrales habrían prometido al mandatario y a los movimientos sociales afines, celebrar la victoria electoral del 2014 inundando la Plaza Mayor con multitudes y símbolos interculturales.

De esa manera se habría cumplido, según estas minorías ideologizadas, el objetivo histórico de la conquista de las tierras bajas ya no mediante las armas de guerra convencionales sino bajo la fortaleza de los contenidos y principios de una cultura milenaria como la aymara-quechua.

Esta ofensiva discursiva de ciertos niveles de la cúpula gubernamental no deja de ser pura palabrería y una falacia para esconder la verdadera esencia de un Proyecto de Poder que pretende instalarse en el país mediante la utilización de todo el “andamiaje” doctrinario, teórico y simbólico de la democracia occidental.

El Gobierno indigenista del Presidente Morales se ha anotado hasta aquí importantes victorias políticas en esta guerra no declarada de baja intensidad que descabezó a la Región cruceña de su elite natural de conducción política, empresarial e institucional mediante la represión judicial, los encarcelamientos y el exilio selectivo.

Los poderes públicos que emerjan de la consulta ciudadana del 2014 visualizarán la nueva relación de fuerzas entre los dos Proyectos enfrentados desde hace seis años: el Proyecto democrático ciudadano y el neo-populista autoritario que buscará consolidarse con los resultados electorales.

El país ya está en campaña.

Las fichas que se están colocando desde ahora en el gigantesco tablero de ajedrez eleccionario, van perfilando la naturaleza ideológica y sobre todo económica del modelo que pretende consolidarse y de aquel que quiere sustituirle.

Por ahora, la dispersión pareciera ser la característica dominante, pero a medida que transcurra el tiempo, las propuestas se irán decantando en dos corrientes perfectamente identificables; la corriente democrática ciudadana y la no democrática, autoritaria y caudillista del neo-populismo.

La corriente que logre construir y mantener la unidad política en sus filas tendrá una gran ventaja de partida; pero, aquella que sea capaz de expresarse a través de un liderazgo personal que encarne en si las aspiraciones de libertad, progreso y justicia del pueblo llevará las de ganar.

Mejor aún si el proceso electoral se dota además de un arbitro imparcial que sea pacífico y transparente.

La utopía consiste ahora en que la celebración de los resultados electorales del 2014 no sea “la toma” de la Casa de Gobierno de la Plaza 24 de Septiembre sino la celebración del triunfo del pueblo cruceño, abierto, plural, multicultural, alegre y optimista.