martes, 5 de junio de 2012

EL PRECIO DE LOS ERRORES

Eduardo Campos Velasco
eduardocamposdc@yahoo.es

(Bolivia de anfitrión, no pudo hacer valer su derecho a reclamar por una salida soberana al pacifico)

Las voces sensatas del país, lo habían advertido en más de una ocasión cuando el gobierno - en su afán de ideologizar todo - decidió darle giros a la política exterior en relación a la reivindicación marítima. Fue pues un error mayúsculo que luego de décadas de haber sostenido la tesis de la multilateralidad para resolver la mediterraneidad de Bolivia, Evo Morales haya decidido sumarse a la postura chilena de la bilateralidad.

En este tema, como casi todo lo que hace el gobierno – también – primó su postura político ideológica y; bajo el supuesto (bastante ingenuo) de que estando de presidenta una "socialista", la Sra. Bachelet, se podía resolver el diferendo, no reparo en acceder a la tesis chilena.

Fue esa desmedida "confianza" en sus colegas socialistas, la que ahora se expresa en la frustración de no poder incluir entre las conclusiones de la 42° asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA) la demanda marítima.

Lo que el presidente Morales no contó, cuando irreflexivamente se apresuró a aceptar la famosa "Agenda" de los 13 puntos, fue que la diplomacia chilena - a diferencia de la nuestra - indistintamente de quien este en el gobierno, mantiene una postura invariable en defensa de sus intereses. Los hechos lo constataron. Ni la "socialista" Bachelet se animó a modificar esa postura y, más bien, aprovechando la ingenua predisposición del gobierno de Evo Morales, intento sacar ventaja en temas como el Silala, el comercio y la propia demanda marítima de Bolivia.

Por otra parte, el gobierno de Evo Morales, al confiar desmedidamente en sus vínculos político-ideológicos con los "socialistas chilenos", no reparo que se podía producir un cambio de gobierno, como sucede en todas las democracias del mundo y que infelizmente, sobre todo para el gobierno de Bolivia, el siguiente presidente chileno, iba a ser Piñera, de una postura francamente contraria a la concertación socialista que gobernó por muchos años el vecino país.

La agenda de los 13 puntos, con las que Morales se dedicó a hacer más política interna que externa, finalmente no acabo en nada, con el saldo negativo de haber echado por la borda la postura histórica de Bolivia de la multilateralidad.

Para "tapar" el error - antes que corregirlo - el gobierno, en su estilo de no querer reconocer sus malas acciones; rápidamente se embarcó en el anuncio del juicio ante la corte de La Haya, mismo que hasta el momento, no pasa de una simple amenaza.

Esa es la historia de la diplomacia marítima del actual gobierno que finalmente nos ha llevado al rotundo fracaso que significa que en nuestra propia casa (de anfitriones), no podamos imponer en la agenda de la OEA, el tratamiento multilateralidad de la demanda boliviana, como sucedió en noviembre de 1979.

El gobierno, preocupado más en mejorar su deteriorada imagen interna, intenta aún hacer creer a los bolivianos que la realización de la 42° asamblea de la OEA en Cochabamba es un éxito para el país, introduciendo - antes que la demanda marítima - temas como los expresados y defendidos por el presidente Correas, de Ecuador y el propio Morales, referidos a la necesidad de refundad la OEA, para ponerla a tono con el ALBA, organismo que más que un foto integración regional, se asemeja a un club de líderes populistas.

Que lamentable para Bolivia que después de tanto tiempo de la pérdida del Litoral, aún no tenga una postura unánime y coherente para enfrentar el problema de la mediterraneidad. Que lamentable que el gobierno de Evo Morales, este más preocupado por el futuro del ALBA y no los destinos del país.

Como corolario de todo esto, pudiéramos decir que estamos pagando el precio de los errores, a 133 años de injusticia y 6 de mentiras.