miércoles, 5 de junio de 2013

NO ME AYUDES, COMPADRE

Walter "Puka" Reyesvilla Méndez
aguadoble@yahoo.es

"No me ayudes, compadre", la popular expresión usada para dar a entender cuando un allegado, lejos de cooperarnos, más bien se convierte en un obstáculo a nuestras gestiones –independientemente de la buena o mala intención que éste tenga-, parece aplicarse a cabalidad al caso del agente ante La Haya, Dr, Eduardo Rodríguez Veltzé, en relación al Presidente del "Estado Plurinacional", Evo Morales Ayma.

¿Cuánta autonomía de gestión tiene nuestro embajador en la misión que le ha sido encomendada? Desde luego que tiene que asumir los lineamientos de la política marítima trazados por el Gobierno, pero queremos suponer que en el área jurídica específica sobre la demanda interpuesta contra Chile, él es la cabeza y así debería entenderlo el régimen.

Si se ha optado por la vía estrictamente jurídica, es previsible que cualquier expresión de carácter político resulte contraproducente a la causa presentada en la CIJ.

De entrada, la imagen del ex presidente rodeado de funcionarios cuestionados –interdictos, inclusive, como el Sr. Llorenti, señalado por violaciones a los derechos humanos- no fue la mejor carta de presentación-. Algo de incomodidad habrá sentido don Eduardo, pero, en fin, ya estaba metido en el baile.

Otra interferencia de orden político ha sido la lamentable aparición del agente Rodríguez dando explicaciones sobre decisiones del Ejecutivo que escapan a su competencia. Entiendo que éste se desempeña como portador de una misión especial en nombre del Estado, que no forma parte de la estructura orgánica del Gobierno. Vale decir que, como hay un proceso en curso, si, Dios mediante, Morales no es re-reelecto, el agente continuará desempeñándola –y, obviamente, no saldrá a la palestra para dar explicaciones sobre los actos de un hipotético nuevo Gobierno-.

Lo que, sin embargo, ha debido colmar la paciencia del ex presidente, ha sido la declaración del Presidente de que su similar chileno "cayó en la trampa", seguramente efectiva en lo interno, pero estúpida más allá de nuestras fronteras. Con "ayudas" como éstas, el propio Gobierno está poniendo piedras al camino de La Haya.

El asunto es si el régimen va a dejar a Rodríguez Veltzé hacer su trabajo o va a interferir en él debilitando la posición boliviana.