viernes, 19 de julio de 2013

¿POR QUE BRASIL?

Oscar Ortiz Antelo
oscar.ortiz.articulos@gmail.com

Las recientes protestas en Brasil han sorprendido al mundo, pues esta nación llevaba casi 20 años de estabilidad y prosperidad, con inmensos avances en sus niveles de desarrollo económico y social, sacando a millones de personas de la pobreza y consolidando una clase media creciente y dinámica. Las explicaciones apuntan principalmente a tres factores: la baja calidad de los servicios públicos, la mezcla perniciosa de corrupción e impunidad y la incapacidad del Estado de satisfacer las expectativas crecientes de mejora de la calidad de vida de la clase media.

Brasil ha logrado enormes avances en la consolidación de su institucionalidad democrática y progreso. Los ocho años de Gobierno de Henrique Cardoso, similar periodo de Lula da Silva y los casi cuatro de la presidenta Dilma Rousseff marcan un periodo notable de políticas que han combinado la lucha contra la pobreza con el apoyo al crecimiento productivo y empresarial, alcanzando niveles de prácticamente pleno empleo y gran movilidad social. Durante una visita a Bolivia, el presidente Lula afirmó orgulloso que nunca antes los empresarios habían prosperado tanto ni los pobres habían vivido tan bien. ¿Por qué el descontento entonces? ¿Cómo se explica que un pequeño incremento del transporte público generara una protesta tan amplia y tan expandida por un país tan grande?

Carlos Alberto Montaner destaca que Brasil es un Estado que cobra impuestos de primer mundo pero presta servicios de tercer mundo. El expresidente Sarney toma como ejemplo dos pancartas de las manifestaciones: "Todas mis demandas no caben en una pancarta" y "Yo no sabía que era infeliz", concluyendo que el incremento del pasaje hizo detonar el descontento por otros aspectos de la calidad de vida que van más allá de los ingresos, como la inseguridad y el sufrimiento diario por las deficiencias del transporte público, en el cual la gente sufre varias horas al día. Los medios de comunicación brasileños destacan la increíble corrupción y abuso de los bienes públicos por las autoridades, mientras que la gente reclama por construcciones deportivas como el Maracaná, que fue reformado para los Juegos Panamericanos, acaba de ser nuevamente reconstruido para el Mundial y lo será una vez más para las Olimpiadas, mientras que la salud y la educación no mejoran de igual forma.

Muchas de estas cosas pasaron durante años y la gente las toleraba. Hoy parece surgir una nueva sociedad de clase media, informada e intercomunicada, que ya no lo hará.