viernes, 9 de agosto de 2013

SENTIRES EN EL 6 DE AGOSTO DEL 2013

Carlos Tony Sánchez
tonysanchez_77@hotmail.com

El finado dejó solo deudas y promesas; sus allegados resistieron, "hasta las últimas consecuencias", entregar el lote y la casa en ruinas, a los vástagos que le sobreviven. La República ha muerto.

Sabido es que al muerto no le dejan partir los perennes parientes afincados en la casa del occiso, ni el luto abandona fácil a las viudas cuarentonas. Y así nomás fué, no aceptaron los dolientes (de a buenas) la muerte de la República, a quien –voraces- consumieron, día a día, año tras año, sin pausa.

Pero ese dolor no fue el mismo que el de los herederos, el de estos fue dolor por la partida de alguien que pudo ser y no fue, fue la erosión de sus sueños juveniles de grandeza de la Patria. El de aquellos, el llanto de las garrapatas arrellanadas en la osamenta.

Hoy, el lote no es el mismo y la vieja casona republicana, ha sido demolida. La sangre derramada de los herederos, ha nutrido los brotes de los frutales multicolores, que hoy llenan su contorno. Y mientras unos hijos – también multicolores -, colocan los fundamentos del nuevo Estado; los adoptados (como el suscrito), todavía se encargan de deshacer los viejos y podridos cimientos republicanos, si acaso alguno osare, asentarse nuevamente sobre ellos.

Al frente, junto a los escombros, los buitres y los lobos confabulan. Aletean con furia y aúllan lastimeros. Más allá de eso, no harán, no pueden. Seguirán en su corifeo carroñero hasta que – inevitablemente – y como a todos, les vengan a pedir su alma.

Los que construyen, cantan, tienen en una mano el asadón y en la otra machete. Son más.

Hoy, no hay prenda de luto en el perchero, ni cabezas gachas. Hoy, con la frente en alto, los herederos visten galas.