lunes, 9 de julio de 2012

DESAPARECIDOS

Luis Ortiz
lufo69@yahoo.com

Un desaparecido cada dos días solamente en las capitales de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. ¿Cuántos más se necesitan para que los organismos del Estado actúen en consecuencia?¿Cuánto dolor más se hace necesario para que acabe la indolencia de quienes deben investigar?. Los elementos están ahí, en las narices de los disqué peritos en investigación, pero, no se hace nada. Todos están ocupados en el acontecer político, sacando fotos a opositores y no fijándose en las fotos de los desaparecidos que atiborran las oficinas de la FELCC, terminales, postes de luz, puertas de casas.

Es que el dolor no llega, no se hace empatía con el otro, mientras no me toque a mí, no pasa nada, por suerte para algunos la realidad queda tan lejos. ¿Sabrán lo que es el dolor de perder un hijo?, no interesa, más importante es no perder la pega, el auto de lujo y las prebendas del favoritismo político que ha corroído desde hace décadas a la policía y al ministerio público. Estamos ocupados en Mallku Khota, que es importante, lo del TIPNIS, muy importante, la corrupción en las empresas estatales, aún más. Y qué venimos nosotros a quejarnos por una desaparición.

Hoy mismo en Sucre se descubre un camión con diez menores que presumiblemente iban a ser embarcados hacia alguna frontera. Todos los días vemos en la televisión, oímos en la radio a personas que buscan a sus hijos o seres queridos. Es un peregrinar como en los tiempos de dictadura, cuando desaparecían los opositores a la dictadura. Hoy los seres que desaparecen no se oponen a nada, más bien son víctimas de un Estado indolente, de un ministerio de gobierno que está más abocado a la seguridad de mantenerse en el poder.

Hay varios elementos, por ejemplo por qué no se hace un seguimiento a las ofertas de trabajo que ofrecen ganancias espectaculares por medio tiempo, por qué no se hace el seguimiento a los propietarios de los números telefónicos que aparecen en los periódicos, por qué el ministerio de trabajo no investiga la legalidad, domicilio legal, su empadronamiento para ofrecer trabajo. Por qué no se interviene todos los lenocinios y se hace una investigación a los propietarios de los mismos. Las casas donde funcionan los mismos. Los propietarios de las casas deben ser cómplices también de esta trata y tráfico.

Somos muy buenos para pinchadas telefónicas, para grabar conversaciones de políticos del oficialismo y la oposición, excelentes en la pesquisa de los delincuentes politiqueros, pero, en cuanto a la seguridad ciudadana los delincuentes hacen de las suyas ante la inoperancia de la policía que más se ocupa de contener marchistas, de hacer motines, de levantar bloqueos en todas partes. La inoperancia de un ministerio público que más se ocupa de hacer seguimiento a casos de corrupción, de supuesto terrorismo, de investigación a políticos, etc.

Pero, el ciudadano indefenso, está temeroso de que le ocurra cualquier rato la desaparición de un ser querido. Más rating tiene para los medios, lo que uno dice del otro, la desaparición no conmueve a nadie, el desgarrador grito del alma de quienes no saben que ha pasado con su ser amado es de lo más terrible que puede existir, es peor que la muerte, es una asfixia que te mata lentamente, es una desesperación que solamente la sienten quienes al volver a casa no ven más a quien aman, temiendo siempre lo peor, la tortura, la violación, la prostitución, tráfico de órganos, sadismo, todas las torturas posibles y las perversiones más grandes uno se imagina y ya las ve, ya las siente y las revive todos los días.

Es hora de poner coto a este flagelo, es hora de que todos los bolivianos exijamos a los organismos del Estado, a las organizaciones civiles, defensor del pueblo, derechos humanos, policía, ministerio público que se actúe, los elementos están ahí, que se utilice esa inteligencia que persigue al político, que desenmascara al opositor u oficialista para atrapar de una vez a los delincuentes que están haciendo desaparecer a la gente y están haciendo desaparecer la esperanza en el país.

Basta de política, queremos gestión de gobierno, gestión de oposición, queremos que de una vez por todas se piense en la gente, que se hable en todos los foros en nombre de esas madres, padres, esposas y esposos desgarrados que han muerto en vida y por siempre no podrán morir hasta que sepan qué ha pasado.