domingo, 2 de septiembre de 2012

IMPUESTO AL DOLAR, SALUD POR EL EXCEDENTE

Franz Rafael Barrios Gonzalez
franzrbarrios@yahoo.com

Con el reciente anuncio del impuesto al dólar, sumado al aumento de su encaje legal (en sí para depósitos en moneda extranjera en general) y a la restricción de sus operaciones en los cajeros automáticos, los plurinacionales están desesperados por tratar de cerrar el deficitario sistema económico nacional en torno al boliviano. Creyendo que así, ya solo será necesario "imprimir billetitos bolivianos sin más", y confiando en que ya no habrá divisa de comparación, como es el dólar a nivel mundial.

Sin embargo, respecto a una serie de operaciones, los plurinacionales no se dan cuenta, por su profunda ignorancia, que en ninguna parte del mundo los acreedores extranjeros, tanto del Estado como de los privados, aceptarán pagos en bolivianos, porque sencillamente no es una divisa de mercado internacional, ni siquiera una competitiva a nivel regional.

Con el impuesto gravado sobre la compra-venta de la divisa dólar, según cálculos del jadeante Gobierno, si bien no resolverán su crítico déficit público (cercano a la cifra de sus falseadas Reservas Internacionales por cierto), le sacarán provecho al manifiesto excedente de circulante. Razón por la cual -también- afirman que la banca genera un aproximado de 575 millones de bolivianos en ganancias por este tipo de operaciones.

El Gobierno gravará este tipo de operación no con el fin de competirle a la banca, sino con el utilitario y oportunista fin de sumársele (como parte de la cadena de la compra-venta de divisas) en la obtención del millonario rédito, cuando por su responsabilidad como Administración Pública debería regular la riesgosa generación del excedente de circulante.

Ahora bien, el Gobierno no parece tener la intención de retirar dicho excedente del público, más bien pretende aprovechar y mantenerlo. Excedente de circulante (en dólar) que no siempre proviene de actividades lícitas y formales, y que sin lugar a dudas también incide en la descontrolada inflación agudizada (como efecto de la percepción y expectativa del mercado y del público) desde la fracasada imposición del Decreto 748 ("gasolinazo").

Al parecer las intenciones político-económicas de la Aministración Plurinacional estarían girando en torno a un nuevo factor de incidencia económica, el ilícito y la informalidad, ya que gravará la transacción sin importar el origen del excedente de circulante (en dólar).

Finalmente, como el impuesto es general tanto para quienes transaccionarán con dólares cuyo rigen es lícito como quienes los obtienen de forma ilícita, el que se afirme que dicho impuesto "no afectará al usuario" (considerando a los usuarios lícitos) carece de fundamento, ya que el papel moneda no tiene valor si no es intercambiado por el humano o sujeto denominado usuario. Por ende es a él a quien, como usuario, le van a -directa e indudablemente- afectar.