lunes, 30 de julio de 2012

Las olimpiadas, Bolivia y la irrelevancia crónica

Lorenzo Choquehuanca Müller
choqueh@gmail.com

Durante los actos de inauguración de los JJ.OO. los comentaristas de ESPN recordaron, mientras desfilaba Bolivia, que somos el único país de América del Sur que NUNCA ha ganado una medalla olímpica. Yo ya sabía que nosotros nunca habíamos ganado una medalla, ni siquiera estamos cerca de lograrlo, pero ingnoraba que eramos los únicos entre nuestros vecinos en esa situación. Me pregunto por qué los demás países sí tienen medallas y nosotros no.

Imagino que las respuestas serán variadas: la mala planificación deportiva, nuestros malos dirigentes, la pobreza del país, la corrupción, el sr. Claure. Sin embargo esas no son respuestas, sino apenas otros síntomas del mismo problema: ¿por qué somos más pobres que los demás? ¿por qué nuestros dirigentes son más ineptos? ¿por qué planificamos peor?

El problema va mucho más allá del deporte y me recuerda a la frase postrera de Cayetano Llobet sobre nuestra intrascendencia crónica: ¿por qué no trascienden nuestros músicos, ni nuestros pintores, ni nuestros escritores, ni nuestrosm cocineros, ni nuestros deportistas? Es un dato innegable que de toda Latinoamérica somos el país con menos repercusión cultural o científica.

Cuando a nivel mundial se nombra a nuestro país, su recuerdo no viene asociado a ningún escritor, ni científico, ni artista: Argentina tiene cinco premios nobeles, Chile dos, Colombia uno, Costa Rica uno, Guatemala dos, México tres, Perú uno, Venezuela uno. El resto de nuestros vecinos que no tienen nobeles en ciencias o en literatura, sí tienen escritores, músicos o pintores reconocidos internacionalmente. Mezclando disciplinas y épocas, el ecuatoriano Guayasamin, los nicaragüenses Rubén Darío o Sergio Ramírez, el paraguayo Roa Bastos, los uruguayos Galeano o Benedetti, el panameño Rubén Blades o Danilo Pérez, el salvadoreño Roque Dalton, el hondureño Morazán, el dominicano Michel Camilo, los cubanos Carpentier o Lezama Lima, ¡incluso los haitianos tienen a Wyclef Jean! ¿por qué Bolivia no? ¿por qué no tenemos ni tan solo un grupo de cumbia o un reguetonero famoso fuera de nuestras fronteras?.

Hace unos pocos días, en un periódico paceño, una tira cómica mostraba un pódium olímpico con tres bailarines folclóricos bolivianos y la leyenda "en el baile sí somos campeones olímpicos" ¿de verdad nuestros bailes folclóricos son campeones olímpicos ? Lo cierto es que no. El tango, el waltz, el mambo, el rock and roll son bailes reconocibles a nivel mundial, exportados con orgullo por sus países de origen y que van asociados a lugares como Argentina, Cuba o Austria ¿quién conoce la morenada fuera de Bolivia -o del norte de Chile y el sur del Perú como máximo-? ¿quién que no sea parte de la comunidad boliviana baila caporales en Washington o en Tokyo? La respuesta es: nadie. Los bolivianos somos campeones olímpicos bailando la diablada en nuestras propias entradas folclóricas, que es como decir que alguien es el mejor de su casa jugando solitarios.

Esto no es un auto-flagelo, sino una búsqueda de respuestas. Los bolivianos, si queremos realmente avanzar hacia algún lado, tenemos que dejar de lado nuestra absurda autocomplacencia del "estamos tan mal que estamos bien" y comenzar a preguntarnos estas cosas de manera seria y reflexiva ¿por qué nos va mal en política, en economía, en literatura, en deporte, en turismo, en gastronomía, en música (los bolivianos hemos logrado exportar al mundo dos canciones relevantes, pero todo el mundo cree que una (llorando se fue) es una lambada y la otra (la bomba) fue compuesta por un argentino horrible que se hace llamar King Africa), en cine, en pintura, en escultura…? ¿Por qué a nivel mundial no hay un cine boliviano reconocible, ni una literatura boliviana, ni una gastronomía boliviana que se copie, ni un movimiento cultural, por pequeño que sea, que nos represente? ¿qué falla?

Esas son las cosas sobre las que, creo yo, deberíamos abrir un debate. Agotamos nuestro tiempo en cuestiones cortoplacistas, pero dejamos siempre de lado las de gran calado que nos deberían llevar a entendernos mejor y a tratar de cambiar las cosas que llevamos tantos años haciendo mal. El gobierno del cambio no ha cambiado nada: En seis años de gobierno masista nada de todo eso ha mejorado y quizás somos algo más conocidos a nivel mundial, es verdad, pero por cosas como la chompa del presidente o el incremento de la producción de drogas. Estamos mal y sólo el día que lo admitamos y busquemos con serenidad la causas, empezará todo a cambiar.