lunes, 12 de marzo de 2012

INSEGURIDADES DEL SISTEMA

Luis Fernando Ortiz Daza
lufo69@yahoo.com

La otra inseguridad ciudadana, la de la anomia social, la de todos los días que al fin de cuentas es la colateral al sistema, la del sistema que nos dice que no hay sistema. Gran pretexto, excelente oportunidad para los funcionarios decir no hay sistema, donde vaya, los facebookeros, twiteros le dirán lo mismo. Vaya a sacar un certificado a una oficialía de registro civil, lamentablemente no podrán atenderlo, se cayó el sistema. Algún despistado revolucionario se pondrá las botas sobre las ojotas y capaz de ponerse a celebrar y a sumarse a la plaza, pues todos los males se habrán revertido al caerse el sistema neoliberal, corrupto e inepto.

Ahora es cuando, con el nuevo sistema, para sacar una licencia de conducir sólo se acudirá a una ventanilla donde estarán mis antecedentes policiales en el sistema, así no tendré que acudir a oficinas policiales donde ágiles burócratas de uniforme buscarán en papeles viejos e inexistentes mi hoja de vida, no habrá necesidad de pagar por un certificado médico por el que no te hacen la consulta.

La otra seguridad, la de poder moverte libremente por las calles y carreteras del Estado, la de poder salir a la calle y llegar a tiempo a tu destino. Es tiempo de cambio, mis compañeros maestros y estudiantes están haciendo una sentada virtual, sin molestar a nadie, porque es hora de ir al trabajo y todos deben llegar a tiempo para producir y mover al Estado. Es el sistema de la revolución virtual, ni infames productores, ni sádicos mototaxistas detienen el progreso, todo llega a tiempo en las carreteras e inclusivo le damos una manito a la parca huesuda para que algunos conciudadanos lleguen adelantados a su cita.

Ha cambiado el sistema, una empresa constructora de carreteras hace tan meticulosamente su trabajo, que no importa el tiempo que tarde, ni las incomodidades que ésta ocasione en el Sur del Estado, lo hace tan bien que la carretera de la muerte, otrora privilegio turístico de los Yungas bolivianos se ha trasladado a la serranía de Sama, más al Sur tenemos un túnel falso en la frontera con la Argentina un túnel que se cae vez tras vez, lo que ha provocado y sacado a relucir el humor chapaco: Cumpita, cómo no se va a joder, si es falso.

Tantas inseguridades que es seguro que tendrá que volverse mañana. Es que no ha venido el jefe y no se lo ha firmado. La jefa está de vacaciones y sólo ella conoce del tema. El jefe o jefa están ocupados, tan ocupados que están organizando la salteñada del cumpleaños del portero, que se viene el día del padre, el día de la madre, la semana santa, el cumpleañitos del otrito o la otrita, hay que organizarse, hay que sacar cuotas y sobre todo hay que hacerlo en la oficina. Póngale un letrerito querida secre: Estamos de inventario y si joden más de la cuenta dígales que se cayó el sistema.

Enférmese tranquilo y mejor si tiene seguro, ahí sí que no falla el sistema, administradores, personal de salud, médicos y enfermeras lo atenderán solícitamente, no veremos mandiles blancos en mil esquinas, no habrá enfermeras de brazos caídos. Ha cambiado el sistema, en la era de la comunicación y la información, en la del socialismo del siglo XXI, hemos cambiado de pelo, pero no las mañas. Todo funciona mañosamente, tengo turno de seis horas, alguien me lo firma, el sistema biométrico de asistencia no funciona, porque se ha caído el sistema.

Bendito sistema, funciona, aunque no lo crean funciona, funciona porque somos funcionales, porque estamos acostumbrados a maltratar y a que nos maltraten, funciona porque la nueva camada de revolucionarios nos dice y nos lo echa en cara que antes fue peor, sin embargo, también nos dicen que el pasado fue y será mejor, que avanzamos al comunismo primitivo, sin leyes, de libre albedrío. Volveremos 500 años y seremos millones para ser redescubiertos y recolonizados porque no habrá sistema y te dirán vuélvase ayer.