miércoles, 15 de agosto de 2012

DISPUTA DEL EXCEDENTE O REPARTO DEL BOTÍN POLÍTICO

Eduardo Campos Velasco
eduardocamposdc@yahoo.es

El socialismo comunitario y/o el capitalismo andino de García Linera, no generan excedentes, sino – por el contrario - gastos.

Cuando García Linera sostiene que los nuevos conflictos se deben a las diputas por los excedentes que se genera en el país, implícitamente nos está diciendo que vivimos en una economía prospera, exitosa, en la que el problema, ya no es generar riqueza, sino el cómo distribuirse esta. Por supuesto que esa situación está lejos de corresponder a la realidad y más bien es parte del "país de las maravillas" que el gobierno se empeña en hacer creer que están construyendo. El 2015 seremos como Suiza, lo dijo alguna vez el presidente Morales; estamos en el 2012 y Bolivia no ha dejado de ser una pequeña economía, fuertemente dependiente del extractivismo, con unos índices socioeconómicos que la sitúan entre las últimas del continente.

Que la inflación se mantenga en un digito, que las reservas netas internacionales se hayan incrementado, que hayan crecido los ingresos por exportaciones, no significa que se deban a las bondades del "modelo", como interesadamente el vicepresidente y otros funcionarios del gobierno pretenden hacernos creer. La estabilidad de la economía boliviana, más que por el acierto de las políticas económicas que implementan, se debe fundamentalmente a factores de orden externo, que tiene en el incremento del precio de las materias primas, su principal componente. Bolivia pasa por un "buen momento" gracias a la demanda sostenida de recursos no renovables, como los minerales e hidrocarburos que infelizmente en los últimos meses, tiende a estabilizarse a la baja. .

De no ser esa variable externa, la economía boliviana estuviera pasando por graves aprietos, ya que más del 83 % de sus recursos provienen de la venta de minerales y gas. Se apresura el vicepresidente en señalar que el modelo económico del estado plurinacional está consolidado, cuando en estricto sentido, el modelo como tal, no existe y el que se aplica es tan y más neoliberal como el que se implementó en los últimos 30 años.

El famoso modelo "endógeno" que dicen aplicar, es más verborrea que realidad. El socialismo comunitario y/o capitalismo andino, no pasa de ser un slogan que paulatinamente lo van dejando en desuso ellos mismos, por su inconsistencia conceptual y su limitación práctica de aplicación.

Pudiéramos inferir que el socialismo comunitario consiste en una serie de privilegios para pequeños grupos, muy cercanos al partido de gobierno, los que se benefician de recursos públicos de manera discrecional, mismos que son utilizados en cualquier cosa, menos las actividades productivas. Por otra parte, el capitalismo andino, se advierte que tiene relación con la actitud complaciente del Estado con actividades informales e incluso delictivas asociadas al narcotráfico y el contrabando, lo que está permitiendo que algunos grupos de "privilegiados" se beneficien de manera extraordinaria.

Llamar modelo a eso, francamente es inapropiado e inaudito. La actitud permisiva del Estado en favor de grupos afines al gobierno que se están enriqueciéndose con actividades al margen de la ley y; el despilfarro de los recursos públicos generados por la venta de materias primas en actividades no productivas, se parece en todo caso, más bien a un reparto del botín político.

El mensaje que recibe la población boliviana del modelo "exitoso" del gobierno, es que no hace falta sacrificarse para obtener beneficios, no es necesario estudiar durante años para desempeñar una función profesional, no es importante el cumplimiento de normas y disposiciones para adquirir riqueza; lo que sí es fundamental, es apoyar incondicionalmente el proceso de cambio, para tener un cupo en la repartija de los recursos públicos.

Esa es la realidad que García Linera, esforzadamente pretende mostrarla como éxito del "modelo económico" actual, cuando a todas luces, se trata de una peligrosa combinación de factores externos (alta cotización de las materias primas en proceso de estabilización a la baja) y una injusta e inequitativa permisividad del Estado para actividades del sector informal de la economía, controladas por los grupos sociales afines al poder político del gobierno.

En su análisis de las "tensiones creativas" que se están disputando los excedentes de la próspera económica boliviana, Linera no menciona para nada que esos ingresos están fuertemente condicionados a las cotizaciones internacionales de las materias primas que exporta la economía del país, recursos que cualquier día puede derrumbarse, provocando que los bonos, las inversiones e incluso los gastos dispendiosos a los que se han acostumbrado en estos 7 años de gobierno, pasen a ser un dato contable.

Los reportes oficiales, hablan de 3 mil millones de dólares de inversión pública, mismos que en su totalidad dependen de esa variable externa. García Linera habla de la fortaleza del nuevo Estado, en términos políticos, sociales y económicos y se olvida mencionar que todo ello, se produce en el marco de un modelo de libre mercado, modelo que insistentemente pregonan hemos abandonado, para dar paso al socialismo comunitario o su versión contrapuesta el capitalismo andino.

Pese a los varios anuncias de haber eliminado el decreto supremo 21060, que instauro el libre mercado en nuestra economía, está más vigente que nunca. No sólo que goza de buena salud, sino que con la incorporación de algunas modificaciones incoherentes e inapropiadas por parte del gobierno, reverdece en una de sus variantes más peligrosas, el liberalismo salvaje, escenario en el que la presencia del Estado - como ente regulador - ha desaparecido. El transporte, el contrabando y por supuesto el narcotráfico (incluido el comercio de coca) no tienen mecanismo adecuados de control estatal y gracias a esa permisividad inexplicable de la que gozan, hoy son las actividades económicas más rentables. No es extraño, entonces que estos sectores, formen parte del grupo duro del apoyo electoral del gobierno.

En todo esto, resulta por lo menos gracioso, escucharle hablar al presidente Morales de su odio, sin muchos fundamentos respeto del capitalismo; pidiéndole al mundo entero abandonar el sistema de libre mercado, cuando todos los ingresos de los que dispone - incluidos los destinados a la compra de sus caprichos, como el avión de 38 millones de dólares - proviene de recursos generados en el ámbito el libre mercado.

Claramente en ese contexto, las furibundas aseveraciones que enardecen a los grupos sociales que controlan, no pasan de ser un juego de palabras, porque en estricto sentido, si algo mantiene estable la economía boliviana, no es otra cosa que la "mano invisible" de Adan Smith, disfrazada de estado plurinacional.

El reparto de excedentes al que hace referencia el vicepresidente, no es otra cosa que la disputa por el botín político que los afines al gobierno, creen tener derecho. El socialismo comunitario y/o el capitalismo andino de García Linera, no generan excedentes, sino – por el contrario - gastos, mismos que todos los bolivianos tendremos que pagar durante largos años.

Confundir esa disputa mezquina y carroñera, con las legítimas demandas sociales y económicas de grandes sectores de la sociedad boliviana que es estos 7 años no ha visto cambio substancias en sus condiciones de vida, francamente es una actitud detípica impostura y tergiversación.