lunes, 1 de abril de 2013

EL OPIO DE LOS PUEBLOS.

Luis Fernando Ortiz Daza
lufo69@yahoo.com

Recordando a L.E.Aute: "Entono un mea culpa y suplico perdón, por ser ambiguo y aumentar la confusión."

Francisco el nuevo Papa, al parecer requiere un perfil acorde a los sentimientos, emociones y sin razones del poder del socialismo emergente. Ese perfil que buscan los neo revolucionarios pone de manifiesto que hoy, por delante de las necesidades básicas de millones de hambrientos, necesitan que el Papa comulgue con sus visiones de patria o muerte, al parecer necesitamos un Papa que desde el balcón del vaticano nos diga ¡Venceremos!.

Resulta por demás obvio que la iglesia para seguir creciendo debe mirar atrás, no como lo hacen los gobiernos que miran en el espejo retrovisor y se creen que ahí está el futuro. La Iglesia debe mirar atrás y recuperar la palabra, la esperanza y la fe del Salvador. Necesita no crear un nuevo santo, no un mesías. La iglesia tampoco necesita ser política como debió serlo en los siglos pasados.

A la iglesia, se le achacan muchos males de la sociedad moderna, muchas veces con razón se le cuestiona su accionar, han pasado siglos y sigue creciendo donde hay más pobres. La iglesia, es decir, sus jerarcas cometieron pecados, pero, también perdona a los pecadores. En la Biblia se dice que Jesús, perdonó al primer Papa, perdonó a Pedro cuando éste lo había negado. Este mensaje nos abre a interpretar que el papa no es necesariamente un santo.

En la historia moderna se politiza más a la iglesia, es condenada por la ideología marxista a partir del eslogan: "La religión es el opio de los pueblos". Ese opio al igual que el otro fantasma que recorría Europa y que iba a cambiar al mundo. En ese tiempo nacía una nueva religión, la de los ateos, con su propia doctrina y con dogmas aún más cerrados: el comunismo.

Hoy Francisco es mandado a la hoguera, todos los que no tienen la culpa le tiran la primera piedra, miles de santurrones están prestos a lapidarlo en nombre de una corriente que no tolera la disidencia, la crítica y la competencia que les hace a algunas ONGS que se dicen defensoras de los derechos humanos y el medio ambiente. A la iglesia se le puede criticar todo, incluso de haber salvado a miles de perseguidos, a miles de exiliados condenados por regímenes autoritarios.

Ahí están, ellos son, ellos gobiernan, se olvidan las huelgas de hambre, que hice, que hicimos en sus templos, se olvidan de la mano amiga con sotana que brindó su seguridad y su vida por la redención de una ideología que luego se sabía los iba a perseguir. Se han equivocado muchos curas, han pecado, pero, no es la iglesia. En tiempos de dictadura haber estado en sus zapatos.

Qué fácil enmascarar, criticar cuando no se es perseguido, qué fácil decir, debería haber combatido la dictadura, de la misma manera, ¿acaso quiénes hablan o escriben, lo hicieron?, ¿es obligación de todo cura ser revolucionario, cuándo se le pide que no se meta en cosas del gobierno?

Qué paradoja, quieren una iglesia militante, de su ideología. Quieren que la iglesia se modernice: que admita la homosexualidad y el uso de preservativos, que permita casarse a los curas y que acepte a las mujeres en el sacerdocio, de verdad en algunos temas urge un gran avance, pero, también urge una iglesia crítica, democrática, que tenga la capacidad de cuestionar los principios y valores de los políticos que para ellos siempre el fin justifica los medios. Es urgente que la iglesia, que somos todos, condenemos la pobreza, el atraso, la miseria, el crimen del machismo que no tiene absolutamente que ver con Dios.

Empecemos por casa, condenemos a nuestros apóstatas de la política que hoy buscan redentores en cualquier líder del siglo XXI, veamos qué podemos hacer como gobierno y gobernados con problemas terrenales. Que se legalice el aborto, ahí está la Asamblea. Los preservativos se siguen usando y nadie reprime, aunque nos aconsejan los de la otra religión el no hacerlo. Ya verá la iglesia, cuándo y cómo se casan curas y monjas. En cuanto a las mujeres en el sacerdocio, benditas sean.