lunes, 13 de agosto de 2012

Venezuela, Bolivia y Tahití

Paúl Antonio Coca Suárez Arana
paulcoca73@yahoo.com
Twitter: @paulcoca

Venezuela y Bolivia, ubicados en el continente sudamericano, poseen territorio, población y gobierno, es decir, los elementos constitutivos que configuran la existencia de un Estado Libre, Independiente y Soberano, a diferencia de la oceánica Tahití, que pertenece a la Polinesia Francesa, cuyo gobierno no es propio, sino que es un departamento de ultramar de Francia. Tahití posee el estatus de ser francesa, pero ellos tienen la potestad de efectuar medidas y acciones propias sin necesidad de esperar a que el Gobierno de París las efectúe. De hecho, Tahití tiene, en deportes, sus propias selecciones.

Venezuela y Bolivia son países con recursos económicos suficientes como para beneficiar a sus ciudadanos; son países amplios territorialmente hablando ya que 1.098.581 kilómetros cuadrados posee Bolivia y Venezuela 916.445 respecto de la pequeña Tahití y sus 1.045 kilómetros cuadrados.

Durante bastante tiempo, Tahití ha vivido del turismo, pero decidieron revolucionar sus ingresos. Hay un famoso museo con las obras del pintor francés Paul Gauguin (villa de Papeari), cultivan perlas negras que son exportadas, por su enorme calidad, a mercados tan competitivos como Japón, Estados Unidos y países de Europa. En julio, es mundialmente famoso el Festival de Heiva en Papeete, capital de Tahití, que celebra la cultura polinésica y la conmemoración de la toma de la Bastilla.

Venezuela, recientemente ingresada al Mercado Común del Sur, ha conseguido estar a la par de países como Chile, Brasil, Uruguay y Argentina, en donde la integración sudamericana está sellada sin Bolivia, que no es miembro pleno del Mercosur, sino un país observador y Venezuela ingresó en base a dicha calidad mucho tiempo después que Bolivia, pero ahora el país caribeño es miembro pleno y Bolivia no tiene ni miras de ser aceptado, por su bajo desarrollo y progreso a nivel económico, industrial y tecnológico.

Venezuela y Tahití se parecen en lo siguiente: han logrado trabajar durante más de 10 años en popularizar un deporte que no era popular, el fútbol, en donde las administraciones de ambos han fomentado y apoyado la formación de divisiones inferiores con visión a largo plazo. Si bien la FIFA no permite injerencia de los gobiernos en la administración de las federaciones de fútbol, no impide que el gobierno incentive y apoye a los futuros talentos.

Venezuela, después de ser considerada la "cenicienta" del continente, trabajó en divisiones inferiores que permitieron la clasificación al Mundial Sub-20 en 2009, en el que se enfrentó casualmente con Tahití y llegó a los octavos de Final. La Sub-17 de Venezuela jugará en 2013 el Mundial de la categoría en Emiratos Árabes.

Tahití por su parte, es campeona de Oceanía a nivel de selección absoluta, título conseguido en este año, y jugará por primera vez la Copa Confederaciones de Brasil 2013. Tahití, que en junio de este año se encontraba en el puesto 179 en la Clasificación de la FIFA de las selecciones, subió hasta el presente mes de agosto 43 posiciones.

Tahití y Venezuela se parecen en el crecimiento de un deporte que no es popular en dichos territorios, y en que venezolanos y tahitianos, por separado, luchan por acceder a su primer Mundial de Fútbol, al de Brasil 2014, mientras que Bolivia espera un milagro para no ser, nuevamente, la última.