miércoles, 28 de noviembre de 2012

DESAFIOS POSCENSO

Oscar Ortiz Antelo
oscar.ortiz.articulos@gmail.com

El censo confirmará algunas realidades que ya conocemos, pero que no tomamos en cuenta para la definición de las políticas públicas orientadas a promover el desarrollo nacional y luchar contra la pobreza. La altísima concentración urbana, la persistencia de las causas estructurales de la pobreza, la tendencia del crecimiento demográfico en el oriente, la importancia de fortalecer las ciudades intermedias y la imperiosa necesidad de desarrollar la estructura productiva del campo son áreas fundamentales sobre la que esta información debe ser aprovechada para alcanzar el desarrollo en el siglo XXI.

Algunas conclusiones fundamentales. Bolivia sigue siendo un territorio despoblado. Con territorios similares, Colombia, Perú y Venezuela tienen entre tres y cuatro veces más habitantes. Por qué seguir encerrándonos, por qué seguir perdiendo población, por qué abandonar a tantos compatriotas que emigran buscando las condiciones de vida que no encuentran en su propia patria debido a la falta de crecimiento que provocan las políticas aislacionistas y estatistas. Que en Bolivia vivan alrededor de 10 millones de personas y fuera tres millones, es una realidad que muestra el fracaso de la nación en generar oportunidades para su gente.

La población se sigue concentrando en tres grandes áreas metropolitanas: La Paz-El Alto, Cochabamba y Santa Cruz. Más de la mitad de los bolivianos viven en estas tres ciudades y sus alrededores. Si contamos a las otras capitales de departamento y a las ciudades intermedias, la población urbana superará el 70%. Sin embargo, no existen políticas de Estado, concertadas en los tres niveles de Gobierno, que permitan mejorar las condiciones de vida en las áreas metropolitanas ni políticas públicas de fortalecimiento y expansión de las ciudades intermedias, a fin de lograr un crecimiento más armónico en todo el país.

Santa Cruz confirmará que es el departamento más poblado en una tendencia que solo se continuará acentuando y que, seguramente, llevará a que en el próximo censo, por primera vez en la historia nacional, más de la mitad de los bolivianos vivirán en los llanos y el Chaco, lo que cambiará sustancialmente los parámetros que han determinado la historia nacional.

Cuando se analice cuánto se ha avanzado en educación, salud, saneamiento básico, vivienda, desarrollo rural, entre otros determinantes de las condiciones de pobreza que aún aqueja a la mayoría de los bolivianos, veremos que solo impulsar el consumo, construir canchas de césped sintético y coliseos y llenarse de empresas estatales para dar pega a los partidarios del oficialismo no es el camino para sacar a la población de la pobreza, de forma sostenida y duradera.

Para avanzar en la superación de todos estos problemas, debemos construir el Estado autonómico, comenzando por un verdadero pacto fiscal que permita que cada nivel del Estado asuma sus competencias y tenga la capacidad de prestar los servicios públicos que le corresponden para generar condiciones de prosperidad y movilidad social.