viernes, 1 de febrero de 2013

ENEMIGOS INTIMOS: Eduardo Pérez y el Hombre Invisible

José Pastén Burgoa
pastenburgoa@hotmail.com

No se trata de una reyerta política donde grises y reptilianos (seres extraterrestres que visitan la tierra) tratan de defenestrarse unos contra otros. Tampoco se trata de una contienda entre líderes y caudillos pretendiendo defender lo indefendible, justificar lo injustificable. Estamos refiriéndonos a una familia emblemática de comunicadores liderados por dos aparceros: El jesuita Eduardo Pérez Iribarne y el entrevistador más acucioso que la radio y televisión hayan podido digerir. El Hombre Invisible.

Ambos son dos verdaderas personalidades de la ciudad de la Paz y por qué no decirlo del país. El primero es un religioso que parece ser no hiperactivo, más bien hiperquinético por las múltiples actividades que realiza. Hoy puede estar entregando juguetes y mañana en Santa Cruz transmitiendo en vivo desde Montero y por la tarde también transmitiendo una carrera ciclista. En verdad este santo hombre es un dechado de fortaleza y asertividad.

Precisamente Pérez Iribarne permitió y dio a luz a un personaje que no llama antes de entrar. Ya está ahí, interrogando, comentando, acotando, haciendo una tertulia agradable y siempre interesante. Cada tarde a nivel nacional lleva un sello propio del Hombre Invisible y a veces aparecen por delegación necesaria alguno y alguna mujer invisibles que suplen el horario cuando la situación da para ello.

Precisamente estos seres tan particulares son parte de una pléyade de profesionales en la producción, entrevista, locución, edición, despachos y administración. Todos ellos tienen la dicha de pertenecer a la familia FIDES que esta en su semana aniversario. Trabajar bajo la impronta del empresario sacerdote debe ser una experiencia imborrable e inolvidable en varios sentidos porque se nota a leguas que el hombre es exigente ya que el producto es óptimo.

Muchos de los actuales comunicadores(as) hicieron sus primeros pininos bajo la tuición del "cura Pérez". Muchos triunfaron, otros probaron nuevos mares y se hundieron, algunos hicieron crecer el ego desbordante y terminaron siendo atormentados incomprendidos itinerantes. Pero la solvencia y la fortaleza que demuestran tanto el "tata Pérez" como el Hombre Invisible son un ejemplo que se debe seguir. Sin parafernalia ni una maquinaria gubernamental aplastante, más de cincuenta emisoras ubicadas en diferentes lares del país son parte de la familia Fides. ¡Vaya responsabilidad laboral en términos de obligaciones contraídas!.

Con una amena y entretenida programación junto al café de la mañana, Pérez Iribarne junto a sus manos derechas dan, puntada tras puntada, diferentes enfoques al escenario nacional permitiendo también la interrelación con los "twuiteros" que no son pocos. Aunque este digno representante del Todopoderoso en la tierra (me refiero a Dios no a otro connacional que todos conocemos) en algunas oportunidades manifestó su intención de colgar el micrófono. Esa sería una tremenda decisión que apagaría la luminiscencia de Fides. Es neurálgico pensar en cómo, otra familia del rubro de la comunicación, luego convertida en partido político endogenista, sucumbió tras la partida de su líder quedando los deudos enfrentados cual mastines furiosos.

Seguramente miles de oyentes y televidentes quisieran expresar coincidentemente los sentimientos y alcances del presente artículo. El afecto y el reconocimiento es innegable y como se suele decir en la jerga literaria: "Honor a quien honor se merece" ¡Feliz Aniversario Fides! ¡Adelante padre Pérez! ¡Bien, Hombre Invisible!