sábado, 24 de noviembre de 2012

CONNOTACIONES IDEOLOGICAS

Juan Burgos Barrero / Nueva York
juanburgosbarrero@hotmail.com

Una mirada analítica sobre diferencias ideológicas entre el Partido Demócrata, Partido Republicano y los partidos políticos europeos y latinoamericanos. Extractamos las principales líneas del pensamiento crítico de Vicens Navarro, catedrático de Economía Aplicada y Ciencias Políticas y Públicas de las Universidades de Barcelona y The Johns Hopkins (Baltimore, EE UU) durante 35 años. (Periódico Público.es 9/11/12).

En el plano de la connotación del lenguaje; por ejemplo, "una persona definida como 'liberal' en Europa es un político que desfavorece políticas redistributivas, minimizas las intervenciones gubernamentales y está en contra de subir impuestos a los más ricos y a las rentas de capital". Al contrario, los liberales en EE UU están a favor políticas redistributivas, favorecen el intervencionismo gubernamental y el incremento impuestos a las rentas de capital y a los más rico. Es el caso concreto de los norteamericanos está representado por el sector progresista del partido demócrata. Pues bien, puntualiza el profesor Navarro, "lo más próximo a un liberal estadounidense es un socialdemócrata europeo".

Otra diferencia sustancial, en ambos lados del Atlántico Norte, es lo que se entiende por partido político. En Europa y América Latina, un partido político es un colectivo de gente, de militantes que se siente parte de un ideario común, que participa en el desarrollo de su programa y en la elección de sus dirigentes. Sin embargo, a pesar de las coincidencias entre los partidos europeos y los de EEUU, dice Navarro, tienen diferencias sustanciales. En EE UU la militancia estricta no existe; el ciudadano se registra para votar como Republicano, como Demócrata o como Independiente. Y no hace nada más hasta el día que votan en las primarias de sus respectivos partidos y las generales. Es su única participación que el miembro tiene en la candidatura final. A partir de aquí deciden los cargos elegidos y los aparatos de partidos. Pero hay más, En Europa y América Latina, la mayoría de los partidos de izquierda provienen de los movimientos obreros que organizan la vida social y así surgen estos partidos que se convierten en la rama política de tales grupos. No sucede lo mismo con el Partido Demócrata, que es un aparato de representantes políticos y de personas que aspiran a ser representantes políticos.

En fin, los partidos estadounidenses a cogen una enorme variedad de sensibilidades. Según el catedrático Navarro, en el Partido Demócrata conviven tendencias socialistas y comunistas hasta la derecha conservadora de los Estados del Sur, la parte más conservadora de EE UU. En cambio, el Partido Republicano es menos diverso; es todo un prodigio de antigüedades, arcaico, retrógrado conducido por el Tea Party: "que con su nacionalismo extremo, inspiración y fundamentalismo religioso, sentido de superioridad, resultado de pertenecer a una nación escogida por Dios para hacer su labora 'civilizadora". Y añade: "liberando al mundo de comunistas y socialista", que, obviamente, "son todos los que no están de acuerdo con ellos"; definitiva, este estilo intolerante de hacer política tiene semejanzas con la ultraderecha europea y latinoamericana.

Pero que esta sucediendo en la América morena. Los partidos políticos de América Latina han perdido credibilidad y su comportamiento es éticamente cuestionable. La mayoría de los partidos son simples comodines para formar gobiernos, pactan coaliciones no por afinidad ideológica sino a cambios de prebendas, sobre todo de cargo en la función pública y en las empresas estatales, lo que facilita tantas veces los fenómenos de corrupción o, dicho de otro modo, el tráfico de influencias y la falta de respeto por el manejo de los órganos del Estado, recibiendo coima y fomentado negocios de toda laya. La muestra de la evidencia es larga: Brasil, Bolivia, Argentina, Hondura, etcétera.