jueves, 3 de octubre de 2013

SIN VIENTO A FAVOR

Oscar Ortiz Antelo
oscar.ortiz.articulos@gmail.com

Las conclusiones de análisis realizados recientemente sobre la economía latinoamericana indican que estamos ingresando en un periodo de cambio de ciclo económico. Después de varios años de crecimiento extraordinario, a contrapelo de la crisis experimentada por economías desarrolladas, todos los indicadores están siendo revisados a la baja, lo que debe llevar a nuestros países a tomar previsiones que les permita estar preparados para evitar las consecuencias económicas y sociales de una economía sin viento a favor.

La principal causa de este cambio de ciclo se debe a la disminución del crecimiento económico de China y de otras naciones, cuya demanda había estimulado en los últimos 10 años la multiplicación de los precios de las materias primas, particularmente minerales, petróleo, gas y alimentos. Con la excepción del petróleo, cuyo precio está siendo sostenido por la inestabilidad política y violencia de Oriente Medio, los otros commodities han perdido valor.

Estas nuevas circunstancias pondrán a prueba las estructuras y los modelos económicos de los países. Se podrá apreciar quiénes aprovecharon estos años de bonanza para incrementar y diversificar su producción, así como elevar sus niveles de productividad, competitividad e innovación. También se verá quiénes simplemente mantuvieron sus niveles productivos y se dedicaron a disfrutar la fantasía de los ingresos extraordinarios.

Venezuela y Argentina son los ejemplos extremos de naciones que ya están sufriendo crisis económicas, cayendo en problemas como la inflación, la escasez y la devaluación. Otras naciones, como Brasil, experimentan un estancamiento económico, lo que parece ser una de las más importantes causas del malestar social que han expresado las protestas ciudadanas de las últimas semanas.

La inestabilidad económica y la inestabilidad política vuelven a aparecer en el horizonte regional. Uno de los puntos más sensibles de estas nuevas circunstancias será la capacidad de resistencia de los avances en la lucha contra la pobreza y la sostenibilidad de la expansión de la clase media, que han sido los avances más notables del último periodo. La solución, dicen los expertos, pasa por lograr un proceso de transformación productiva que disminuya la dependencia de las economías regionales de las oscilaciones de los precios internacionales, apostar a la educación y a la innovación, para generar un desarrollo incluyente y sostenible. Nada nuevo ni que no conozcamos .