miércoles, 11 de septiembre de 2013

UN CENSO CUESTIONADO Y CONFLICTIVO

Armando Méndez Morales
amendezmo@yahoo.es

Si la política distributiva de impuestos se basa en la densidad poblacional por municipios, tiene que tenerse un censo impecable que exprese con precisión la cantidad de gente que habita y vive en cada municipio.

No recuerdo que algún censo realizado en el país antes hubiese sido cuestionado como el censo último realizado a fines del año 2012. No sólo el problema estriba en que el Presidente Morales, por apresuramiento dio a conocer cifras preliminares que difieren de las definitivas oficiales en un margen del 3 por ciento menos, sino que se ha producido un dato que es inverosímil, cual es la disminución de la población en la ciudad de La Paz, cuando en el departamento se ha incrementado.

Enrique Velazco, destacado físico, ha hecho notar con muestras fotográficas que las zonas urbanas de la ciudad de La Paz se han ampliado en estos años así como la proliferación de rascacielos, lo que indica una expansión poblacional.

Si se comparan los datos finales del censo del año 2012 con el anterior, que corresponde al año 2001, se observa que únicamente la ciudad de La Paz, entre las doce ciudades que tienen más de 100 mil habitantes, habría disminuido su población, y en 28.676 personas, lo que representa una caída total del 3,8 por ciento y una disminución promedia anual de negativo 0,3 por ciento. Llama también la atención que sea un municipio que corresponde al departamento de La Paz, Achacachi, que hubiese disminuido su población en un significativo 53 por ciento, pasando a ocupar el lugar 29 entre 329 municipios cuando el año 2001 ocupaba el quinceavo lugar. La explicación de esto es que el municipio de Achacachi, durante estos años, se ha subdividido en otros nuevos municipios y en conjunto su población está estancada.

Una reducción de más de 362 mil personas entre los datos finales del censo con los datos preliminares que el Presidente Morales dio a conocer, se agrava porque esa pérdida se ha distribuido de manera muy desigual entre lo departamentos, siendo el más afectado Cochabamba porque pierde un 9,3 por ciento. Le siguen: Tarija con 5,2%, Santa Cruz con 4,4, Chuquisaca con 4,1, La Paz con 1,3 y Beni 1,1. En cambio aumentan Potosí, Pando y Oruro.

El otro aspecto que conflictuará al país es que el censo no confirma el planteamiento de que Bolivia es un Estado Plurinacional, conformada por más de 38 "naciones o pueblos indígenas". Los datos señalan que el 60 por ciento de la población, mayores de 15 años, no se identifican con ninguna o ninguno. Al interior del 40 por ciento, que se identifican con lo originario, se destaca el quechua y aymara ya que son el 35.4 por ciento, siendo el resto únicamente 324,124 personas.

El resultado señalado nos indicaría que Bolivia está compuesta mayoritariamente por mestizos y minoritariamente por quechuas y aymaras La pregunta inexorable es que para designar a Bolivia como Estado Plurinacional deberían existir las naciones quechua y aymara. Y esto implica conocer en qué parte de Bolivia se encuentran sus territorios para cumplir con el principal requisito para calificar a una nación. Este dato todavía no ha dado a conocer el INE. Pero si hacemos referencia a los resultados del censo del año 2001 se concluye que ambos grupos étnicos estaban diseminados en todo el país. En el caso de los quechuas la mayor parte estaba en el departamento de Cochabamba, con un 38 por ciento, y en el caso de los aymaras estaban en el departamento de La Paz, con el 80 por ciento del total. Este hecho no ha debido cambiar fundamentalmente, lo que lleva a la conclusión de lo que existe, en conjunto, es la nación boliviana, -quizás todavía en formación- conformada por mestizos, quechuas y aymaras y otros pueblos minoritarios.

Como todo censo determina la estructura poblacional por edades, el censo del año 2001 encontró que en la medida que disminuía la edad la gente se autoidentificaba menos con los pueblos originarios. Cuando los técnicos del INE extrapolaron esta información para generalizar a la población menor de 15 años, dedujeron que únicamente el 50 por ciento de los bolivianos podía considerarse que se autoidentificaba con algún pueblo originario o indígena.

Seguramente esto mismo ocurrirá con el censo reciente del año 2012. Pero extrapolando lo ya sucedido con el dato de que sólo el 40 por ciento de la población boliviana se ha autoidentificado con algún pueblo originario, me animo a estimar que este dato caerá al orden del 30 por ciento, cuando se considere la población total y que incluya a la que tiene menos de 15 años.