domingo, 10 de marzo de 2013

REELECCION PRESIDENCIAL Y CONSTITUCION

Walter H. Zuleta Roncal
bebuzu@yahoo.es

Siguiendo el guión tramado por el Socialismo del Siglo XXI para Venezuela, Ecuador y Bolivia, el Sr. Presidente Evo Morales Ayma ha decidido su participación como candidato a la segunda reelección en la Presidencia del Estado Plurinacional en las elecciones del 2014, lo que –como podía esperarse- ha provocado un grande revuelo oral derivado en ruidosa polémica sobre la ilegalidad de tal propósito al tenor del Art. 168 de la C.P.E. , dejando claras posiciones antagónicas entre Gobierno y Oposición, acerca de la constitucionalidad o no de la actitud presidencial, que probablemente se resolverá mediante la consulta al Tribunal Constitucional Plurinacional.

Lo que la opinión pública no ha logrado aún discernir es que tan altisonante discusión es para el Gobierno sólo un método dirigido a "marear la perdiz" sobre el fondo del asunto, en tanto que para los opositores significa cohonestar la vigencia de la C.P.E. del 7 de febrero del 2009 no obstante que su redacción, aprobación y promulgación –aún mediando un discutible referéndum- constituyen hechos dudables e inciertos, no analizados con profundidad por la ciudadanía y que para los gobernantes resulta valioso instrumento para implantar legalmente una dictadura sui generis.

Se puede prever el resultado de la insustancial controversia. Al final el Gobierno Cuadrilátero se saldrá con la suya y don Evo Morales Ayma será candidato el 2014 porque los Poderes Legislativo, Judicial y Electoral no son independientes ni iguales entre sí sino subordinados del Ejecutivo y el Tribunal Constitucional Plurinacional posee la sólida argumentación legal asentada en el ejemplo de las recientes elecciones en Venezuela y Ecuador.

Por ello pienso que esta inútil "discusión entre sordos" debía sustituirse por una acción concertada patrióticamente por Partidos Políticos de auténtica formación, con la participación de organizaciones sociales, culturales y laborales y el importante conglomerado de ciudadanos discrepantes del régimen para, de manera unificada, llevar a cabo el proceso de cambio democrático del gobierno iletrado, arbitrario y dilapidador.

La unificación podría tener como leitmotiv inicial el estudio y debate coordinado sobre juridicidad, alcances y validez de la C.P.E. masista del 2009, cuyo origen espurio no correspondió a la necesidad ni a la voluntad del pueblo boliviano sino exclusivamente a la actitud del grupo político encabezado por Evo Morales Ayma, que transcribió en su redacción los propósitos de su vocación absolutista y aplicó en su aprobación burdas maniobras politiqueras con apariencia democrática.

No obstante que muchos políticos y ciudadanos, incluyendo a profesionales del Derecho, han omitido referirse al tema, para nadie es un misterio que la C.P.E. de Evo Morales Ayma no mereció de parte de los entendidos ni de la gente responsable el tratamiento de "marco jurídico que encuadra al fenómeno político" sino apenas el de un contradictorio batiburrillo instrumento de una vocación totalitaria que difícilmente podría constituirse en guía de la auténtica Nación Boliviana porque aparte de su ampulosidad, confusión idiomática y redacción enrevesada, técnicamente tiene errores, distorsiones y falsedades en los ámbitos jurídico, histórico y político incursos en la mayoría de sus partes, títulos, capítulos y artículos, independientemente de su correspondencia con lo sustantivo o adjetivo de su contenido. Un limitado espacio como el de esta nota dificulta el listado y enunciación apropiados de tantos desaciertos, intentaré por tanto sintetizar las observaciones más relevantes de manera sucesiva en oportunidades posteriores, aunque por las mismas limitaciones de tiempo y espacio, estas queden restringidas al rápido análisis de los temas referentes a: las formas de Estado y de Gobierno, la creación del Nuevo Poder, las atribuciones y fines de los cuatro Poderes, las características de un Ejecutivo tetrágono, la sustitución de Partidos Políticos por Grupos de Presión, la implantación de nuevas instituciones y la desfiguración de los elementos constitutivos de la Democracia.
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En 183 años de consecuencia constitucionalista se pudo mantener el espíritu, el carácter y las instituciones de la Constitución Política del Estado originaria e inaugural de la República de Bolivia de 1.826, producto de la voluntad libertaria y democrática de los bolivianos. Esta Ley de Leyes tuvo en el mismo lapso 17 reformas parciales que la modificaron y actualizaron de acuerdo a las necesidades de cada época, mas en todas se cuidó de preservar la estructura original y su misma esencia jurídica, además de las formas y lenguaje que le asignaron el respeto de todos los países y del pleno de la población.

El año 2009 Evo Morales Ayma y el MAS lograron aprobar y promulgar una Constitución DERIVADA, que sustituyó a la Carta Magna ORIGINARIA con sus reformas incluidas, sin aportar absolutamente nada que pueda enorgullecer al pueblo boliviano.

¿Convendría entonces hoy la discusión y una acción al respecto? ¿Y por qué no un retorno a la C.P.E. vigente en el año 2.000?