lunes, 11 de junio de 2012

LOS JATUN T'ANTA

Tito Pedro Reynaga V
wreynagavx@yahoo.es

Trotsky: "El desfalco y el robo, principales fuentes de ingreso de la burocracia, no constituyen un sistema de explotación en el sentido científico de la palabra. Pero, desde el punto de vista de los intereses y de la posición de las masas populares, es infinitamente peor que cualquier explotación orgánica" (Cit. En Reynaga, W: "El Sistema Social Libertario, 2011).

Como dicen, en Bolivia existen dos países: la Bolivia visible y la "Bolivia profunda", la Bolivia colonial y la víctima de la dominación colonial interna.

La expresión nortepotosina: JATUN T'ANTA, que Jaime Chumacero nos trae a la memoria indica certeramente esta dualidad en la realidad del país. Los jatúnt'anta (grandes panes), por un lado, y los juch'uyt'anta (panes chicos), por el otro. Los primeros: los trabajadores de la COMIBOL, y los otros: los demás, los echados a su suerte. Los privilegiados y los marginales. Entre estos últimos, la gran masa campesina de economía precapitalista de mera subsistencia, los artesanos, comerciantes minoristas (llamados cuentapropistas), la gran masa de desocupados y subocupados cargando sobre sus hombros la responsabilidad de la supervivencia de sus familias.

Los juch'uyt'anta, el 80% de la población económicamente activa, PEA. Los otros, los jatunt'anta, cerca del 12% de la (PEA) en condición de trabajadores de las empresas del estado, la empresa privada y la administración pública. Esto es del sector moderno de la economía (capitalista y estatizada).

Una experiencia. Ocurrió que siendo yo un niño pequeño, en Llallagua, a donde mis padres me habían llevado, vi una mañana a la distancia en una ladera de Siglo XX, sobre el río Ch'aquí mayu, un tendal de piedras de similar tamaño rodadas sobre la quebrada. Me llamó la atención, y fui a ver qué podía ser eso. Ya en el lugar pude ver que no eran piedras, sino panes. Una escena impactante para mí. No podía entender cómo se podía abandonar al descampado un tesoro tan estimable.

De COMIBOL mamaron todos. Claro mayormente los grandes: gobernantes, autoridades de la empresa, técnicos, las elites sindicalistas mineras (embriagados de marxismo), las empresas proveedoras de bienes y servicios a la COMIBOL como los obreros (aunque en menor medida). A los que había que mantener calmados para que no armen un zafarrancho contra la empresa y el gobierno comandados por trotskistas, comunistas o movimientistas insatisfechos. No había casa de trabajador o empleado minero donde no hubiera material y herramientas sustraídos de la mina o alimentos semiconsumidos o no consumidos desechados, generosamente entregados por la pulpería de la empresa. En las minas se vivía una realidad magnífica. El pan era prácticamente gratuito, lo mismo que la carne. Daba para echar y desechar. La COMIBOL formó una clase privilegiada con esta gente. Privilegios que daban para que la población minera dispensaradesprecio y maltrato a la gente de los ayllus de entorno de las minas. COMIBOL prefería comprar víveres para sus pulperías de la Argentina, verdura como papa de Cochabamba y la misma ropa venía importada de la Argentina (por entonces, todavía un país avanzado). Entre los asientos mineros y el entorno había una separación tajante, fue recién con el cierre de la COMIBOL (1985) que se inició un proceso de complementación de la economía agraria de la región con la población minera.

Esta política populista, sumada a la corrupción, hizo que la gran empresa COMIBOL, a siete años de la nacionalización, estuviera ya rodando cuesta abajo. Producía sólo la mitad de lo que se generaba en tiempos de la Patiño Mines y a un costo hipertrofiado. Lo que obligó al gobierno del MNR a pedir ayuda a los países desarrollados para sacar de la debacle a la empresa orgullo de la Revolución Nacional, cosa que cristalizó en el Plan Triangular (Cfr. (Reynaga, W. "El Sistema Social Libertario", 2011). Pero este tipo de planes no hicieron mucho, y para 1985 la COMIBOL estaba nuevamente trabajando a pérdida. Sosteniéndose sobre las espaldas del erario nacional, es decir, a costa de todos.

La figura está clara en Bolivia, la gran mayoría viviendo echada a su suerte, sosteniéndose como se pueda, ahora con empleo ahora no, ahora con ganancia ahora no, ahora con qué comer ahora no... Mientras la otra Bolivia va "como en bandeja" (Benjo Cruz), como empleada de empresa estatal y la administración pública disfrutando de sueldo seguro (produzca o no produzca), seguro social y las jugosas "caídas" de la corrupción --y al lado, la pequeña masa de trabajadores empleados en la empresa privada, acogida también a los salarios de la modernidad--.

Esto explica el afán de los cooperativistas y campesinos por tomar por la fuerza los yacimientos mineros. Quieren salir de la marginalidad y la pobreza. Incorporarse a la Bolivia privilegiada. Y lo hacen de este modo porque no hay otro camino, ante la mísera inversión privada y pública –el Perú viene recibiendo anualmente diez veces más de inversión extranjera directa que nuestro país-- Es el estancamiento de la economía, siempre rebasada por la demanda de puestos de trabajo. Cosas propias de una economía todavía precapitalista en gran medida, viviendo en el pasado, sujeta a la irracionalidad del sector estatal y marginada de los enclaves capitalistas,como de la globalización. Obra de una política que sujeta al país al populismo de economía estatizada, que se vieneaplicando desde 1952.