jueves, 4 de octubre de 2012

SOCIEDAD, RELIGIÓN Y EL MATRIMONIO GAY

Carlos Tony Sánchez
tonysanchez_77@hotmail.com

La Religión, cual fuere, no casa. Otorga su bendición, cual fuese. En este sentido los religiosos o quienes no compartan la práctica homosexual tienen derecho a expresar su opinión, contrariedad u oposición. El movimiento gay no debiera ser tan sensible a los sectores opuestos a sus preferencias, pues como se ve ambos se sienten amenazados el uno por el otro y el otro por el uno.

Asimismo creo que los homosexuales como los que no, tienen derecho a un matrimonio civil o según usos y costumbres, pues eso es lo que legaliza el matrimonio ante la sociedad, si así lo desean, pues las autoridades civiles y la sociedad deben reconocer, lo aprueben o no, la existencia de uniones de hecho de este tipo de relaciones. Lo moral e inmoral de estas uniones atañe a la esfera personal de las creencias.

Es más, muchos esperan - como yo - que su unión legal reduzca la promiscuidad, prostitución y corrupción a menores de edad, por parte de algunos miembros sin cabestro, de este segmento social; muchos también esperan – también el suscrito – que la abstención sexual obligatoria y de por vida (contra-natura), con las que se encadena a los sacerdotes y monjas del catolicismo, pase a la historia, evitando, así sea en parte, los innumerables casos de pederastia y promiscuidad de estos caballeritos.

Sin embargo opino que el derecho a la adopción, dado que no pueden engendrar, en forma natural, hijos, no debiera ser legalizado, porque no se trata de derechos de los homosexuales, se trata de los derechos de los niños a tener un hogar con padre y madre, es decir a tener dos distintos modelos, lo cual por supuesto, las parejas de homosexuales y lesbianas, no están en capacidad de realizar.

Además de que un niño (a) aún no puede juzgar lo moral o inmoral de una conducta adulta. Es un atropello a la dignidad de un ser humano en situación de absoluta indefensión. Es, como el aborto, un abuso extremo, es innombrable.

Asimismo, no se debe poner en duda la capacidad de los homosexuales y lesbIanas de ejercer la paternidad o maternidad responsable, cosa que no tiene que ver con el género, sino con el derecho del niño o niña de crecer en el ambiente más próximo (el hogar), para escoger ´- usando el término en boga – su preferencia sexual, teniendo los modelos hombre-mujer. Ya se ha tenido experiencia con infantes criados, por diversas circunstancias, entre gorilas y la consecuencia es que siendo este el único modelo a seguir, actúan pues, como gorilas, hembras o machos, gorilas al fin.

Respecto a un sector que hace alusiones a un Dios de amor, mismo que no tendría inconveniente alguno con el tema en cuestión, debo manifestar que esto no es así, ni remotamente, en el caso del Dios al cual invocan moros, judíos y cristianos.

La creencia en El Dios cristiano, parte de la Biblia. Esta es taxativa en cuanto a calificar la práctica de la homosexualidad, como de antinatural y abominable y sujeta al castigo en el fuego eterno. Que si esto no condice con el espíritu post-moderno de la relativización de los valores y el ocaso de las meta-narrativas, es harina de otro costal. Pero es evidente que invocar a Dios para estos menesteres, es factible, pero no -obviamente - a Dios, el Padre de Jesucristo, según está escrito.

En todo caso creo que el movimiento gay, como otros movimientos no necesariamente de género, tiene su propio Dios, creado a imagen y semejanza, y a la medida de quien así lo imagine. Por otra parte, no tiene caso intentar justificar una conducta o preferencia sexual, pues eso es lo que es el homosexualismo, tratando, en cuanto Foro Mundial apetezca, la existencia de otros géneros, aparte del visible, macho y hembra, pues convendrán conmigo, que defender el uso de nuestras propiedades físicas y mentales distorsionando el uso para lo cual fueron diseñados, sea por el Todopoderoso o por el Big Bang (como se prefiera), no tiene la más mínima coherencia y carece de la más ínfima racionalidad.

Pero claro, semejante afirmación despierta pesares y protestas anti-discriminatorias adoptadas per-se por algunos. Y esto tiene mucho de hipocresía, pues esos algunos, que apoyan los fundamentos, los alaridos y zafarranchos de la comunidad gay respecto al tema, dirán para sus adentros: "but not in my backguard" (pero no en mi patio trasero).

En fin, así vamos.