martes, 21 de febrero de 2012

TENGO MIEDO

María Galindo
mujerescreando@entelnet.bo


Le tengo miedo al Movimiento Al Socialismo (MAS)... No es que hayan logrado amedrentarme para que me repliegue, me calle o me resigne. Es un miedo distinto del que estoy hablando. El miedo de quien recibe un mal presagio.

Tengo miedo de la capacidad destructiva del MAS, con un parque nacional como es el TIPNIS, con una organización histórica como es la CIDOB o con nuestras esperanzas.

Tengo miedo de la capacidad de generar confusión del Movimiento Al Socialismo sea utilizada en una consulta posterior como previa. Sea utilizando el pretexto del desarrollo para simplemente ocultar en realidad la necesidad de cumplir con un contrato fraudulento donde hay precio pero no trazo.

Tengo miedo de la capacidad de generar confusión en torno de lo que es o no es indígena destruyendo así las banderas indígenas que lo llevaron al poder.

Tengo miedo de la ambición desmedida del MAS por controlarlo y cooptarlo todo, por no dejar respirar a nadie su propio aire. Por descalificar todo lo que no está con ellos, todo lo que no vive ni come de su mano.

Tengo miedo de la afición desmedida del MAS por los militares al punto que los privilegia para todo y en todo. Les da plata para empresas productivas que no producen y para universidades, cuarteles y colegios. No les exigen rendir cuentas no sólo por los muertos en dictadura, sino por los muertos en pleno servicio militar. Tengo miedo de la forma como los coloca al centro de todos los escenarios políticos del país casi como lo hacía la dictadura militar en otro tiempo.

Tengo miedo de la abusiva ignorancia de diputados y diputadas, senadores y senadoras muchas veces viceministros, directores o alcaldes, porque no hallo espacio donde las decisiones se tomen sobre la base de argumentos o de datos. Por eso tengo miedo de su ignorancia, de su arbitrariedad y muchas veces de su propia superficialidad.

Tengo miedo de que no se lean informes importantes ni contratos antes de aprobarlos porque se trata de muchas hojas y da flojera y más que nada tengo miedo de que no lean estos documentos porque hay pactos de confianza de unos en otros basados no en una alianza ética sino en un juego de intereses. Yo no me meto en lo tuyo; tú no te metes en lo mío.

Tengo miedo de la cantidad infinita de veces en las que un simple prejuicio se convierte en argumento para calificarte como de derecha, como enemiga, como peligrosa a ti, a mí o a cualquiera en el camino.

Tengo miedo de la forma como se trata a los y las que renunciaron, se fueron o discreparon con las formas de hacer las cosas dentro del Gobierno.

Tengo miedo de la ciega ambición de poder.

Tengo miedo del impulso de coparlo todo desde el aparato judicial hasta las organizaciones sociales aunque esto signifique hacerlas trizas.

Tengo miedo de su mediocridad y su capacidad de actuar sin argumentos.

Tengo miedo de la mirada de algunos ministros. Tengo miedo también de su sonrisa y del aire triunfalista con el que dan conferencias de prensa en el Palacio.

Tengo miedo del Presidente y de su soledad tan mal acompañada por llunkus.

Tengo miedo de este Presidente habitado por sus odios que no piensa en otra cosa que en vengarse de un fantasma que lleva dentro.

Tengo miedo de este Vicepresidente arrogante incapaz de tomar en cuenta la opinión de nadie más que la suya propia.

Tengo miedo de sus mensajeros, de sus espías y de sus llunkus que se multiplican como garrapatas, que actúan como ratas comiendo basura y extendiendo epidemias de mediocridad y venganzas.

Tengo miedo de las copias de Evo, hombres que viven para imitarlo y reencarnarlo.

Tengo miedo de las copias de Álvaro que viven para imitarlo y reencarnarlo y que quisieran ya no ser como él, sino ser él mismo.

Tengo miedo de las amantes de Evo que viven para alimentar su machismo

Tengo miedo de las amantes de Álvaro que viven para alimentar su machismo también.

Tengo miedo de los medios de comunicación estatales que nos ayudan todos los días a perder el gusto y el sabor de lo que tiene calidad y construyen una realidad folklorizada, simplificada, chauvinista y andinocéntrica del país.

Tengo miedo del fascismo que crece dentro de este Gobierno.