viernes, 19 de julio de 2013

PODER, ABUSO Y EGOLATRÍA

Jorge Landívar Roca
jlandivarr@gmail.com

Quien ha logrado el poder, siempre quiere más y se deja llevar por la ambición desmedida, desarrollando un ego desbordado. Es que el poder transforma de manera negativa a quien lo ejerce de manera inadecuada, deshonesta, abusiva y desleal, degradándolo en su condición humana. Esta situación se torna más dañina cuando quien asume una función de gobierno o la responsabilidad de administrar justicia, padece egolatría y además es un ignorante, pues se cree dueño de vidas y haciendas. Joan Brossa, poeta catalán decía: "Si quieres conocer a un hombre, dale poder", ya que ésta es la ocasión en que la naturaleza humana se exhibe sin fisuras. Allí se percibe a quienes la prepotencia y el abuso, los hace sentirse por encima de la Ley y del Pueblo, atreviéndose a desafiar todo y a todos, sin medir las consecuencias de cuentas que más tarde tendrán que pagar.

El neurólogo David Owen, al analizar la locura, concluye en que "el poder intoxica tanto que termina afectando al juicio de quien lo ostenta. A su vez, el Dr. Nelson Castro, cita al "mal de Hybris", (Desmesura), que se manifiesta cuando el ego desmedido lleva a quien logra el poder, a pensar que tiene dones especiales". Por su parte el psiquiatra, Manuel Franco, explica lo que ocurre con algunas personas que incursionan en política y de repente alcanzan el poder o un cargo de importancia. Él señala que al comienzo les nace internamente un principio de duda sobre su capacidad, pero pronto surge el grupo de incondicionales que lo alaban y reconocen su valía, de modo que dicha autoridad poco a poco se transforma y empieza a pensar que está ahí por mérito propio. Todos quieren saludarlo, hablar con él, recibe halagos de todo tipo. Según el Dr. Franco, luego de un tiempo entra en la "ideación megalomaníaca" cuyos síntomas son la infalibilidad y el de creerse insustituible. Entonces es cuando decide afincarse en el poder por muchos años más. A continuación desarrolla lo que se conoce psicológicamente como "desarrollo paranoide". Piensa que todo el que se opone a él o a sus ideas, es un posible adversario, un enemigo personal, sospecha de todo aquél que le hace una mínima crítica. Luego se vuelve autocrático, toma decisiones propias sin consultar, porque cree que sus ideas son correctas, y aunque descubra su error, nunca reconoce su equivocación. Piensa que está convocado a realizar grandes hazañas. Concluye el Dr. Franco señalando que es difícil tratar este problema, pues quien lo padece, "no tiene conciencia de ello".

Es fácil caer en la trampa del poder, quedar esclavo de él, abusar de él y finalmente ser víctima de él. Sin embargo, quien comete abusos, atropellos, extorsiones, pensando en la posibilidad de perpetuarse en el cargo para salir ileso, debe saber que la justicia tarda pero llega.