miércoles, 21 de marzo de 2012

Destino posible de bienestar

Guillermo Capobianco Ribera
memocapobianco@gmail.com

En medio de la crisis que azota al mundo, Bolivia es tal vez uno de los pocos países que posee todas las condiciones para tener garantizado un destino posible de bienestar.

Hemos escrito en esta y otras columnas en torno a la ventaja cualitativa de estar en el centro mismo del Continente y con el apoyo doctrinario de los más ilustres pensadores de la geopolítica mundial, nos percatamos con optimismo que es recién en esta época de crisis cuando nuestros vecinos demuestran abiertamente su interés en este "corazón" de América del Sur.

El último, Chile y sus importantes inversiones para habilitar el ferrocarril Arica - La Paz y la política de estado para potenciar la capacidad portuaria de Arica e Iquique en función del volumen exportable que les llega de Bolivia.

Brasil y su intervención directa para la construcción de la carretera en el TIPNIS, en función de la potencial exportación de la soya del noroeste hacia las puertos del Pacifico atravesando territorio nacional justamente por la provincia Chapare del valle cochabambino.

Perú, país hermano y aliado histórico, está a punto de culminar la construcción del complejo portuario más importante de América del Sur a la altura del Puerto de Lima, con una inversión que sobrepasa de lejos los diez mil millones de dólares en función del mercado básicamente brasileño atravesando desde luego el territorio nacional mediante los corredores de integración y exportación construidos por este país empobrecido.

Argentina y su industria liviana y pesada direccionada hacia los mercados interiores del Continente a partir de la base estratégica de Santa Cruz de la Sierra y de sus carreteras en buen estado desde Buenos Aires hasta el interior del país.

Paraguay unido desde Asunción hasta la red vial fundamental en Boyuibe mediante la carretera Transchaco con potencial en producción soyera que necesita acceder también a los puertos del Pacífico para cubrir mercados en el continente asiático.

Bolivia tal vez sin tenerlo muy claro en su estrategia de desarrollo, se preparó por años para cubrir esta coyuntura histórica; la de constituirse en una especie de "medio campo" como se dice en futbol y ser una "referencia estrella "en el auge del comercio intrarregional y bioceánico entre el Atlántico y el Pacífico.

El déficit de este país es la ausencia de una elite de conducción política que entienda que Bolivia es como una especie de Canal de Panamá pero al revés y que si tuviera una política de estado adecuada al aprovechamiento de ese privilegio sería, ni duda cabe, un país con destino posible de bienestar.

Tendrá que llegar el día, más temprano que tarde, en el cual nuestros líderes dejen de ser satélites de procesos políticos ajenos y que pueden tal vez funcionar bien en Venezuela, Cuba y Ecuador pero que nada tienen que ver con este país.

Por destino y geografía Bolivia debiera asumir su condición de país de acogida, de paso y de facilitación y apoyo con servicios estratégicos a la intensa actividad económica y comercial de sus vecinos.