lunes, 5 de marzo de 2012

Indignidad. ¡Ya no por favor!

Julieta Montaño
julietamontano@gmail.com

Sorprende la facilidad con la que se miente, distorsiona los hechos y se trata a diez millones de habitantes como a débiles mentales. La falta de respeto y vergüenza ha llegado a extremos que ya no importa ni lo que opina la comunidad internacional de conductas tan grotescamente falsas y absurdamente contradictorias.

Esta reflexión viene a propósito del procesamiento de los y las dirigentes del TIPNIS por los supuestos delitos cometidos contra el Canciller David Choquehuanca, en 24 de septiembre de 2011 cuando un grupo de mujeres le obligó a caminar junto a ellas para romper el cerco de colonos y cocaleros/as que les impedía avanzar en su marcha pacífica, pero ante todo se les negaba el acceso al agua y a alimentos. Por el mundo circularon las imágenes de la autoridad rodeada de mujeres que a momentos con sonrisa en los labios (cosa que es muy difícil en él) avanzaba encabezando la larga fila de marchistas y en ningún momento se registró agresión física alguna, mucho menos riesgo para su integridad. Después del incidente El Ministerio Público a denuncia de la Ministra de Justicia Nilda Copa inició una investigación por el delito de "secuestro y agresiones" al Canciller, pero la supuesta víctima aclaró ante los medios de comunicación que no fue secuestro, que lo que pasó fue que le obligaron a acompañar a la marcha. Sin embargo que la aclaración dejó muy mal paradas a la desinformada ministra y a la diligente fiscal, hoy el Ministerio Público, sin vergüenza alguna ni fundamento legal cambia el tipo penal por "tentativa de homicidio" con el único fin de, con ayuda de un juez cautelar, lograr la detención preventiva de los/as imputados/as.

Lo inaudito de todo es que la denuncia no va acompañada de certificado médico forense que registre la gravedad de las lesiones, los días de impedimento, tampoco mínimos indicios de la intensión de las marchistas de matar al Canciller y que fueron causas ajenas a la voluntad de las/os agresoras/es las que evitaron se consume el delito de homicidio.

Cuando mujeres víctimas de violencia doméstica pretenden denunciar las agresiones de que son víctimas, se les exige certificado médico forense, estudios psicosociales (a ver si no miente), etc. Pero, por lo visto, ser hombre y autoridad le libera de esas obligaciones.

Está claro que lo que se busca es amedrentar a los indígenas del TIPNIS. Pero ¿Qué dice David Choquehuanca?,¿Será capaz de prestarse a semejante juego indigno?, esperemos que en aras de la imagen de hombre serio y sencillo que se tiene de él dentro y fuera del país, desmienta toda esta payasada. De indignos está lleno el aparato estatal y uno más? ¡Ya no por favor!