jueves, 1 de agosto de 2013

LA EMPANADA INFLADA DEL MAS

Carlos Jahnsen Gutierrez
jahnsenca@outlook.com

Lo importante de una bonanza económica no es solo el tenerla, sino hacerla sostenible en el tiempo. El TENER una bonanza económica como en Bolivia actualmente, de corta duración, refleja un fenómeno esencialmente cíclico: Es el resultado de los altos precios internacionales de las materias primas, ya analizado y difundido en diferentes medios. Es una empanada inflada y en el fondo, rentada. El MANTENER a una bonanza económica en el tiempo, es en cambio resultado de jugar en otra liga. Es el reflejo de la estructura de la economía y del país. Esta sería una bonanza generada por la diversidad productiva y con bases sólidas y sostenibles como por ejemplo en Singapur.

Una vez que la bonanza cíclica se acaba, por la caída de los precios de las materias, tendencia que ya se observa ahora, esta lleva rápidamente hacia una crisis de Estado y hacia una recesión en la economía. Se verá en su momento que Bolivia no es la excepción en el mundo de países extractivistas. Será el resultado de su propio fracaso de gestión, de diversificar la matriz productiva, y no el de la eterna conspiración del imperio. Pero ya sabemos, el "yo no fui, fue teté" palaciego ya es norma de escape que refleja la irresponsabilidad hecha leyenda.

Es una paradoja pero Bolivia está estancada a pesar de la bonanza de los 95.000 millones de dólares que dispuso este gobierno hasta la fecha. Porque no es una economía innovadora, sino una rentista. Tan o más rentista que antes. Las energías de reforma e innovación, que son necesarias para un crecimiento y desarrollo sostenible, que incentiven la productividad de la pequeña y mediana empresa, están bloqueadas. Además de la mala gestión, es también resultado de la mentalidad barroca de los principales responsables políticos. No son agentes para el desarrollo y el cambio, sino que además, favoreciendo al clientelismo y a sus nuevas oligarquías, son inhibidores de todo cambio.

Al esquema de estancamiento, se suma ahora el sector financiero, al que como con un aro en la nariz obligarán a aceptar la asignación de créditos y ahorros de manera discrecional, direccional y política. La estrecha nacionalización de los recursos naturales, no ofrece los frutos en términos de inversiones para ampliar y diversificar la fuente de la riqueza actual de Bolivia, ni en volúmenes y nuevos productos y tampoco en nuevos mercados. Las experiencias positivas existentes en el manejo de recursos naturales, como el caso de Noruega, son ignoradas. La bajísima credibilidad del Gobierno y la seguridad jurídica altamente arbitraria lo evitan.

Bolivia tiene muchos impedimentos para su desarrollo. Uno de los mayores es la ineficiencia de gestión del Gobierno del MAS. Por ello Bolivia pierde grandes oportunidades de transformación de su matriz productiva. La política del Gobierno del MAS obstruye toda transformación. Bloquea el cambio y el desarrollo porque solo tiene la dudosa capacidad de competir en el campo ideológico, en la esfera de la nebulosa, en la liga de Corea del Norte, y no en el campo económico, de la base material del "vivir bien", ni en lo cultural, ni en lo ecológico. Su contribución al desarrollo económico y social, junto a la transformación tecnológica es un fracaso. Este Gobierno no solo es ineficiente y corrupto en su gestión sino también altamente inconsistente. Quiere la "liberación económica" pero está comprometido hasta la médula con el extractivismo y rentismo. Quiere la "liberación tecnológica" pero impiden que la creatividad y la modernidad lleguen a Bolivia. Son adversos a inversiones que traigan innovación y productividade Bolivia está gobernada por políticos reaccionarios, orientados hacia la Edad Media. Será que inversores serios reconocen sus profundas limitaciones como socios?

Políticas económicas que favorezcan al desarrollo y que ayuden a mantener la bonanza económica en el tiempo requieren necesariamente de estrategias y conceptos que se hagan efectivos y sean sostenibles. Además requieren medidas con visión de futuro que superen los límites estrechos del populismo cortoplacista. En base a los pensamientos del economista norteamericano Dani Rodrick, afirmamos, que las listas largas de deseos y acciones que este gobierno pueda tener, no le sirven de nada en la política concreta de transformar a la economía, simplemente porque no saben dónde empezar y esto después de siete años de aprendizaje y reprobación de gestión. Su estrategia 2025, suponiendo que esta fuese de alguna forma racional, con la intención de corregir y superar las ineficiencias estructurales de la economía de Bolivia, no necesariamente es la apropiada. Porque hasta entonces, Bolivia estará confrontada con otro ciclo económico, posiblemente uno que no sea de bonanza, pero eso sí, muy probablemente con estructuras similares de estancamiento.

La efectividad de cualquier proceso de reformas o de cambio para superar estructuras e ineficacias que bloquean el desarrollo, depende en gran medida de las condiciones existentes en varios aspectos y en varios sectores. Por ejemplo, la ineficacia de gestión de este gobierno no será superada por tener el abanico discursivo folclórico, como lo tienen, o con la ayuda de la metafísica creada para mantener ocupado a Evo Morales, de sentirse elegido como vanguardia de liberación del mundo. Tampoco reformas parciales y mal hechas para superar el rentismo en Bolivia ayudarían al cambio, ya que como resultado podrían causar más daños que beneficio, empujando, por ejemplo, a crear una política clientelista mucho más agresiva en vez de superarla.

Será la sociedad mestiza mediante su voto, esperemos, en un marco de elecciones transparentes, la que decida el 2014 si quiere a un gobierno con visión de futuro, que sepa mantener y generar a una bonanza económica, apoyada en una transformación de la matriz productiva, acoplada a la innovación y al crecimiento sostenible, aprovechando las oportunidades que el desarrollo de la humanidad otorga. O si quiere a un gobierno que solo tiene en el corto plazo una bonanza económica, más por accidente cíclico que por propia gestión, y lo peor de ello, como el gobierno del MAS no sabe qué hacer efectivamente con la bonanza, más allá de dejarla escurrir entre sus dedos, la derrocha.