miércoles, 7 de marzo de 2012

DIA DE LA MUJER

Julio Ríos Calderón
jrioscalderon@hotmail.com

El desenvolvimiento de la mujer en mayor porcentaje que los hombres, es el trabajo de una personalidad que ya es un contemporáneo ejemplo en la responsabilidad como ministras de Estado, parlamentarias, directoras de empresas y trabajadoras y enfermeras de los hospitales y fábricas.

En sus funciones ejecutivas y de otra responsabilidad, asoma la calidad intelectual y profesional que ayudan a comprender los aspectos más relevantes en su protagonismo en diferentes escenarios del mundo. El desarrollo minucioso de las características y razón de ser de las mujeres que integran la sociedad, constituyen el cimiento básico del futuro de un país digno de mejor suerte y futuro.

La mujer sufrió a lo largo de los siglos —por la inapropiada referencia de sexo débil—, no sólo el desdén de quienes no la comprendían. Padeció la humillación de los que por machistas, la consideraron sólo un ama de casa.

El Día Internacional de la Mujer (originalmente llamado Día Internacional de la Mujer Trabajadora), se celebra el día 8 de marzo y está reconocido por la Organización de las Naciones Unidas, ONU. En este día se conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo integro como persona.

Pocos advirtieron –el más importante fue Gandhi–, la fuerza que ella siempre poseyó para el proceso de la evolución del trabajo en todos sus rubros. Sin embargo, el paso del tiempo nos ha enseñado muchas lecciones, con el resultado que este ser espiritual dotado de innata intuición, pudo erigirse en toda su relevancia gracias al auténtico valor que hoy ostenta.

Precursora de la reivindicación pedagógica, social y cultural, la maestra y poeta Adela Zamudio en su valerosa defensa de los derechos de las mujeres, reclamó la necesidad de introducir el laicismo en los programas académicos. Si Adela viviera y hubiera hecho extensivo su clamor en la defensa intransigente del ser a quien debemos la vida, hoy todos aplaudiríamos, ovacionando a miles de mujeres que se desempeñan con la mejor capacidad en el progreso de nuestra patria.

La grandeza de las mujeres es especial debido a que ella es la misma en todos los momentos. Hoy en día es una identificada Maestra. Capacita, instruye, orienta, enseña, sufre horarios a deshoras. Con ella se descorre un velo más de la historia de la humanidad. Se reconoce que controló el poder del silencio. Administró sabiamente sus talentos. Captó la esencia real de su angustia y gloriosa reivindicación.

No se olvide que el hombre está dirigido por la belleza y seducción femenina. Los hombres a quienes esto no sucede son hombres sin influencia. Para algunos escenarios, ayunos en todo, es un verdadero crimen el despilfarro que se hace del talento, la sensibilidad, la laboriosidad que encierra el alma y la mente de la mujer condenada al ostracismo, en su propio medio. Mientras la mujer no desarrolle en plenitud e independencia todas sus potencialidades, nuestras sociedades no saldrán de su atraso.
Gandhi mientras luchaba contra los británicos decía que la revolución más grande es la que cambian las mujeres en el sistema de vida. No se equivocó el apóstol hindú, pues a ellas debió en buen parte la independencia de la corona inglesa. Ellas ahora pueden contribuir a cambiar la suerte de los países machistas y construir un mundo de paz.