martes, 9 de julio de 2013

EL INMORAL LLORIQUEO PLURINACIONAL

Franz Rafael Barrios Gonzalez
franzrbarrios@yahoo.com

Los plurinacionales se escandalizaron con la sorpresiva "revocatoria del permiso de sobrevuelo" (con o sin razón "técnica") de Francia, Italia y Portugal, e iniciaron una convenenciera campaña de "defensa del Derecho Internacional Público", pese a que desde el primer día de su gobierno lo violaron sistemáticamente (v.g. derechos humanos, inversiones, seguridad jurídica, etc.).

Sin embargo, no cabe duda alguna de que, jurídicamente, la "revocatoria del permiso de sobrevuelo" y la demora en el aeropuerto de Viena, a las que fueron sometidos los "viajeros frecuentes" del Gobierno plurinacional, se enmarcaron en soberanas y excepcionales determinaciones de aquellos Estados; habida cuenta de las circunstancias (seguridad nacional e internacional), que las motivaron.

Ahora bien, dentro de las posturas que sostienen la primacía del Derecho Interno sobre la Comunidad de Derecho Internacional, el profesor Carl Schmitt afirma que "(…) el Derecho de las relaciones y lazos interestatales (…) sólo puede desarrollarse en un orden concreto de Estados y pueblos de carácter determinado, y reconocidos concretamente en sus cualidades propias. La ideología nacional-socialista aspira a un orden formado de dentro a fuera. En el Derecho Internacional, como orden que se funda en la coexistencia de las individualidades independientes de los Estados y de los pueblos, esta ideología está en la misma naturaleza de la cosa."

Esa y no otra, es la postura de "desprecio" y "sistemática vulneración" que los plurinacionales asumieron como política de Estado con respecto al Derecho Internacional Público.

No obstante, los plurinacionales irónicamente denunciaron que, con la demora del suntuoso avión presidencial, supuestamente "se violaron tratados internacionales", entre ellos la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Olvidándose (adrede) de que:

1) En 2011, el Gobierno plurinacional confesó haber 'pinchado' el celular de personeros de la misión diplomática norteamericana, para interceptar ilegalmente comunicaciones entre estos y algunos dirigentes que lideraban la marcha del Tipnis.

2) En marzo de 2012, los plurinacionales secuestraron una vagoneta (diplomática) de la embajada norteamericana y el ministro de Gobierno, Carlos Romero, entonces "exigió al Ministerio Público una 'investigación rígida y urgente' para esclarecer el `hallazgo y detención' de una vagoneta con placa de la embajada de Estados Unidos (…) en el departamento del Beni."

Vulnerando con ello los Arts. 30 y 22, respectivamente, de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Convención a la que hoy, paradójicamente, acuden en busca de sustento.

En adición, una sarta de "expertos analistas" abarrotaron los medios de comunicación defendiendo a Evo (convertido erróneamente en sinónimo de Estado Boliviano y región), como por ejemplo el ex servidor público Armando Loayza, quien señaló: "los cuatro gobiernos que restringieron su espacio aéreo vulneraron el derecho internacional aeronáutico establecido en la Convención de Chicago."

Ignorando que el Convenio de Chicago de 1944, regula a la Aviación Civil Internacional. Disponiendo, en su Art. 3, expresamente que: "a) El presente Convenio se aplica solamente a las aeronaves civiles y no a las aeronaves de Estado. b) Se consideran aeronaves de Estado las utilizadas en servicios militares, de aduanas o de policía."

Y resulta que, el avión presidencial, tiene matrícula de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) y por tanto es un avión militar. Motivo por el cual los plurinacionales no pueden acogerse a dicho Convenio para alegar "a conveniencia" una supuesta vulneración al Derecho Internacional Público, que jamás existió.

Finalmente, Francia, Italia, Portugal y toda la comunidad internacional, tienen todo el derecho para aplicar a la "airada reclamación" (lloriqueo) plurinacional el brocárdico romano que reza "ningún juez escuchará el reclamo fundado en la propia inmoralidad" (nemo auditur propriam turpitudinem alegans).